<p>En el sistema público de salud español tenemos disponibles vacunas muy conocidas para la población general: la de la polio, la de la gripe, la del sarampión… Pero desde hace un par de años se ha incorporado al calendario de vacunación de adultos una que todavía no es demasiado conocida, a pesar de ser muy interesante, necesaria y totalmente gratuita. Les estoy hablando de la<strong> vacuna contra el herpes zóster.</strong></p>
Las molestias de la neuralgia postherpética es una razón de peso para inmunizarse contra el virus de la varicela responsable de este proceso. Se recomienda a mayores de 65 años
En el sistema público de salud español tenemos disponibles vacunas muy conocidas para la población general: la de la polio, la de la gripe, la del sarampión… Pero desde hace un par de años se ha incorporado al calendario de vacunación de adultos una que todavía no es demasiado conocida, a pesar de ser muy interesante, necesaria y totalmente gratuita. Les estoy hablando de la vacuna contra el herpes zóster.
No, son primos, pero no son el mismo virus. El herpes labial está causado por el virus del herpes simple y, cuando aparece, provoca unas molestas ampollas alrededor de la boca. Por su parte el herpes zóster está causado por el virus varicela-zóster, que es el que causa la varicela en niños y cuando se reactiva en la edad adulta provoca la temible culebrilla en la espalda.
No, esta vacuna protege contra el herpes zóster, contra la culebrilla, que es la que puede provocar complicaciones graves en los adultos. No le protegerá contra el herpes simple o herpes labial, que no provoca más que unas pequeñas molestias locales durante unos días.
Cualquiera que haya tenido varicela. Pero teniendo en cuenta que el 90% de la población adulta española ha tenido varicela en algún momento de su infancia, prácticamente cualquier adulto puede sufrir herpes zóster. Eso sí, es más frecuente sufrirlo a partir de los 50 años y las probabilidades de desarrollarlo aumentan en personas con inmunosupresión o estrés.
La pauta de vacunación consiste en dos dosis, que se administran dejando pasar entre ellas un intervalo de tiempo de entre 2 y 6 meses. Se pincha en la parte alta del brazo, tiene una eficacia de cerca del 90% y sabemos que diez años después de su administración todavía sigue manteniendo una alta eficacia.
Por lo general el herpes zóster solo se sufre una vez, pero ocasionalmente puede volver a repetirse así que sí debería vacunarse. Tenga en cuenta que la vacunación se hará cuando los síntomas del herpes hayan desaparecido.
Esta vacuna se recomienda a todas las personas mayores de 65 años. Además, entre los 18 y los 65, se deberían vacunar las personas que hayan recibido un trasplante de órgano, de progenitores hematopoyéticos, que tengan VIH o un tumor a tratamiento con quimioterapia, que estén a tratamiento con fármacos anti-JAK, o que hayan sufrido dos o más episodios de herpes zóster.
A partir de los 65 años el riesgo de que el virus de la varicela se reactive y acabe provocando un herpes zóster es muy alto, y seguirá aumentando hasta el punto de que en mayores de 85 años la probabilidad de sufrirlo es de casi el 50%.
Si tiene suerte, tendrá unas ampollas por la espalda que curarán en una o dos semanas y un dolor intenso que desaparecerá con ellas. Pero si no tiene tanta suerte las cosas cambian bastante: 2 de cada 10 personas que lo sufren acaban teniendo como secuela una neuralgia postherpética incapacitante que les acompaña durante meses. En el peor de los casos también puede acabar desarrollando una neumonía, sordera, ceguera, encefalitis… e incluso la muerte.
Por no hablar de que en el año siguiente a tener herpes zóster aumenta hasta un 50% el riesgo de tener un ictus y hasta un 30% el de sufrir un infarto.
Como puede ver, compensa vacunarse.
La finalidad de la vacuna no es esa, pero varios estudios recientes han observado que las personas vacunadas frente al herpes zóster tienen un 20% menos de riesgo de padecer demencia. Otro aspecto interesante para decidirse a pedir la vacuna.
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