Todo vendido para los 10 conciertos que ofrecerá Arde Bogotá en ocho ciudades de España dentro del marco Hervideros Gira Vibra Mahou, donde la banda murciana presentará su nuevo álbum, Manufacturas del Club de la Gente Sola. Cientos de personas aguardaban las puertas de los recintos donde actuarán, ya que la venta de entradas era única y exclusivamente presencial y en taquilla, tal y como ellos mismo anunciaron en sus redes sociales hace unas semanas.
20minutos se ha trasladado este miércoles a las inmediaciones de la madrileña sala de La Riviera para hablar con sus seguidores sobre el plan que han llevado a cabo para conseguir tickets, así como qué les parece esta nueva vuelta a lo analógico y desde cuándo siguen la música de una de las formaciones musicales más aclamadas dentro del panorama nacional.
«Llevamos aquí desde las seis de la tarde de ayer. Somos de Yeles (Toledo), nos fuimos a dormir al coche y la espera se ha hecho rápida, aunque hasta ahora con el calor está siendo horrible», cuentan Itzer y Carlota, de 17 y 14 años respectivamente, que junto a sus padres —quienes han hecho relevos para acompañar a sus hijas— eran de las primeras que estaban en la fila. Aunque no son seguidoras desde el principio de los tiempos, las adolescentes no querían perderse el concierto y durante la espera han conocido a más gente que, como ellas, comparte la misma pasión.
Por su parte, Marga (58) y Alejandro (68) son un matrimonio que se vino desde Talavera de la Reina para comprarles las entradas a sus hijos. «Salimos a las 7.00 y llegamos a las 10.00. La gente ha sido un encanto; tanto los de delante como los de detrás nos han acogido estupendamente. Ha sido un día divertido a pesar de la edad que tenemos. Esto es un esfuerzo para la gente que le gusta y está bien que la gente sepa que lo que les gusta cuesta», relatan. Si ellos tuvieran que hacer lo mismo por un concierto de sus cantantes o grupos favoritos, lo tienen claro: él, Pink Floyd y Bruce Springsteen, y ella, Dani Martín y El Último de la Fila.
Lucía y Rubén tienen 24 y 23 años y son pareja. No se esperaban que fuera a haber tanta gente un miércoles para comprar entradas, ya que la gente trabaja o estudia, igual que ellos —de hecho, él se pidió el día libre para poder ir—, pero han matado las horas de espera subrayando apuntes y leyendo. «Llevamos un año escuchándolos, pero sobre todo estamos aquí porque es el cumple de una amiga y quería ir al concierto, pero no podía venir a por las entradas y le vamos a dar una sorpresa», comentan acerca del motivo que les ha llevado a madrugar para ello.
Como Rubén, Tamara (46) y Rocío (36) pidieron librar en el trabajo para poder ir a hacer cola. «Se ha hecho duro, pero es mayor la emoción de tener tu entrada en físico, que yo vengo de esa época, y volver a tener esa paciencia para conseguirlo», coinciden ambas. Y con ellas está también de acuerdo Borja (43), que llegó a las 10.30 horas con nueve amigos más para poder coger el máximo de entradas posibles (20, porque el tope eran dos por cabeza). «Yo, que soy un poco vintage, me parece original y curioso. No sé si nos darán una entrada física; eso molaría incluso más por el hecho de que sea tan retro el tema».
Con ellas estaba Lucía (22), que, como no empieza a trabajar hasta octubre, ha aprovechado que no tenía ningún quehacer más importante que ir a La Riviera a hacer cola para hacerse con dos entradas e ir con su novio: «Es nuestro aniversario, llevamos cuatro años juntos y he dicho ‘ya está’, porque a él le gustan un montón. Que hagan esta forma de vender las entradas es una experiencia única que yo había vivido solo cuando tenía 10 años», expone.
A las 17.00 en punto, levantaron las persianas de las taquillas y comenzó la venta de entradas, con pase prioritario para las personas con algún tipo de discapacidad. Tenía muchas ganas de verlos, he venido pronto y tengo la recompensa aquí. Les he visto en el Sonorama y en algún sitio más, por lo que de este concierto, como la sala es chiquitita, espero algo más cercano«, vatinica uno de los primeros afortunados.
Por su parte, el padre de Itzer y Carlota se ha quedado con «el bolsillo vacío». Nos hemos gastado 66 euros por pareja, es decir, 300 euros y pico», apunta, aunque eso sí, gastados sin ningún tipo de remordimiento. «En el tiempo que nos queda escucharemos el álbum sin parar», reconocen mientras enseñan sus entradas a la cámara, felices por tenerlas en sus manos después de un día y medio de espera.
Las dos citas de Arde Bogotá con sus miles de fans en La Riviera tendrán lugar los días 26 y 27 de noviembre. Antes, actuarán en el Hall Auditorio Mar de Vigo (29 de octubre), Gijón Arena (30 de octubre), Industrial Copera en Granada (5 de noviembre) y en el París 15 de Málaga (6 de noviembre). Y, posterior a los shows de Madrid, pasarán por el Palau Alameda en Valencia (3 de diciembre), Marmarela en Alicante (4 de diciembre) y por la Sala Mamba! de Murcia (11 y 12 de diciembre), donde concluirán esta gira.
La banda murciana anunció esta iniciativa en sus redes sociales y ha movilizado a cientos de seguidores que han acudido a las taquillas de las salas por las que pasarán con su gira para hacerse con sus tickets.
Todo vendido para los 10 conciertos que ofrecerá Arde Bogotá en ocho ciudades de España dentro del marco Hervideros Gira Vibra Mahou, donde la banda murciana presentará su nuevo álbum, Manufacturas del Club de la Gente Sola. Cientos de personas aguardaban las puertas de los recintos donde actuarán, ya que la venta de entradas era única y exclusivamente presencial y en taquilla, tal y como ellos mismo anunciaron en sus redes sociales hace unas semanas.
20minutos se ha trasladado este miércoles a las inmediaciones de la madrileña sala de La Riviera para hablar con sus seguidores sobre el plan que han llevado a cabo para conseguir tickets, así como qué les parece esta nueva vuelta a lo analógico y desde cuándo siguen la música de una de las formaciones musicales más aclamadas dentro del panorama nacional.
«Llevamos aquí desde las seis de la tarde de ayer. Somos de Yeles (Toledo), nos fuimos a dormir al coche y la espera se ha hecho rápida, aunque hasta ahora con el calor está siendo horrible», cuentan Itzer y Carlota, de 17 y 14 años respectivamente, que junto a sus padres —quienes han hecho relevos para acompañar a sus hijas— eran de las primeras que estaban en la fila. Aunque no son seguidoras desde el principio de los tiempos, las adolescentes no querían perderse el concierto y durante la espera han conocido a más gente que, como ellas, comparte la misma pasión.

