<p>Para combatir las falsas acusaciones y los mitos, los científicos lo tienen claro: dejar que las investigaciones y sus conclusiones hablen por sí solas. <strong>¿Usar paracetamol e ibuprofeno en un lactante es seguro? Sí.</strong> Un nuevo estudio viene a derrumbar la asociación de estos fármacos con problemas respiratorios o alteraciones cutáneas. Un ensayo clínico independiente en Nueva Zelanda avala la seguridad de los dos analgésicos más usados en bebés de todo el mundo. Según sus datos, el paracetamol y el ibuprofeno durante el primer año de vida no elevan el riesgo de dermatitis ni bronquiolitis.</p>
Evidencia sólida. Un ensayo en lactantes en Nueva Zelanda muestra que son «increíblemente seguros» y se descarta la asociación con estos trastornos médicos
Para combatir las falsas acusaciones y los mitos, los científicos lo tienen claro: dejar que las investigaciones y sus conclusiones hablen por sí solas. ¿Usar paracetamol e ibuprofeno en un lactante es seguro? Sí. Un nuevo estudio viene a derrumbar la asociación de estos fármacos con problemas respiratorios o alteraciones cutáneas. Un ensayo clínico independiente en Nueva Zelanda avala la seguridad de los dos analgésicos más usados en bebés de todo el mundo. Según sus datos, el paracetamol y el ibuprofeno durante el primer año de vida no elevan el riesgo de dermatitis ni bronquiolitis.
Sus resultados contradicen estudios previos que habían sugerido una asociación entre el paracetamol durante los primeros 12 meses de vida del bebé y un incremento del riesgo de eccema, asma y otras enfermedades. Pero sobre todo, la investigación aporta confianza a padres y profesionales de la salud para seguir utilizando estos medicamentos.
«Nuestro estudio demuestra que el paracetamol y el ibuprofeno son increíblemente seguros para su uso en niños pequeños», afirma el investigador principal Stuart Dalziel, pediatra del Hospital Infantil Starship e investigador de la Universidad de Auckland, en una nota divulgada por este centro.
Los investigadores consultaron periódicamente a los padres de 3.908 bebés neozelandeses de menos de ocho semanas sobre la aparición de síntomas de dermatitis, asma o bronquiolitis, y también revisaron los registros de prescripción y las hospitalizaciones. Los resultados de este estudio correspondientes al primer año se publican en The Lancet Child & Adolescent Health.
A los pequeños se les dividió de forma aleatoria en dos grupos para recibir por vía oral paracetamol o ibuprofeno, asegurando que los padres administraran solo uno u otro fármaco cuando los niños necesitaran estos medicamentos para tratar la fiebre o el dolor.
Dalziel afirma que el paracetamol y el ibuprofeno son los medicamentos más comunes recetados o comprados sin receta para bebés en todo el mundo. «Estos resultados dan a los padres y a los profesionales sanitarios una gran confianza para seguir utilizando estos importantes medicamentos».
La investigación no encontró asociación entre ninguno de los dos fármacos y el eccema o la bronquiolitis, y revela que ambos son seguros para su uso en bebés. Así, la dermatitis afectó a aproximadamente el 16% de los bebés que recibieron paracetamol y al 15% de los que recibieron ibuprofeno, mientras que la bronquiolitis se presentó en alrededor del 5% de los bebés de ambos grupos.
Se trata del primer ensayo controlado aleatorio -considerado el estándar de referencia en investigación- que aborda esta cuestión. Asimismo, el estudio forma parte de un proyecto más amplio denominado Esttudio sobre paracetamol e ibuprofeno en la prevención primaria del asma en Tamariki (PIPPA Tamariki). Los investigadores publicarán próximamente los resultados correspondientes al seguimiento a los tres años y, posteriormente, a los seis.
«Sabemos que dos tercios de los niños que tienen sibilancias a los tres años no desarrollan asma a los seis», afirma Dalziel y añade «por lo tanto, debemos esperar hasta la edad escolar para comprobar definitivamente si el paracetamol en el primer año de vida causa asma».
El objetivo a largo plazo del estudio es determinar si existe alguna relación entre el uso de paracetamol y determinadas enfermedades que solo pueden diagnosticarse con precisión cuando los niños alcanzan la edad escolar. Eunicia Tan, profesora titular de la Universidad de Auckland y médica de urgencias del Hospital Middlemore, indica que el estudio aportará evidencia clave sobre la relación entre el uso de paracetamol y el asma, la dermatitis, la rinitis alérgica y los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo y el TDAH.
Dos tercios de los niños que presentan sibilancias a los tres años no desarrollan asma a los seis. De forma similar, el diagnóstico de los trastornos del neurodesarrollo, como el autismo y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), es más fidedigno a medida que los niños crecen.
Salud
