<p>Un posible episodio de gran intensidad del fenómeno climático conocido como <strong>El Niño</strong> ha comenzado a generar preocupación entre meteorólogos y organismos internacionales, ante la posibilidad de que se desarrolle una versión especialmente fuerte, a la que algunos expertos ya se refieren como <strong>»Superniño»</strong>.</p>
Practicamente todo el planeta podría verse afectado por este fenómeno que puede provocar desde olas de calor más intensas hasta alteraciones en las lluvias y sequías en distintas regiones
Un posible episodio de gran intensidad del fenómeno climático conocido como El Niño ha comenzado a generar preocupación entre meteorólogos y organismos internacionales, ante la posibilidad de que se desarrolle una versión especialmente fuerte, a la que algunos expertos ya se refieren como «Superniño».
Las últimas proyecciones apuntan a que este fenómeno podría volver a activarse entre finales de primavera y el verano de 2026, con una probabilidad estimada en torno al 60%, según modelos de predicción citados por servicios meteorológicos como la AEMET y centros internacionales de referencia. Este episodio podría prolongarse hasta finales de 2026 o incluso más allá, dependiendo de la evolución de las condiciones oceánicas y atmosféricas en el Pacífico.
El Niño se caracteriza por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial, especialmente en su zona oriental y central. Este aumento de temperatura altera la circulación atmosférica global y, en muchos casos, provoca un incremento de la temperatura media del planeta, además de cambios en los patrones de lluvia y tormentas en distintas regiones del mundo.
La preocupación actual no solo se centra en la posible reaparición del fenómeno, sino en su intensidad. Algunos modelos sugieren que el calentamiento del océano podría superar los 2 °C por encima de la media en determinadas zonas, lo que se asocia a eventos de gran impacto climático. Sin embargo, los expertos subrayan que la evolución aún es incierta y depende de múltiples factores atmosféricos que no están completamente definidos.
En este contexto, los meteorólogos insisten en que el cambio climático puede amplificar los efectos de estos episodios. No es lo mismo un evento de El Niño en un planeta con menor temperatura media que en el actual escenario global, donde el aumento de temperaturas puede intensificar sus consecuencias.
Los especialistas también advierten de que, si se confirmara un «Superniño», sus efectos podrían sentirse en todo el planeta: desde olas de calor más intensas hasta alteraciones en las lluvias y sequías en distintas regiones. En paralelo, algunos estudios señalan posibles impactos indirectos, como la reducción de la actividad de huracanes en el Atlántico o un aumento de precipitaciones extremas en zonas de Sudamérica.
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