Con Catalan Graffiti, Sidonie ha vuelto a su niñez. La banda, procedente de Barcelona, ha compuesto su último álbum en su lengua materna, algo que llevaba tiempo rondando en su cabeza y a lo que finalmente le han dado forma y sentido. Marc Ros (vocalista), Jesús Senra (bajo) y Axel Pi (batería) presentan este proyecto a 20minutos con motivo de su gira, con la que presentarán su disco y pasarán por Madrid los días 5 y 6 de febrero.
«A un grupo le suele sentar bien volver a sus raíces. Ahora nos damos cuenta de lo que necesitábamos grabar este disco y demostrar que la reivindicación de nuestra lengua con nuestra música era importante tanto para los tres como para el grupo», reconoce Axel Pi para los micrófonos de este periódico. «Empezamos cantando en inglés, pasamos al castellano, cómo no íbamos a hacer un disco en catalán. Encontramos el momento y lo hemos hecho con toda la ilusión del mundo», añade Jesús Senra.
«Hay veces que nos han preguntado por la posibilidad de llegar a un disco catalán. Esa pregunta se ha convertido en deseo y este deseo en necesidad. Y es por eso por lo que ahora estamos tan contentos. Ojalá la gente escuche las canciones por ser bonitas hechas con el idioma con el que nosotros hemos crecido, que es precioso«, alega Marc Ros. Y es que con este álbum tienen como objetivo gustar a todos, dado igual el idioma: «No hemos hecho un disco en catalán solo para catalanohablantes, sino para todo el mundo. Queremos ser sexys, guays, elegantes y melódicos».
Aunque sus influencias sean anglosajonas, Sidonie lleva Barcelona por bandera. «Hay que darle importancia que merece a nuestra ciudad a la hora de definir nuestro sonido. Cuando empezábamos, cantábamos en inglés; no sabes la de gente y medios que nos decían: ‘Madre mía, si estuviérais en Manchester o en Londres no serías un grupo’. Si estuviéramos en Manchester, seguramente no sonaríamos como sonamos y es por ello que nunca nos hemos cansado de defender Barcelona y en concreto nuestro barrio, Poble Nou, que es donde llevamos ensayando desde que empezamos«, explica Pi.
Nueva York, Los Ángeles y Menorca han sido claras influencias para la creación de Catalan Graffiti. «Cuando viajas se ensancha la mente. Yo estaba deprimido, con ansiedad, y cuando pasas una semana fuera de casa dices: ‘Hostia, lo que he aprendido, qué bien me siento ahora, estoy tranquilo’. Y a nivel musical te explota la cabeza porque vas al sitio donde vienen tus gustos», asegura Ros. Aun así, la isla balear cuenta con esa «fuerza» que ninguno de los destinos americanos tiene. «Alucinamos viajando y todo lo que aprendemos, pero las Islas Baleares y también la Costa Brava siguen siendo desde siempre un lugar al que necesitamos acudir a modo de bálsamo para seguir conectados con lo que define nuestro sonido e identidad. Aunque demos 1.000 vueltas, acabamos siempre en el Mediterráneo», matiza Pi.
Sidonie defiende su ciudad a capa y espada, pero la idea de venirse a Madrid para trabajar y vivir les ha rondado por la cabeza alguna que otra vez. «Lo de salir de cañas después del trabajo y todos los saraos y contactos que se hacen a partir de las doce de la noche nos lo hemos perdido porque en Barcelona no lo tenemos», alega el vocalista. «La pregunta es, ¿habríamos cumplido veintipico años viviendo en Madrid?«, les pregunta Senra a sus compañeros, que ambos responden lo mismo: «No». «Además, venir nos sirve como excusa porque siempre ocurre lo mismo: con los días que hemos estado aquí, han pasado profesionalmente más cosas que muchos días en Barcelona. Es una realidad porque realmente nuestra industria está aquí», recalca Pi.
