Skip to content
uruguayalmomento
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Economía
  • Policiales
  • Deportes
  • Más
    • Ciencia y Tecnología
    • Sociedad
    • Salud
    • Cultura
uruguayalmomento
uruguayalmomento
  • Portada
  • Nacional
  • Internacional
  • Economía
  • Policiales
  • Deportes
  • Más
    • Ciencia y Tecnología
    • Sociedad
    • Salud
    • Cultura
uruguayalmomento
  Cultura  Aprender a mirar: desmontar el relato hegemónico del arte
Cultura

Aprender a mirar: desmontar el relato hegemónico del arte

febrero 4, 2026
FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail

La historia del arte es el resultado de un único punto de vista: una mirada masculina, blanca y occidental que ha jerarquizado épocas y tendencias y ha decretado no solo quién merecía ser reconocido, sino quién merecía existir. Aprender a mirar. Una alfabetización visual para liberarnos del relato artístico hegemónico (Cátedra, 2025), de Marián Cao, artista, investigadora y profesora española, propone desmontar esa arquitectura visual que sostiene exclusiones que todavía modelan nuestra forma de ver el mundo.

El ensayo se basa en la alfabetización visual: «Es una reflexión sobre cómo miramos las imágenes, artísticas o no, de dónde viene esa mirada, cómo podemos aprender a mirar de otro modo, de un modo más humano. También aborda qué implica crear, sumergirnos en la creación, y qué nos convoca».

Mirar no es un acto inocente: toda lectura de una imagen está atravesada por una cultura concreta y una estructura de poder. Por eso, la alfabetización visual va más allá de reconocer estilos o autores. Implica descifrar cómo se construye el sentido en una imagen: «Debemos aprender la gramática del lenguaje visual, sus códigos», explica Cao, que con grandes experiencias con colectivos sociales ajenos al sistema artístico. El objetivo no es formar espectadores expertos, sino ciudadanos críticos capaces de identificar qué se muestra y, sobre todo, qué se excluye.

Ese aprendizaje transforma la experiencia estética en experiencia ética. «Ver una madre que abraza a un hijo muerto nos conecta, desde la inconsolable pérdida, con pasajes religiosos, pero también con nuestras propias pérdidas y con las pérdidas que suceden hoy en todas las zonas de hambre o violencia», señala. El arte, en este sentido, activa la empatía y convierte la imagen en un espacio de resonancia emocional, política y social.

El ensayo se construye, desde el feminist standpoint, ­el conocimiento situado de quienes han sido históricamente silenciadas­, el método regresivo-progresivo de Simone de Beauvoir y la teoría sistémica de la creatividad de Mihaly Csikszentmihalyi, que desmantela la mitología del genio aislado para mostrar la creación como proceso relacional.

Desde ahí, Cao revisa trayectorias como las de Hilma af Klint, Natalia Gontcharova, Maruja Mallo o Sonia Delaunay. «A través de sus vidas se pueden ver tanto las dificultades como su resiliencia y capacidad de transgresión y la potencia de sus producciones. No son casos paradigmáticos: son ejemplos de muchas otras trayectorias que, por no pertenecer al pacto juramentado, como diría Celia Amorós, de los hombres blancos occidentales de clase burguesa, han sido reescritas para entrar en el canon occidental».

La mayoría de estas biografías, recuerda, se han explicado desde «la minimización, la dependencia de otros artistas varones o la subalteridad de sus producciones, calificadas de artesanía, decoración, arte menor u outsider«.

La visualidad hegemónica ha funcionado como una maquinaria simbólica de legitimación de la violencia. «Se ha hecho pasar por ejemplar una masculinidad violenta, lo que retuerce nuestra codificación visual, siendo injusto tanto para la masculinidad cuidadora como para la legitimación constante de la violencia en nuestra sociedad. Es lo que se llama violencia cultural o simbólica». Una jerarquía de valores estéticos que privilegia lo vertical sobre lo horizontal, lo bélico sobre lo cuidador, lo duro sobre lo blando.

