«Vamos a desplegar todas las herramientas del Estado, diplomáticas, económicas, judiciales y legales para disuadir a los actores estatales y no estatales que violenten nuestra soberanía». Así de contundente se ha mostrado este jueves el presidente argentino, Javier Milei, durante un discurso a la nación centrado en el conflicto que tiene Argentina con Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas.
El mandatario argentino ha reconocido en una comparecencia anunciada hace días que las Malvinas «son argentinas por historia y por derecho». Durante los 15 minutos que duró la intervención, Milei repasó la historia del conflicto, criticó lo que considera “el declive” de Reino Unido, agradeció el apoyo a Donald Trump y anunció varias medidas para «recuperar la soberanía».
De todos los anuncios realizados, el más llamativo es el relacionado con lo militar. «Firmaremos hoy mismo un decreto de necesidad y urgencia para ampliar los recursos del Ministerio de Defensa con el fin prioritario de construir una base naval integrada en Tierra del Fuego e incrementar nuestras capacidades en telecomunicaciones», ha dicho Milei sobre un proyecto que, pese a sonar novedoso, lo cierto es que ya había sido anunciado por el anterior Gobierno argentino y retomado por Milei en abril de 2024. No obstante, nunca se llegó a poner en marcha.
Actualmente en Ushuaia ya hay una base naval, con lo que este proyecto sería una aplicación del mismo para tener mayor capacidad de operación en la zona. El actual Ejecutivo argentino ha reconocido que este hecho no tiene solo relación con el conflicto con Malvinas, sino también con la importancia de tener una mejor posición en el Atlántico Sur y la Antártida, un lugar en el que, según Milei, “las grandes naciones competirán por los recursos necesarios para alimentar el crecimiento que traerá la era de la inteligencia artificial”.
Además, otro de los polos del anuncio de Milei ha estado en las sanciones. El presidente argentino enviará al Congreso con carácter urgente un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional que tendrá tres objetivos: modificar la ley 26659 para endurecer las sanciones y penas contra las compañías vinculadas a operaciones no autorizadas, crear el Consejo de Seguridad Nacional y pedir al Congreso que le otorgue al Consejo las facultades necesarias para que el Estado pueda responder con herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales o no estatales que amenacen la seguridad nacional.
Esta medida de sanciones llega pocos días después de que se anunciara un proyecto petrolero que lidera la empresa israelí Navitas y su socio británico Rockhopper para extraer petróleo de la región.
Esta declaración de Milei ocurre escasos días después de que unas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, uno de los principales apoyos internacionales de Milei, provocaron un auténtico terremoto en Argentina. Como todo lo que tenga que ver con la soberanía de Malvinas es tomado con lupa en el país latinoamericano, la confirmación de que Washington está valorando cambiar su postura frente a este conflicto y defender la soberanía argentina del archipiélago para castigar a Reino Unido se recibió por el Gobierno argentino como un hito histórico.
«Siempre reviso todas las posiciones, esa es apenas una entre muchas», había dicho el presidente estadounidense en la Casa Blanca. Un acto más de presión por parte de EEUU a países de la OTAN que no han respondido al apoyo que Trump esperaba de ellos, según ha dejado caer en varias ocasiones el Gobierno estadounidense.
Milei reconoció un día después de las palabras de Trump que aquellas declaraciones eran «algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tienen los argentinos». Además, el líder argentino había afirmado unas semanas antes que «la llave» para recuperar las islas era Estados Unidos y que estaban realizando avances en la diplomacia, aunque sin especificar con qué actor internacional se estaban produciendo dichos contactos.
En la declaración de este jueves ha agradecido a Trump su posición y ha afirmado que este cambio se ha producido porque “saben que en la Argentina tiene un socio confiable, alineado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica, que puede ser un aliado valioso en las décadas por venir. Sin ello, nada de esto sería posible”. Según Milei, Trump preferiría que las Malvinas fueran controladas por un país como Argentina antes que por Reino Unido, al que el presidente argentino ha calificado de «decadente»: «Somos un país que no está afectado por la inmigración descontrolada, la violencia que ella conlleva, y los problemas de seguridad nacional que hoy acechan a Europa. Si evaluamos las condiciones estructurales de Reino Unido, en cambio, ellos se enfrentan múltiples crisis de carácter migratorio, demográfico y económico, que difícilmente tengan solución. Es claro que ellos recorren un camino de declive, sin embargo, el futuro de Argentina es floreciente y va a prevalecer”.