Para los tres, ser un grupo y tener un local de ensayo al que acudir siempre que lo necesiten es fundamental: «Es vida, es donde vamos cuando necesitamos hablar, tocar, ensayar, componer… acudimos ahí para vernos. Cuando sales del local te has convertido en alguien más feliz y dejas atrás todo lo que llevabas encima. Es tan bestia lo que nos gusta estar en un local que forma parte de la diferencia de las bandas respecto a otro tipo de artistas. Y es mágico lo que ocurre en él. No nos cansaremos de reivindicar su importancia en la carrera de un grupo».
«Lo de salir de cañas después del trabajo y todos los saraos y contactos que se hacen a partir de las doce de la noche en Madrid nos lo hemos perdido porque en Barcelona no lo tenemos»
Durante los últimos años, en España se ha generado una nueva oleada de bandas que se engloban en el indie. Este término se cruzó en el camino de Sidonie nada más empezaron, aunque no se sienten identificados del todo con él. «Al principio era molesto porque la palabra no es muy bonita, se refiere a independiente y nosotros estábamos en una multinacional. Antes estaban Mercromina, Los Planetas y había sellos como Super Fuge y Houston Party; era una escena que no tenía nombre. Después aparecemos cantando en inglés y se nos llamó indie; pues nada, indies. Indie es no ser mainstream, es no ser lo que suena en Los40, pero no sé, a nosotros nos gustaría que todo se mezclara«, reconoce Ros.
«Durante muchos años, cuando se empezó a fraguar la escena indie, estuvimos luchando para evitarla. Íbamos con la bandera de la negación acerca de esta etiqueta y justamente hacíamos lo contrario por el despiste de decir que éramos una banda de pop y, si teníamos que definirnos de alguna forma, nos definiríamos como ‘una banda de pop rock psicodélica con dosis de hiperrealismo metafísico’. Pero bueno, nos hemos resignado y gracias a esto también han llegado cosas muy bonitas. La escena independiente, como lo entendemos, está llena de grupos increíbles y tenemos la suerte y el honor de formar parte y es fantástico», añade Pi acerca de cómo finalmente se han amoldado a ello.
«Ver que existe un relevo generacional entre nuestro público hace que se le de mucho valor a lo que estamos haciendo y que nos sintamos especiales»
Sidonie va a estar presentado su nuevo álbum por diferentes ciudades españolas. Desde que empezaron su camino en el año 1997 hasta ahora, el revelo generacional entre sus fans es algo notable: «Al principio era raro porque nosotros aún éramos de los que pensaban que el rock iba destinado a un tipo de edad, ¿no? Y cuando ves a un público familiar dices, ‘pero esto qué es’. Después te das cuenta de que puedes conectar con un niño o una niña y es guay».
«Nosotros tenemos buena salud porque siempre que hacemos conciertos en salas vemos al público que nos ha seguido durante años y más o menos los vas conociendo. Sí que es verdad que hay público joven que nos ve por primera vez y cuando acaba el concierto, pasan a saludar al camerino y nos dicen: ‘Es la primera vez que os veo’ o ‘Mi madre es muy fan’. Hay un cambio de público, llega gente nueva y eso es muy bueno», alega Senra sobre.
Incluso tienen fans que han formado una familia y han llamado a sus bebés con el nombre de la banda o de alguno de ellos. «Tenemos el recuerdo de ver a seguidores en los conciertos, que pase el tiempo y nos presenten a su pareja, que nos digan que somos la banda sonora de su historia de amor, y que otro día lleguen de nuevo con sus hijos e hijas y verles a todos cantando las canciones a pleno pulmón», añade Pi, que termina su intervención con la siguiente reflexión: «La cosa es que pase el tiempo y acabes dándote cuenta que has formado parte de la historia tan importante de alguien y que el hijo o hija de aquel chico o chica que vino a verte hace tantos años ahora esté cantando tus canciones. Eso hace que se le dé mucho valor a lo que estamos haciendo y que nos sintamos especiales».
El grupo catalán va a estar presentando este proyecto en una gira que pasará por diferentes ciudades españolas y que llega a Madrid este mes de febrero.