En este contexto, la mayoría de los museos responde a modelos androcéntricos y decimonónicos: «Las personas entran sabiendo lo que el museo les genera —placer, rechazo, estremecimiento—, pero no por qué. Aceptan lo que se les muestra como una visión totalizadora del pasado. Esa es la hegemonía cultural: imponer una visión del mundo como sentido común a través de instituciones culturales».

Frente a ello, propone miradas feministas basadas en el pensamiento situado de Donna Haraway, el concepto de privilegio epistémico de Sandra Harding y la tríada de Nancy Fraser —redistribución, reconocimiento y representación—, que permiten intervenir críticamente en los relatos patrimoniales.

La comunidad desempeña un papel clave. «El feminismo ha abierto el otro ojo que permanecía cerrado a la historia, ampliando la perspectiva y corrigiéndola», afirma. «Los ejemplos de la antigua distribución, representación y reconocimiento relativa a los objetos en los museos arqueológicos, son muy didácticos al respecto: todos aquellos objetos relacionados con la violencia —puntas de flecha, etc.— han tenido más presencia que aquellos relacionados, por ejemplo, con el cuidado y mantenimiento de la vida- la aguja, por ejemplo, o la invención del calzado».

La experiencia de los visitantes se convierte en un elemento fundamental para tensionar y renovar los relatos museísticos. Esa perspectiva feminista humaniza la mirada, no cosifica, y reivindica la experiencia de las mujeres como un punto de vista válido.

En el ámbito educativo, Cao defiende que los procesos creativos son una herramienta clave para afrontar la incertidumbre contemporánea: «No ven la actividad humana como un Excel fordista, sino como algo abierto, lleno de escucha, frustración, placer e incertidumbre. Y, a la vez, exigen paciencia y ofrecen plenitud». Esa experiencia transforma subjetividades: «Las personas creadoras observan para saber, no para obtener. Y esa es la base tanto de las artes como de las ciencias».

La desigualdad en el acceso a estas prácticas genera una brecha cultural. «La mochila cultural configura nuestra capacidad para afrontar crisis y vincular saberes. Las artes desarrollan destrezas transferibles a otras áreas». Quien ha tocado un instrumento o subido a un escenario aprende a habitar el cuerpo y el espacio público.

Más Noticias

Del Ártico al centro de Madrid, se inaugura la primera exposición en España de Gustaf Nordenskiöld

enero 26, 2026

Eduard Bosch, escritor y cineasta: «Entretener es compatible con hacer reflexionar»

febrero 5, 2026

Estrella Morente, «disgustada» por su colaboración en ‘Lux’: «Rosalía, no todo vale»

enero 30, 2026

Llueve sobre mojado

febrero 6, 2026

Pero, cuando el contacto con museos y cultura no se produce desde la infancia, «solo se vinculan quienes tienen recursos fuera de la escuela, y se perpetúa el elitismo». Por eso, concluye, «las escuelas necesitan a los museos, pero los museos necesitan aún más a las escuelas: son las nuevas generaciones las que pueden renovar críticamente el patrimonio».

 ‘Aprender a mirar. Una alfabetización visual para liberarnos del relato artístico hegemónico’ propone desmontar esa arquitectura visual que sostiene exclusiones que aún modelan nuestra forma de ver el mundo.  

La historia del arte es el resultado de un único punto de vista: una mirada masculina, blanca y occidental que ha jerarquizado épocas y tendencias y ha decretado no solo quién merecía ser reconocido, sino quién merecía existir. Aprender a mirar. Una alfabetización visual para liberarnos del relato artístico hegemónico (Cátedra, 2025), de Marián Cao, artista, investigadora y profesora española, propone desmontar esa arquitectura visual que sostiene exclusiones que todavía modelan nuestra forma de ver el mundo.

El ensayo se basa en la alfabetización visual: «Es una reflexión sobre cómo miramos las imágenes, artísticas o no, de dónde viene esa mirada, cómo podemos aprender a mirar de otro modo, de un modo más humano. También aborda qué implica crear, sumergirnos en la creación, y qué nos convoca».