Por su parte, Marga (58) y Alejandro (68) son un matrimonio que se vino desde Talavera de la Reina para comprarles las entradas a sus hijos. «Salimos a las 7.00 y llegamos a las 10.00. La gente ha sido un encanto; tanto los de delante como los de detrás nos han acogido estupendamente. Ha sido un día divertido a pesar de la edad que tenemos. Esto es un esfuerzo para la gente que le gusta y está bien que la gente sepa que lo que les gusta cuesta», relatan. Si ellos tuvieran que hacer lo mismo por un concierto de sus cantantes o grupos favoritos, lo tienen claro: él, Pink Floyd y Bruce Springsteen, y ella, Dani Martín y El Último de la Fila.
Lucía y Rubén tienen 24 y 23 años y son pareja. No se esperaban que fuera a haber tanta gente un miércoles para comprar entradas, ya que la gente trabaja o estudia, igual que ellos —de hecho, él se pidió el día libre para poder ir—, pero han matado las horas de espera subrayando apuntes y leyendo. «Llevamos un año escuchándolos, pero sobre todo estamos aquí porque es el cumple de una amiga y quería ir al concierto, pero no podía venir a por las entradas y le vamos a dar una sorpresa», comentan acerca del motivo que les ha llevado a madrugar para ello.
Como Rubén, Tamara (46) y Rocío (36) pidieron librar en el trabajo para poder ir a hacer cola. «Se ha hecho duro, pero es mayor la emoción de tener tu entrada en físico, que yo vengo de esa época, y volver a tener esa paciencia para conseguirlo», coinciden ambas. Y con ellas está también de acuerdo Borja (43), que llegó a las 10.30 horas con nueve amigos más para poder coger el máximo de entradas posibles (20, porque el tope eran dos por cabeza). «Yo, que soy un poco vintage, me parece original y curioso. No sé si nos darán una entrada física; eso molaría incluso más por el hecho de que sea tan retro el tema».
Con ellas estaba Lucía (22), que, como no empieza a trabajar hasta octubre, ha aprovechado que no tenía ningún quehacer más importante que ir a La Riviera a hacer cola para hacerse con dos entradas e ir con su novio: «Es nuestro aniversario, llevamos cuatro años juntos y he dicho ‘ya está’, porque a él le gustan un montón. Que hagan esta forma de vender las entradas es una experiencia única que yo había vivido solo cuando tenía 10 años», expone.

A las 17.00 en punto, levantaron las persianas de las taquillas y comenzó la venta de entradas, con pase prioritario para las personas con algún tipo de discapacidad. Tenía muchas ganas de verlos, he venido pronto y tengo la recompensa aquí. Les he visto en el Sonorama y en algún sitio más, por lo que de este concierto, como la sala es chiquitita, espero algo más cercano«, vatinica uno de los primeros afortunados.

Por su parte, el padre de Itzer y Carlota se ha quedado con «el bolsillo vacío». Nos hemos gastado 66 euros por pareja, es decir, 300 euros y pico», apunta, aunque eso sí, gastados sin ningún tipo de remordimiento. «En el tiempo que nos queda escucharemos el álbum sin parar», reconocen mientras enseñan sus entradas a la cámara, felices por tenerlas en sus manos después de un día y medio de espera.

Las dos citas de Arde Bogotá con sus miles de fans en La Riviera tendrán lugar los días 26 y 27 de noviembre. Antes, actuarán en el Hall Auditorio Mar de Vigo (29 de octubre), Gijón Arena (30 de octubre), Industrial Copera en Granada (5 de noviembre) y en el París 15 de Málaga (6 de noviembre). Y, posterior a los shows de Madrid, pasarán por el Palau Alameda en Valencia (3 de diciembre), Marmarela en Alicante (4 de diciembre) y por la Sala Mamba! de Murcia (11 y 12 de diciembre), donde concluirán esta gira.
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