<p>El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común en las mujeres. Representa el <strong>15% de todos los nuevos casos de cáncer,</strong> y cuatro de cada cinco se presentan en mujeres <strong>mayores de 50 años</strong>. Hasta una de cada siete mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida.</p>
Una investigación pionera de la Universidad de Cambridge y la Universidad de Columbia analiza más de tres millones de células para responder a una gran incógnita: por qué el cuerpo femenino pierde la capacidad de frenar los tumores a medida que envejece
El cáncer de mama es el tipo de cáncer más común en las mujeres. Representa el 15% de todos los nuevos casos de cáncer, y cuatro de cada cinco se presentan en mujeres mayores de 50 años. Hasta una de cada siete mujeres desarrollará cáncer de mama a lo largo de su vida.
«Aunque el cáncer de mama afecta a más de dos millones de mujeres en todo el mundo, se sabe muy poco sobre por qué y cuándo se produce. A medida que las células se dividen y se replican, acumulan mutaciones que pueden provocar cáncer. Pero ¿por qué el cuerpo puede eliminar estas células mutadas cuando somos jóvenes y, sin embargo, tiene dificultades para combatirlas más adelante en la vida?», se pregunta Pulkit Gupta, del Instituto de Investigación del Cáncer de la Universidad de Cambrigde (Reino Unido).
Esta premisa ha sido la base de un sólido análisis, publicado en Nature Aging y con el apoyo del Instituto de Investigación del Cáncer de Reino Unido, que ha cristalizado en el desarrollo del mapa más detallado hasta la fecha sobre los cambios en el tejido mamario y que revelan el papel de la menopausia en la susceptibilidad al cáncer. Compuesto por más de 3 millones de células, muestra cómo cambia el tejido mamario a medida que las mujeres envejecen, incluidos los cambios drásticos que se producen durante la menopausia.
Dirigido por científicos de las Universidades de Cambridge y de la Columbia Británica, el mapa revela cómo a medida que las mujeres envejecen se produce una disminución del número de células en su tejido mamario, lo que reduce su proliferación y altera la estructura del tejido. Esto crea un microambiente propicio para el desarrollo de células cancerosas, señala Gupta, coautor del análisis.
El equipo utilizó técnicas de imagen avanzadas para analizar tejido mamario de más de 500 mujeres con edades comprendidas entre los 15 y 86 años. El tejido incluía biopsias tomadas a mujeres por motivos no relacionados con el cáncer. Al combinar estas imágenes con detalles sobre los receptores hormonales y las células inmunitarias presentes, así como la arquitectura del tejido, los investigadores pudieron trazar un mapa de cómo cambia el tejido mamario con el tiempo con un nivel de detalle sin precedentes.
Sus hallazgos explican por qué el riesgo de cáncer de mama aumenta con la edad y por qué los tumores en mujeres jóvenes difieren biológicamente. Cuando las mujeres envejecen su tejido mamario experimenta cambios importantes, siendo los más drásticos durante la menopausia. También se producen variaciones en las mujeres que han alcanzado la veintena, posiblemente relacionados con el embarazo y el parto, pero estos son mucho menos pronunciados.
El mapa reveló que todos los tipos de células disminuyen en número y se dividen con mucha menos frecuencia. Las estructuras productoras de leche, conocidas como lóbulos, se encogen o desaparecen, mientras que los conductos que transportan la leche se vuelven relativamente más comunes, y la capa de soporte que los rodea se engrosa. Las células grasas aumentan, mientras que los vasos sanguíneos disminuyen.
También se han observado cambios en el entorno inmunitario. Así, las mamas jóvenes tienen más linfocitos B y linfocitos T activos (células inmunitarias), lo que les ayuda a identificar y eliminar las células cancerosas antes de que formen un tumor. Con el envejecimiento del tejido, estos tipos de células disminuyen en número y son reemplazadas por otros tipos de células inmunitarias que indican un entorno inmunitario más inflamatorio y potencialmente menos protector.
Raza Ali, coautor principal e investigador del cáncer en la Universidad de Cambridge, explica que «no sabemos con certeza por qué cambian los tipos de células inmunitarias. Podemos especular que una de las razones podría ser que la leche materna contiene una alta concentración de inmunoglobulinas, probablemente para ayudar a desarrollar la inmunidad del bebé, y estas son producidas por las células B».
Otra observación importante se refiere a una menor interacción celular. Las células inmunitarias y las células estromales (que forman el ‘andamiaje’ del tejido de la mama) se alejan físicamente de las epiteliales (células especializadas que recubren los conductos y lóbulos mamarios), formando una estructura responsable de la producción y el transporte de la leche. «Esto puede facilitar que las células precancerosas escapen a los mecanismos de control», sugiere Ali, quien añade que «no es sorprendente que veamos menos células epiteliales, ya que estas desempeñan un papel en la producción de leche materna, algo que se vuelve menos importante con la edad, pero la magnitud de los cambios en la mama nos sorprendió».
Samuel Aparicio, coautor principal del estudio en el Departamento de Cáncer de la Universidad de Columbia Británica (Canadá), señala que anteriormente este equipo había observado que los cambios en la actividad de los estrógenos, dependientes de la edad, se producen de forma significativa en las células secretoras de leche de la mama. «Ahora, apreciamos la sorprendente magnitud de los cambios en todos los tipos de células, incluidas las del sistema inmunitario, con el paso del tiempo. Así, buscamos comprender la relación entre los cambios en las células inmunitarias y la detección de mutaciones tempranas que pueden surgir en las células secretoras de leche con el tiempo».
En cualquier caso, según los científicos, lo que queda claro en este detallado mapa es que «todos estos cambios crean un entorno en el que las células cancerosas que surgen de forma natural encuentran más fácil con la edad afianzarse y propagarse».
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