Mirar no es un acto inocente: toda lectura de una imagen está atravesada por una cultura concreta y una estructura de poder. Por eso, la alfabetización visual va más allá de reconocer estilos o autores. Implica descifrar cómo se construye el sentido en una imagen: «Debemos aprender la gramática del lenguaje visual, sus códigos», explica Cao, que con grandes experiencias con colectivos sociales ajenos al sistema artístico. El objetivo no es formar espectadores expertos, sino ciudadanos críticos capaces de identificar qué se muestra y, sobre todo, qué se excluye.

Ese aprendizaje transforma la experiencia estética en experiencia ética. «Ver una madre que abraza a un hijo muerto nos conecta, desde la inconsolable pérdida, con pasajes religiosos, pero también con nuestras propias pérdidas y con las pérdidas que suceden hoy en todas las zonas de hambre o violencia», señala. El arte, en este sentido, activa la empatía y convierte la imagen en un espacio de resonancia emocional, política y social.

El ensayo se construye, desde el feminist standpoint, ­el conocimiento situado de quienes han sido históricamente silenciadas­, el método regresivo-progresivo de Simone de Beauvoir y la teoría sistémica de la creatividad de Mihaly Csikszentmihalyi, que desmantela la mitología del genio aislado para mostrar la creación como proceso relacional.

Desde ahí, Cao revisa trayectorias como las de Hilma af Klint, Natalia Gontcharova, Maruja Mallo o Sonia Delaunay. «A través de sus vidas se pueden ver tanto las dificultades como su resiliencia y capacidad de transgresión y la potencia de sus producciones. No son casos paradigmáticos: son ejemplos de muchas otras trayectorias que, por no pertenecer al pacto juramentado, como diría Celia Amorós, de los hombres blancos occidentales de clase burguesa, han sido reescritas para entrar en el canon occidental».

La mayoría de estas biografías, recuerda, se han explicado desde «la minimización, la dependencia de otros artistas varones o la subalteridad de sus producciones, calificadas de artesanía, decoración, arte menor u outsider«.

La visualidad hegemónica ha funcionado como una maquinaria simbólica de legitimación de la violencia. «Se ha hecho pasar por ejemplar una masculinidad violenta, lo que retuerce nuestra codificación visual, siendo injusto tanto para la masculinidad cuidadora como para la legitimación constante de la violencia en nuestra sociedad. Es lo que se llama violencia cultural o simbólica». Una jerarquía de valores estéticos que privilegia lo vertical sobre lo horizontal, lo bélico sobre lo cuidador, lo duro sobre lo blando.

En este contexto, la mayoría de los museos responde a modelos androcéntricos y decimonónicos: «Las personas entran sabiendo lo que el museo les genera —placer, rechazo, estremecimiento—, pero no por qué. Aceptan lo que se les muestra como una visión totalizadora del pasado. Esa es la hegemonía cultural: imponer una visión del mundo como sentido común a través de instituciones culturales».

Frente a ello, propone miradas feministas basadas en el pensamiento situado de Donna Haraway, el concepto de privilegio epistémico de Sandra Harding y la tríada de Nancy Fraser —redistribución, reconocimiento y representación—, que permiten intervenir críticamente en los relatos patrimoniales.

La comunidad desempeña un papel clave. «El feminismo ha abierto el otro ojo que permanecía cerrado a la historia, ampliando la perspectiva y corrigiéndola», afirma. «Los ejemplos de la antigua distribución, representación y reconocimiento relativa a los objetos en los museos arqueológicos, son muy didácticos al respecto: todos aquellos objetos relacionados con la violencia —puntas de flecha, etc.— han tenido más presencia que aquellos relacionados, por ejemplo, con el cuidado y mantenimiento de la vida- la aguja, por ejemplo, o la invención del calzado».

La experiencia de los visitantes se convierte en un elemento fundamental para tensionar y renovar los relatos museísticos. Esa perspectiva feminista humaniza la mirada, no cosifica, y reivindica la experiencia de las mujeres como un punto de vista válido.