Además, en clave nacional, este anuncio se ha producido en medio de un momento especialmente sensible con la cuestión de Malvinas. Lo sucedido en la semifinal del Mundial en la que Argentina eliminó a Inglaterra y durante la que varios jugadores mostraron una bandera en la que se leía ‘Las Malvinas son argentinas’ supuso una explosión de jubilo nacionalista en todo el país. Un acto por el que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha sido sancionada recientemente pero que ya ha pasado a formar parte ya del imaginario colectivo argentino.
Un momento en el que el único representante público que no apoyó el acto de manera clara fue el propio presidente Milei, que defendió que los jugadores habían «actuado imprudentemente» y que no eran «parte de la diplomacia del país». «No hay que mezclar agua y aceite», llegó a decir el presidente, que fue fuertemente criticado por sectores de todos los bandos políticos. Poco después aclaró que lógicamente sí estaba a favor de «recuperar Malvinas», pero que el reclamo debía resolverse por la vía diplomática exclusivamente y que él ya estaba haciendo avances al respecto.
En la declaración de este jueves ha pedido a los grupos políticos que le apoyen en estos sus anuncios para una causa que es transversal a la sociedad: «Podemos discutir sobre cualquier otra cosa, podemos discutir mis formas, podemos estar en desacuerdo sobre la política fiscal o cambiaria, pero este tema demanda una pausa, demanda que hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido ante el mundo, como nación, y como sociedad. Porque hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas».
La historia detrás de la soberanía de Malvinas
El conflicto por las islas Malvinas viene de hace siglos. Durante mucho tiempo este lugar estuvo sin población y fue desde que la expedición de Magallanes las vió en el siglo XVI cuando comenzó una historia de ocupación en diferentes periodos por parte de franceses, ingleses y españoles. El imperio español estableció en ellas una gobernación fija que le otorgó una propiedad que pasaría a manos de Argentina a través del llamado régimen de continuidad territorial por el que el territorio español pasó a manos de la nación surgida tras las independencias que se produjeron en el continente americano.
La República Argentina estableció en ese momento una una comandancia con el objetivo de evitar la piratería y la caza de ballenas y focas. Sin embargo, la importancia estratégica de ese territorio, situado en el camino hacia al estrecho de Magallanes, por donde pasaban todos los barcos que querían cruzar entre océanos. En el siglo XVII Argentina captura a dos barcos norteamericanos que pescaban en la zona, lo que provocó una crisis diplomática que desembocó en un conflicto con EEUU, que decide proponer a Reino Unido que le ayude y a cambio estaría dispuesto a reconocer la soberanía británica sobre el archipiélago. Algo que finalmente ocurrió en 1833, cuando las fuerzas inglesas se hicieron con Malvinas, argumentando derechos sobre estas tierras en las que tiempo atrás habían tenido un puerto.
Las islas han estado de facto controladas por Reino Unido desde entonces, pese a que han sido muchos los intentos de Argentina por recuperarlas. En medio de los procesos de descolonización en la década de los 60 del siglo pasado, la ONU aprobó la resolución 2065 que obligaba a Reino Unido y Argentina a negociar la soberanía de las islas.
Casi 20 años después, en abril de 1982, cuando Argentina estaba gobernada por la Junta Militar, el teniente general Galtieri decidió utilizar esta causa para conseguir adhesión a una dictadura que comenzaba a desmoronarse. Sin embargo, la rápida y fuerte reacción de la primera ministra británica, Margaret Tacher, terminó con el sueño argentino. La guerra duró 74 días y dejó cerca de 650 militares argentinos muertos, provocando la estocada final a la dictadura. Desde entonces Malvinas es una herida abierta en Argentina, que tiene presente a diario este conflicto. El nacionalismo argentino tiene la lucha por las Malvinas como elemento fundamental, siendo una causa que une a todos los colores políticos en una de las sociedades más polarizadas del mundo.
El mensaje de Milei llega días después de que Donald Trump sugiriera que EEUU podría retirar su apoyo a la soberanía británica de las islas Malvinas.
