<p>El <strong>Hospital Vall d’Hebron de Barcelona</strong> ha llevado a cabo el primer trasplante de cara realizado en el mundo con una donación procedente de una paciente que falleció por <strong>eutanasia</strong>. Así lo han anunciado este lunes los responsables de la intervención, acompañados de Carme, la receptora de los tejidos, que se mostró <strong>»muy contenta y agradecida» con el resultado.</strong></p>
Los especialistas pudieron contar con modelos en impresión 3D tanto de la paciente receptora como de la donante, debido a la antelación con la que se pudo preparar el procedimiento
El Hospital Vall d’Hebron de Barcelona ha llevado a cabo el primer trasplante de cara realizado en el mundo con una donación procedente de una paciente que falleció por eutanasia. Así lo han anunciado este lunes los responsables de la intervención, acompañados de Carme, la receptora de los tejidos, que se mostró «muy contenta y agradecida» con el resultado.
La operación se llevó a cabo el pasado mes de septiembre y evoluciona favorablemente, tal y como señaló Joan Pere Barret, jefe del servicio de Cirugía Plástica y Reparadora del centro catalán, pionero en la realización de trasplantes de cara.
En la intervención se trasplantó piel, musculatura, vasos sanguíneos, nervios, estructuras óseas, cartílago y otros tejidos. Los especialistas pudieron contar con modelos en impresión 3D tanto de la paciente receptora como de la donante, debido a la antelación con la que se pudo preparar el procedimiento. Según explicó Elisabeth Navas, coordinadora médica de Donación y Trasplantes del Hospital Vall d’Hebron, la donante manifestó su deseo de donar órganos en el momento de solicitar la eutanasia. Tras una entrevista personal en la que solicitó más información sobre la posibilidad de donar su cara, además de otros órganos de su cuerpo, la paciente decidió finalmente «ayudar en lo que pudiera», señaló Navas.
«Lo único que deseaba saber la donante es si su cara era válida y la podía donar», señaló Barret, que se entrevistó personalmente con la donante, de la que solo ha trascendido que era una mujer de mediana edad que padecía una grave enfermedad. «En todo el momento sonreía y expresó la gran felicidad que le daba no solo donar sus órganos y sus tejidos sino también la cara para ayudar a las más personas posibles. Es la expresión máxima de amor y generosidad hacia todos los demás sin esperar nada a cambio», subrayó el cirujano.
A su lado en su encuentro con la prensa, Carme, la receptora del trasplante asentía ante las palabras de Barret. «Estoy hoy aquí para dar las gracias sobre todo. Esta era la única solución para poder una vida normal. Estoy muy contenta», subrayó.
Esta paciente sufrió la pérdida de parte de su cara, con afectación también del maxilar, debido a una grave sepsis que sufrió en 2024. Según detalló, se encontraba de vacaciones en Canarias cuando sufrió una picadura de un insecto que le provocó una grave infección provocada por la bacteria Streptococcus pyogenes. La infección derivó en una septicemia, que mantuvo a la paciente varios meses en la UCI y causó la necrosis en tejidos y estructuras de la cara.
«Esteve hasta en tres UCI y cuando salí, la necrosis se había comido media cara. No podía comer porque mi boca no se abría, me faltaba medio trozo de nariz con lo que tampoco respiraba bien… Físicamente era bastante desagradable y no podía hacer vida normal para nada, ni siquiera podía salir a tomar un café porque no podía tragar», explicó Carme que, después de que varios profesionales le dijeran que no se podía hacer nada, encontró una esperanza en el centro barcelonés.
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