En el ámbito educativo, Cao defiende que los procesos creativos son una herramienta clave para afrontar la incertidumbre contemporánea: «No ven la actividad humana como un Excel fordista, sino como algo abierto, lleno de escucha, frustración, placer e incertidumbre. Y, a la vez, exigen paciencia y ofrecen plenitud». Esa experiencia transforma subjetividades: «Las personas creadoras observan para saber, no para obtener. Y esa es la base tanto de las artes como de las ciencias».

La desigualdad en el acceso a estas prácticas genera una brecha cultural. «La mochila cultural configura nuestra capacidad para afrontar crisis y vincular saberes. Las artes desarrollan destrezas transferibles a otras áreas». Quien ha tocado un instrumento o subido a un escenario aprende a habitar el cuerpo y el espacio público.

Pero, cuando el contacto con museos y cultura no se produce desde la infancia, «solo se vinculan quienes tienen recursos fuera de la escuela, y se perpetúa el elitismo». Por eso, concluye, «las escuelas necesitan a los museos, pero los museos necesitan aún más a las escuelas: son las nuevas generaciones las que pueden renovar críticamente el patrimonio».

 20MINUTOS.ES – Cultura

FacebookX TwitterPinterestLinkedInTumblrRedditVKWhatsAppEmail
Astrid Gil-Casares, la «burguesa» española que fue amiga de Epstein hasta su detención
Trump asegura que EEUU se encuentra negociando con Irán «en estos momentos» tras derribar un dron iraní en el Arábigo
Leer también
Nacional

Terry Mora plantea un debate social urgente desde la ficción contemporánea

febrero 9, 2026 10504
Destacados

Javier Méndez-Vigo Hernández transforma la poesía social en un testimonio emocional de nuestro tiempo

febrero 9, 2026 10461
Destacados

Roberto Bordes Astobiza debuta en la narrativa con una novela que interpela al lector desde los valores humanos

febrero 9, 2026 6833
Destacados

Marco García de Novales debuta en la narrativa contemporánea con una historia de huida, identidad y segundas oportunidades

febrero 9, 2026 11711
Destacados

Fernando Hernández González irrumpe con fuerza en el thriller realista contemporáneo

febrero 9, 2026 5572
Internacional

Trump representa el ascenso «de los hombres demoledores» y lidera el desmantelamiento del mundo posterior a la II Guerra Mundial

febrero 9, 2026 6577
Cargar más

«13 Sonrisas y 1000 Lágrimas», la obra más personal de Noanvi

septiembre 16, 2024
David Sánchez Lora presenta Sin Aire, una novela apocalíptica que combina suspense, ciencia ficción y emoción humana

David Sánchez Lora presenta Sin Aire, una novela apocalíptica que combina suspense, ciencia ficción y emoción humana

octubre 8, 2025

Alicia Pintos presenta Desde el corazón, un poemario que ilumina las emociones humanas

diciembre 4, 2025

Unos cazas israelíes escoltan un vuelo después de que una familia leyese la palabra «terrorista» en el móvil de un pasajero

febrero 8, 2026
Ignacio Ríos Guzmán presenta Tindara, una novela que transforma el dolor en viaje interior y belleza literaria

Ignacio Ríos Guzmán presenta Tindara, una novela que transforma el dolor en viaje interior y belleza literaria

noviembre 21, 2025

Salman Rushdie revisa el final de la vida y la idea de hogar en ‘La penúltima hora’: «La censura en EE UU es un crimen»

enero 29, 2026

Estrella Morente, «disgustada» por su colaboración en ‘Lux’: «Rosalía, no todo vale»

enero 30, 2026

Reubican autobuses con publicidad del film Melania en Los Ángeles por temor a vandalismo

enero 31, 2026

Gerard Ramoneda Hinojosa presenta ‘7 Elementos’, una aventura en la fantasía medieval

octubre 31, 2024

“Perlas de sangre”, una odisea sobre el tráfico de esclavos en el siglo XIX

octubre 9, 2024

    UruguayAlMomento

    © 2023. UruguayAlMomento. Todos los derechos reservados.
    • Política de Cookies
    • Política de Privacidad
    • Aviso Legal
    • Contacto
    • Sobre Nosotros