Iryo y Renfe tendrán que pagar las indemnizaciones por los retrasos y el caos que se generaron tras el accidente de Adamuz. Ese es el aviso que ha dado la Comisión Europea ante una pregunta parlamentaria remitida sobre el tema por el Partido Popular Europeo (PPE), que ha podido consultar 20minutos. «La actuación del administrador de infraestructuras no eximirá a la empresa ferroviaria del pago de una indemnización por retrasos», responde el comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas.
«El 30 de enero de 2026, Renfe anunció que dejará de indemnizar los retrasos causados por limitaciones de velocidad impuestas por Adif, de modo que los billetes adquiridos desde el 31 de enero ya no darán derecho a compensación en estos casos», recogen en su cuestión ante Bruselas los eurodiputados Borja Giménez Larraz, Dolors Montserrat, Elena Nevado del Campo, Juan Ignacio Zoido, todos ellos del PP.
Ya en la misiva avisan de los riesgos que el paso de Renfe tiene para los ciudadanos. «Esta decisión deja a los pasajeros ferroviarios en una situación de desprotección, al hacerles asumir las consecuencias de deficiencias en la gestión y mantenimiento de la red, con el consiguiente riesgo de vulneración de la normativa europea sobre derechos de los viajeros», añaden.
Bruselas entiende que las empresas sí estaban obligadas a indemnizar a los viajeros. El Ejecutivo comunitario basa su posición en el Reglamento (UE) 2021/782, en particular en el artículo 19, donde se detallan las circunstancias excepcionales que permiten a los operadores quedar exentos de pagar por retrasos. Entre esos supuestos figuran fenómenos meteorológicos extremos, desastres naturales, emergencias sanitarias, robos de cable o atentados terroristas, pero no las restricciones o decisiones adoptadas por el administrador de la infraestructura ferroviaria.
En la respuesta, Tzitzikostas insiste además en que las compañías únicamente podrían esquivar esas compensaciones si el retraso previsto ya hubiese sido incorporado al horario en el momento de vender el billete. En otras palabras, si el tiempo adicional derivado de limitaciones de velocidad impuestas en la red ferroviaria aparecía reflejado desde el principio en la hora estimada de llegada, no podría considerarse técnicamente un retraso. De lo contrario, Bruselas entiende que los pasajeros mantienen intacto su derecho a ser compensados.
El caos ferroviario ha marcado la agenda política durante muchos momentos en España y esta respuesta de la Comisión coincide casi en el tiempo con su planteamiento para instaurar un billete único de tren con el objetivo, en toda la UE, de garantizar por ley el reembolso ante fallos en conexiones de distintos operadores. El lema es «un viaje, un billete» y el objetivo es evitar que las rutas se distorsionen por las diferentes condiciones de las empresas de transporte.
Este sistema estará disponible tanto en plataformas de venta independientes como en los propios servicios de reserva de las empresas ferroviarias. Además, la propuesta de la Comisión también incluye, explican, una «ampliación de los derechos de los pasajeros». El nuevo modelo incluye que si un viajero pierde una conexión debido al retraso de una de las operadoras, tendrá derecho garantizado a asistencia, reubicación en un nuevo trayecto, reembolso o compensación económica. Bruselas entiende que antes esa protección de los ciudadanos «era muy limitada» porque se solapaban los intereses de diferentes compañías.
Así lo explica la Comisión Europea en una respuesta remitida al Partido Popular Europeo sobre una pregunta al respecto.
Iryo y Renfe tendrán que pagar las indemnizaciones por los retrasos y el caos que se generaron tras el accidente de Adamuz. Ese es el aviso que ha dado la Comisión Europea ante una pregunta parlamentaria remitida sobre el tema por el Partido Popular Europeo (PPE), que ha podido consultar 20minutos. «La actuación del administrador de infraestructuras no eximirá a la empresa ferroviaria del pago de una indemnización por retrasos», responde el comisario europeo de Transportes, Apostolos Tzitzikostas.
«El 30 de enero de 2026, Renfe anunció que dejará de indemnizar los retrasos causados por limitaciones de velocidad impuestas por Adif, de modo que los billetes adquiridos desde el 31 de enero ya no darán derecho a compensación en estos casos», recogen en su cuestión ante Bruselas los eurodiputados Borja Giménez Larraz, Dolors Montserrat, Elena Nevado del Campo, Juan Ignacio Zoido, todos ellos del PP.
Ya en la misiva avisan de los riesgos que el paso de Renfe tiene para los ciudadanos. «Esta decisión deja a los pasajeros ferroviarios en una situación de desprotección, al hacerles asumir las consecuencias de deficiencias en la gestión y mantenimiento de la red, con el consiguiente riesgo de vulneración de la normativa europea sobre derechos de los viajeros», añaden.
Bruselas entiende que las empresas sí estaban obligadas a indemnizar a los viajeros. El Ejecutivo comunitario basa su posición en el Reglamento (UE) 2021/782, en particular en el artículo 19, donde se detallan las circunstancias excepcionales que permiten a los operadores quedar exentos de pagar por retrasos. Entre esos supuestos figuran fenómenos meteorológicos extremos, desastres naturales, emergencias sanitarias, robos de cable o atentados terroristas, pero no las restricciones o decisiones adoptadas por el administrador de la infraestructura ferroviaria.
En la respuesta, Tzitzikostas insiste además en que las compañías únicamente podrían esquivar esas compensaciones si el retraso previsto ya hubiese sido incorporado al horario en el momento de vender el billete. En otras palabras, si el tiempo adicional derivado de limitaciones de velocidad impuestas en la red ferroviaria aparecía reflejado desde el principio en la hora estimada de llegada, no podría considerarse técnicamente un retraso. De lo contrario, Bruselas entiende que los pasajeros mantienen intacto su derecho a ser compensados.
El caos ferroviario ha marcado la agenda política durante muchos momentos en España y esta respuesta de la Comisión coincide casi en el tiempo con su planteamiento para instaurar un billete único de tren con el objetivo, en toda la UE, de garantizar por ley el reembolso ante fallos en conexiones de distintos operadores. El lema es «un viaje, un billete» y el objetivo es evitar que las rutas se distorsionen por las diferentes condiciones de las empresas de transporte.
Este sistema estará disponible tanto en plataformas de venta independientes como en los propios servicios de reserva de las empresas ferroviarias. Además, la propuesta de la Comisión también incluye, explican, una «ampliación de los derechos de los pasajeros». El nuevo modelo incluye que si un viajero pierde una conexión debido al retraso de una de las operadoras, tendrá derecho garantizado a asistencia, reubicación en un nuevo trayecto, reembolso o compensación económica. Bruselas entiende que antes esa protección de los ciudadanos «era muy limitada» porque se solapaban los intereses de diferentes compañías.
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