Con Catalan Graffiti, Sidonie ha vuelto a su niñez. La banda, procedente de Barcelona, ha compuesto su último álbum en su lengua materna, algo que llevaba tiempo rondando en su cabeza y a lo que finalmente le han dado forma y sentido. Marc Ros (vocalista), Jesús Senra (bajo) y Axel Pi (batería) presentan este proyecto a 20minutos con motivo de su gira, con la que presentarán su disco y pasarán por Madrid los días 5 y 6 de febrero.
«A un grupo le suele sentar bien volver a sus raíces. Ahora nos damos cuenta de lo que necesitábamos grabar este disco y demostrar que la reivindicación de nuestra lengua con nuestra música era importante tanto para los tres como para el grupo», reconoce Axel Pi para los micrófonos de este periódico. «Empezamos cantando en inglés, pasamos al castellano, cómo no íbamos a hacer un disco en catalán. Encontramos el momento y lo hemos hecho con toda la ilusión del mundo», añade Jesús Senra.
«Hay veces que nos han preguntado por la posibilidad de llegar a un disco catalán. Esa pregunta se ha convertido en deseo y este deseo en necesidad. Y es por eso por lo que ahora estamos tan contentos. Ojalá la gente escuche las canciones por ser bonitas hechas con el idioma con el que nosotros hemos crecido, que es precioso«, alega Marc Ros. Y es que con este álbum tienen como objetivo gustar a todos, dado igual el idioma: «No hemos hecho un disco en catalán solo para catalanohablantes, sino para todo el mundo. Queremos ser sexys, guays, elegantes y melódicos».
Aunque sus influencias sean anglosajonas, Sidonie lleva Barcelona por bandera. «Hay que darle importancia que merece a nuestra ciudad a la hora de definir nuestro sonido. Cuando empezábamos, cantábamos en inglés; no sabes la de gente y medios que nos decían: ‘Madre mía, si estuviérais en Manchester o en Londres no serías un grupo’. Si estuviéramos en Manchester, seguramente no sonaríamos como sonamos y es por ello que nunca nos hemos cansado de defender Barcelona y en concreto nuestro barrio, Poble Nou, que es donde llevamos ensayando desde que empezamos«, explica Pi.
Nueva York, Los Ángeles y Menorca han sido claras influencias para la creación de Catalan Graffiti. «Cuando viajas se ensancha la mente. Yo estaba deprimido, con ansiedad, y cuando pasas una semana fuera de casa dices: ‘Hostia, lo que he aprendido, qué bien me siento ahora, estoy tranquilo’. Y a nivel musical te explota la cabeza porque vas al sitio donde vienen tus gustos», asegura Ros. Aun así, la isla balear cuenta con esa «fuerza» que ninguno de los destinos americanos tiene. «Alucinamos viajando y todo lo que aprendemos, pero las Islas Baleares y también la Costa Brava siguen siendo desde siempre un lugar al que necesitamos acudir a modo de bálsamo para seguir conectados con lo que define nuestro sonido e identidad. Aunque demos 1.000 vueltas, acabamos siempre en el Mediterráneo», matiza Pi.

Sidonie defiende su ciudad a capa y espada, pero la idea de venirse a Madrid para trabajar y vivir les ha rondado por la cabeza alguna que otra vez. «Lo de salir de cañas después del trabajo y todos los saraos y contactos que se hacen a partir de las doce de la noche nos lo hemos perdido porque en Barcelona no lo tenemos», alega el vocalista. «La pregunta es, ¿habríamos cumplido veintipico años viviendo en Madrid?«, les pregunta Senra a sus compañeros, que ambos responden lo mismo: «No». «Además, venir nos sirve como excusa porque siempre ocurre lo mismo: con los días que hemos estado aquí, han pasado profesionalmente más cosas que muchos días en Barcelona. Es una realidad porque realmente nuestra industria está aquí», recalca Pi.