“Vamos a desplegar todas las herramientas del Estado, diplomáticas, económicas, judiciales y legales para disuadir a los actores estatales y no estatales que violenten nuestra soberanía”. Así de contundente se ha mostrado este jueves el presidente argentino, Javier Milei, durante un discurso a la nación centrado en el conflicto que tiene Argentina con Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas. El mandatario argentino ha reconocido en una comparecencia anunciada hace días que las Malvinas “son argentinas por historia y por derecho”. Durante los 15 minutos que duró la intervención, Milei repasó la historia del conflicto, criticó lo que considera “el declive” de Reino Unido, agradeció el apoyo a Donald Trump y anunció varias medidas para “recuperar la soberanía”.
De todos los anuncios realizados, el más llamativo es el relacionado con lo militar. “Firmaremos hoy mismo un decreto de necesidad y urgencia para ampliar los recursos del Ministerio de Defensa con el fin prioritario de construir una base naval integrada en Tierra del Fuego e incrementar nuestras capacidades en telecomunicaciones”, ha dicho Milei sobre un proyecto que, pese a sonar novedoso, lo cierto es que ya había sido anunciado por el anterior Gobierno argentino y retomado por Milei en abril de 2024. No obstante, nunca se llegó a poner en marcha. Actualmente en Ushuaia ya hay una base naval, con lo que este proyecto sería una aplicación del mismo para tener mayor capacidad de operación en la zona. El actual Ejecutivo argentino ha reconocido que este hecho no tiene solo relación con el conflicto con Malvinas, sino también con la importancia de tener una mejor posición en el Atlántico Sur y la Antártida, un lugar en el que, según Milei, “las grandes naciones competirán por los recursos necesarios para alimentar el crecimiento que traerá la era de la inteligencia artificial”.
Además, otro de los polos del anuncio de Milei ha estado en las sanciones. El presidente argentino enviará al Congreso con carácter urgente un proyecto de ley de defensa de la soberanía nacional que tendrá tres objetivos: modificar la ley 26659 para endurecer las sanciones y penas contra las compañías vinculadas a operaciones no autorizadas, crear el Consejo de Seguridad Nacional y pedir al Congreso que le otorgue al Consejo las facultades necesarias para que el Estado pueda responder con herramientas económicas y diplomáticas frente a actores estatales o no estatales que amenacen la seguridad nacional. Esta medida de sanciones llega pocos días después de que se anunciara un proyecto petrolero que lidera la empresa israelí Navitas y su socio británico Rockhopper para extraer petróleo de la región.
Esta declaración de Milei ocurre escasos días después de que unas declaraciones del presidente estadounidense, Donald Trump, uno de los principales apoyos internacionales de Milei, provocaron un auténtico terremoto en Argentina. Como todo lo que tenga que ver con la soberanía de Malvinas es tomado con lupa en el país latinoamericano, la confirmación de que Washington está valorando cambiar su postura frente a este conflicto y defender la soberanía argentina del archipiélago para castigar a Reino Unido se recibió por el Gobierno argentino como un hito histórico.
“Siempre reviso todas las posiciones, esa es apenas una entre muchas”, había dicho el presidente estadounidense en la Casa Blanca. Un acto más de presión por parte de EEUU a países de la OTAN que no han respondido al apoyo que Trump esperaba de ellos, según ha dejado caer en varias ocasiones el Gobierno estadounidense. Milei reconoció un día después de las palabras de Trump que aquellas declaraciones eran “algo muy fuerte respecto a la causa más importante y sagrada que tienen los argentinos”. Además, el líder argentino había afirmado unas semanas antes que “la llave” para recuperar las islas era Estados Unidos y que estaban realizando avances en la diplomacia, aunque sin especificar con qué actor internacional se estaban produciendo dichos contactos.
En la declaración de este jueves ha agradecido a Trump su posición y ha afirmado que este cambio se ha producido porque “saben que en la Argentina tiene un socio confiable, alineado con los valores occidentales, en una posición de relevancia estratégica, que puede ser un aliado valioso en las décadas por venir. Sin ello, nada de esto sería posible”. Según Milei, Trump prferiría que las Malvinas fueran controladas por un país como Argentina antes que por Reino Unido, al que el presidente argentino ha calificado de “decadente”: “Somos un país que no está afectado por la inmigración descontrolada, la violencia que ella conlleva, y los problemas de seguridad nacional que hoy acechan a Europa. Si evaluamos las condiciones estructurales de Reino Unido, en cambio, ellos se enfrentan múltiples crisis de carácter migratorio, demográfico y económico, que difícilmente tengan solución. Es claro que ellos recorren un camino de declive, sin embargo, el futuro de Argentina es floreciente y va a prevalecer”.
