Venezuela empieza a levantar la voz, al menos casa adentro, después de que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, rechazara cualquier tutela externa y asegurara que el país no teme a amenazas ni presiones internacionales. Concretamente, Rodríguez ha dicho este lunes que su país «no acepta órdenes de ningún factor externo», al defender que tiene un Gobierno, y ha subrayado que no tiene miedo ante las «amenazas personales» en su contra, de las que dijo hacer consciencia al jurar al cargo.
«El pueblo de Venezuela no acepta órdenes de ningún factor externo, el pueblo de Venezuela tiene Gobierno y este Gobierno obedece al pueblo», ha dicho Rodríguez al responder a unas declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, que no especificó, pero que tachó de «poco pertinentes» y «ofensivas».
La mandataria encargada se ha pronunciado durante una reunión con representantes de las empresas del sector petrolero, entre ellas la española Repsol, la estadounidense Chevron y la británica Shell, para debatir la reforma de la Ley de Hidrocarburos con la que el Gobierno venezolano busca atraer inversiones privadas y extranjeras.
«Y las amenazas personales que recibo, quiero que sepan que ya tuve consciencia de las mismas cuando me juramenté como presidenta encargada y asumí. No tenemos miedo, tampoco tenemos miedo a relaciones con los Estados Unidos, pero deben ser de respeto, de respeto a la legalidad internacional, de respeto humano mínimo», ha añadido durante su intervención, transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
El domingo, durante un acto con trabajadores petroleros en la ciudad de Puerto La Cruz (noroeste), la líder chavista defendió el diálogo propuesto por su Administración como una forma de resolver las «divergencias» y «conflictos internos», y rechazó las «órdenes» que aseguró venían de Washington sobre políticos en su país.
«Por eso es importante que abramos los espacios para la divergencia democrática, pero que sea la política con P mayúscula y con V de Venezuela. Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela, que sea la política venezolana quien resuelva nuestras divergencias y nuestros conflictos internos», ha declarado durante la transmisión de VTV.
Rodríguez se juramentó como presidenta encargada de Venezuela por orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el pasado 5 de enero, dos días después de que Estados Unidos capturara al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, durante una operación en territorio venezolano.
Al día siguiente del ataque militar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que gobernaría Venezuela hasta que hubiera una transición «segura» y advirtió a Rodríguez, en una entrevista con la revista The Atlantic, que si «no hace lo que es correcto» puede «pagar un precio» probablemente «más alto que el de Maduro».
Sin embargo, diez días después y tras sostener una conversación telefónica con Rodríguez, el mandatario la describió como una persona «fantástica» con la que asegura ha «trabajado muy bien».
Así respondió Rodriguez a las declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, que tachó de «poco pertinentes» y «ofensivas».
Venezuela empieza a levantar la voz, al menos casa adentro, después de que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, rechazara cualquier tutela externa y asegurara que el país no teme a amenazas ni presiones internacionales. Concretamente, Rodríguez ha dicho este lunes que su país «no acepta órdenes de ningún factor externo», al defender que tiene un Gobierno, y ha subrayado que no tiene miedo ante las «amenazas personales» en su contra, de las que dijo hacer consciencia al jurar al cargo.
«El pueblo de Venezuela no acepta órdenes de ningún factor externo, el pueblo de Venezuela tiene Gobierno y este Gobierno obedece al pueblo», ha dicho Rodríguez al responder a unas declaraciones del secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, que no especificó, pero que tachó de «poco pertinentes» y «ofensivas».
La mandataria encargada se ha pronunciado durante una reunión con representantes de las empresas del sector petrolero, entre ellas la española Repsol, la estadounidense Chevron y la británica Shell, para debatir la reforma de la Ley de Hidrocarburos con la que el Gobierno venezolano busca atraer inversiones privadas y extranjeras.
«Y las amenazas personales que recibo, quiero que sepan que ya tuve consciencia de las mismas cuando me juramenté como presidenta encargada y asumí. No tenemos miedo, tampoco tenemos miedo a relaciones con los Estados Unidos, pero deben ser de respeto, de respeto a la legalidad internacional, de respeto humano mínimo», ha añadido durante su intervención, transmitida por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
El domingo, durante un acto con trabajadores petroleros en la ciudad de Puerto La Cruz (noroeste), la líder chavista defendió el diálogo propuesto por su Administración como una forma de resolver las «divergencias» y «conflictos internos», y rechazó las «órdenes» que aseguró venían de Washington sobre políticos en su país.
«Por eso es importante que abramos los espacios para la divergencia democrática, pero que sea la política con P mayúscula y con V de Venezuela. Ya basta de las órdenes de Washington sobre políticos en Venezuela, que sea la política venezolana quien resuelva nuestras divergencias y nuestros conflictos internos», ha declarado durante la transmisión de VTV.
Rodríguez se juramentó como presidenta encargada de Venezuela por orden del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) el pasado 5 de enero, dos días después de que Estados Unidos capturara al presidente Nicolás Maduro y a su esposa, Cilia Flores, durante una operación en territorio venezolano.
Al día siguiente del ataque militar, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que gobernaría Venezuela hasta que hubiera una transición «segura» y advirtió a Rodríguez, en una entrevista con la revista The Atlantic, que si «no hace lo que es correcto» puede «pagar un precio» probablemente «más alto que el de Maduro».
Sin embargo, diez días después y tras sostener una conversación telefónica con Rodríguez, el mandatario la describió como una persona «fantástica» con la que asegura ha «trabajado muy bien».
20MINUTOS.ES – Internacional