Para los tres, ser un grupo y tener un local de ensayo al que acudir siempre que lo necesiten es fundamental: «Es vida, es donde vamos cuando necesitamos hablar, tocar, ensayar, componer… acudimos ahí para vernos. Cuando sales del local te has convertido en alguien más feliz y dejas atrás todo lo que llevabas encima. Es tan bestia lo que nos gusta estar en un local que forma parte de la diferencia de las bandas respecto a otro tipo de artistas. Y es mágico lo que ocurre en él. No nos cansaremos de reivindicar su importancia en la carrera de un grupo».
«Lo de salir de cañas después del trabajo y todos los saraos y contactos que se hacen a partir de las doce de la noche en Madrid nos lo hemos perdido porque en Barcelona no lo tenemos»
Durante los últimos años, en España se ha generado una nueva oleada de bandas que se engloban en el indie. Este término se cruzó en el camino de Sidonie nada más empezaron, aunque no se sienten identificados del todo con él. «Al principio era molesto porque la palabra no es muy bonita, se refiere a independiente y nosotros estábamos en una multinacional. Antes estaban Mercromina, Los Planetas y había sellos como Super Fuge y Houston Party; era una escena que no tenía nombre. Después aparecemos cantando en inglés y se nos llamó indie; pues nada, indies. Indie es no ser mainstream, es no ser lo que suena en Los40, pero no sé, a nosotros nos gustaría que todo se mezclara«, reconoce Ros.
«Durante muchos años, cuando se empezó a fraguar la escena indie, estuvimos luchando para evitarla. Íbamos con la bandera de la negación acerca de esta etiqueta y justamente hacíamos lo contrario por el despiste de decir que éramos una banda de pop y, si teníamos que definirnos de alguna forma, nos definiríamos como ‘una banda de pop rock psicodélica con dosis de hiperrealismo metafísico’. Pero bueno, nos hemos resignado y gracias a esto también han llegado cosas muy bonitas. La escena independiente, como lo entendemos, está llena de grupos increíbles y tenemos la suerte y el honor de formar parte y es fantástico», añade Pi acerca de cómo finalmente se han amoldado a ello.
«Ver que existe un relevo generacional entre nuestro público hace que se le de mucho valor a lo que estamos haciendo y que nos sintamos especiales»
Sidonie va a estar presentado su nuevo álbum por diferentes ciudades españolas. Desde que empezaron su camino en el año 1997 hasta ahora, el revelo generacional entre sus fans es algo notable: «Al principio era raro porque nosotros aún éramos de los que pensaban que el rock iba destinado a un tipo de edad, ¿no? Y cuando ves a un público familiar dices, ‘pero esto qué es’. Después te das cuenta de que puedes conectar con un niño o una niña y es guay».
«Nosotros tenemos buena salud porque siempre que hacemos conciertos en salas vemos al público que nos ha seguido durante años y más o menos los vas conociendo. Sí que es verdad que hay público joven que nos ve por primera vez y cuando acaba el concierto, pasan a saludar al camerino y nos dicen: ‘Es la primera vez que os veo’ o ‘Mi madre es muy fan’. Hay un cambio de público, llega gente nueva y eso es muy bueno», alega Senra sobre.
Incluso tienen fans que han formado una familia y han llamado a sus bebés con el nombre de la banda o de alguno de ellos. «Tenemos el recuerdo de ver a seguidores en los conciertos, que pase el tiempo y nos presenten a su pareja, que nos digan que somos la banda sonora de su historia de amor, y que otro día lleguen de nuevo con sus hijos e hijas y verles a todos cantando las canciones a pleno pulmón», añade Pi, que termina su intervención con la siguiente reflexión: «La cosa es que pase el tiempo y acabes dándote cuenta que has formado parte de la historia tan importante de alguien y que el hijo o hija de aquel chico o chica que vino a verte hace tantos años ahora esté cantando tus canciones. Eso hace que se le dé mucho valor a lo que estamos haciendo y que nos sintamos especiales».
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