Además, en clave nacional, este anuncio se ha producido en medio de un momento especialmente sensible con la cuestión de Malvinas. Lo sucedido en la semifinal del Mundial en la que Argentina eliminó a Inglaterra y durante la que varios jugadores mostraron una bandera en la que se leía ‘Las Malvinas son argentinas’ supuso una explosión de jubilo nacionalista en todo el país. Un acto por el que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) ha sido sancionada recientemente pero que ya ha pasado a formar parte ya del imaginario colectivo argentino. Un momento en el que el único representante público que no apoyó el acto de manera clara fue el propio presidente Milei, que defendió que los jugadores habían «actuado imprudentemente» y que no eran «parte de la diplomacia del país». «No hay que mezclar agua y aceite», llegó a decir el presidente, que fue fuertemente criticado por sectores de todos los bandos políticos. Poco después aclaró que lógicamente sí estaba a favor de «recuperar Malvinas», pero que el reclamo debía resolverse por la vía diplomática exclusivamente y que él ya estaba haciendo avances al respecto.
En la declaración de este jueves ha pedido a los grupos políticos que le apoyen en estos sus anuncios para una causa que es transversal a la sociedad: «Podemos discutir sobre cualquier otra cosa, podemos discutir mis formas, podemos estar en desacuerdo sobre la política fiscal o cambiaria, pero este tema demanda una pausa, demanda que hagamos nuestras armas a un lado y mostremos un frente unido ante el mundo, como nación, y como sociedad. Porque hay causas que están por encima de cualquier diferencia política. Malvinas es una de ellas».
El conflicto por las islas Malvinas viene de hace siglos. Durante mucho tiempo este lugar estuvo sin población y fue desde que la expedición de Magallanes las vió en el siglo XVI cuando comenzó una historia de ocupación en diferentes periodos por parte de franceses, ingleses y españoles. El imperio español estableció en ellas una gobernación fija que le otorgó una propiedad que pasaría a manos de Argentina a través del llamado régimen de continuidad territorial por el que el territorio español pasó a manos de la nación surgida tras las independencias que se produjeron en el continente americano.
La República Argentina estableció en ese momento una una comandancia con el objetivo de evitar la piratería y la caza de ballenas y focas. Sin embargo, la importancia estratégica de ese territorio, situado en el camino hacia al estrecho de Magallanes, por donde pasaban todos los barcos que querían cruzar entre océanos. En el siglo XVII Argentina captura a dos barcos norteamericanos que pescaban en la zona, lo que provocó una crisis diplomática que desembocó en un conflicto con EEUU, que decide proponer a Reino Unido que le ayude y a cambio estaría dispuesto a reconocer la soberanía británica sobre el archipiélago. Algo que finalmente ocurrió en 1833, cuando las fuerzas inglesas se hicieron con Malvinas, argumentando derechos sobre estas tierras en las que tiempo atrás habían tenido un puerto.
Las islas han estado de facto controladas por Reino Unido desde entonces, pese a que han sido muchos los intentos de Argentina por recuperarlas. En medio de los procesos de descolonización en la década de los 60 del siglo pasado, la ONU aprobó la resolución 2065 que obligaba a Reino Unido y Argentina a negociar la soberanía de las islas. Casi 20 años después, en abril de 1982, cuando Argentina estaba gobernada por la Junta Militar, el teniente general Galtieri decidió utilizar esta causa para conseguir adhesión a una dictadura que comenzaba a desmoronarse. Sin embargo, la rápida y fuerte reacción de la primera ministra británica, Margaret Tacher, terminó con el sueño argentino. La guerra duró 74 días y dejó cerca de 650 militares argentinos muertos, provocando la estocada final a la dictadura. Desde entonces Malvinas es una herida abierta en Argentina, que tiene presente a diario este conflicto. El nacionalismo argentino tiene la lucha por las Malvinas como elemento fundamental, siendo una causa que une a todos los colores políticos en una de las sociedades más polarizadas del mundo.
20MINUTOS.ES – Internacional
