Apenas una semana después de que Israel y EEUU eliminaran al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ya hay sucesor: se trata de su hijo Mojtaba, de 56 años, que ha sido proclamado este domingo.
Nacido en 1969, es el segundo hijo del anterior líder y los expertos consideran que tiene un perfil menos religioso que su padre, pero más vinculado a la represión interna debido a sus fuertes lazos con la Guardia Revolucionaria, el brazo armado del régimen islamista.
Según Mehmet Özalp, profesor de Estudios Islámicos y director de la Facultad del Centro de Estudios Islámicos y Civilización de la Universidad Charles Sturt, en Australia, la elección de Mojtaba representa la continuidad del régimen.
En un artículo publicado esta semana en The Conversation, Özalp explica que Mojtaba solo alcanzó el rango de ayatolá, imprescindible para ocupar el cargo, en 2022. Es un clérigo de medio rango y tiene un perfil religioso mucho menos marcado que su padre. De hecho, para algunos esto era un hándicap, así como su propio parentesco con Alí Jamenei.
Una de las bases de la revolución islamista de Irán en 1979 fue que su líder supremo no estaba sujeto a condiciones dinásticas como las del shah, pero ahora, la Asamblea de Expertos, es decir, los 88 líderes religiosos del país, se han saltado esta norma no escrita.
Özalp explica que Mojtaba es «un hombre que construyó influencia no ganando elecciones, sino controlando el acceso al cargo más poderoso del país». La muerte de su padre en los bombardeos occidentales le han dado un empujón para acceder al cargo, ya que Alí Jamenei es ya un mártir para los radicales chiítas y este hecho dota de cierto aura simbólico a la elección de Mojtaba.
En cuanto a su perfil, «Mojtaba Jamenei suele ser retratado como un producto del sistema de seguridad, más que como un teólogo o estadista público. Es conocido menos por sus discursos o su autoridad religiosa que por su influencia y las redes de coordinación que ha construido entre bastidores», dice Mehmet Özalp.
«Si esa evaluación es correcta, el cambio sería de un líder que equilibraba las instituciones a uno que podría apoyarse más en el poder del CGRI (la Guardia Revolucionaria). Esto profundizaría la tendencia existente hacia la ‘securitización’ de la política iraní«, dice el profesor en su artículo.
En el corto plazo, Özalp sostiene que para la guerra esto supone pocos cambios. «En primer lugar, el control interno podría endurecerse. Dados los supuestos vínculos de Mojtaba con las fuerzas de seguridad, es más probable que los disturbios se enfrenten con una rápida represión que con acuerdos políticos», dice.
«Cualquier negociación con Occidente probablemente sería táctica, más que transformadora. Se plantearía como una necesidad estratégica, más que como un cambio ideológico. Y dado que su padre murió en ataques aéreos estadounidenses e israelíes, esto sólo reforzará una postura más dura hacia ambos países«, sostiene el profesor Özalp.
Otros expertos piensan lo mismo. «Mojtaba es la elección más inteligente en este momento porque está íntimamente familiarizado con la gestión y coordinación de los aparatos de seguridad y militares», dijo Mehdi Rahmati, un analista basado en Teherán, a The New York Times.
Y pese a que Trump ha ya dicho que Mojtaba para él es «inaceptable» y que Israel también ha anunciado que todo continuismo del régimen tendrá el mismo fin que Alí Jamenei, la decisión de Irán es apostar por la escalada y no por el apaciguamiento, como ha ocurrido en Venezuela.
«Podrían haber nombrado a un reformista o moderado para intentar apaciguar a Trump, sobre todo porque ha considerado algo más cercano al modelo de Maduro. Pero no lo hicieron», dice al Daily Telegraph Janatan Sayeh, un analista de investigación nacido en Teherán de la Fundación para la Defensa de las Democracias.
«Es probable que esto se deba a que el CGRI prefiere trabajar con alguien que conoce y con quien tiene una relación cercana. Lo que es más importante, esto indica que los que aún toman las decisiones en Teherán están optando por la escalada en lugar del compromiso«, agrega.
Los expertos prevén que muestre un perfil duro, basado en la estrecha relación que tiene con la Guardia Revolucionaria.
Apenas una semana después de que Israel y EEUU eliminaran al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, ya hay sucesor: se trata de su hijo Mojtaba, de 56 años, que ha sido proclamado este domingo.
Nacido en 1969, es el segundo hijo del anterior líder y los expertos consideran que tiene un perfil menos religioso que su padre, pero más vinculado a la represión interna debido a sus fuertes lazos con la Guardia Revolucionaria, el brazo armado del régimen islamista.
Según Mehmet Özalp, profesor de Estudios Islámicos y director de la Facultad del Centro de Estudios Islámicos y Civilización de la Universidad Charles Sturt, en Australia, la elección de Mojtaba representa la continuidad del régimen.
En un artículo publicado esta semana en The Conversation, Özalp explica que Mojtaba solo alcanzó el rango de ayatolá, imprescindible para ocupar el cargo, en 2022. Es un clérigo de medio rango y tiene un perfil religioso mucho menos marcado que su padre. De hecho, para algunos esto era un hándicap, así como su propio parentesco con Alí Jamenei.
Una de las bases de la revolución islamista de Irán en 1979 fue que su líder supremo no estaba sujeto a condiciones dinásticas como las del shah, pero ahora, la Asamblea de Expertos, es decir, los 88 líderes religiosos del país, se han saltado esta norma no escrita.
Özalp explica que Mojtaba es «un hombre que construyó influencia no ganando elecciones, sino controlando el acceso al cargo más poderoso del país». La muerte de su padre en los bombardeos occidentales le han dado un empujón para acceder al cargo, ya que Alí Jamenei es ya un mártir para los radicales chiítas y este hecho dota de cierto aura simbólico a la elección de Mojtaba.
En cuanto a su perfil, «Mojtaba Jamenei suele ser retratado como un producto del sistema de seguridad, más que como un teólogo o estadista público. Es conocido menos por sus discursos o su autoridad religiosa que por su influencia y las redes de coordinación que ha construido entre bastidores», dice Mehmet Özalp.
«Si esa evaluación es correcta, el cambio sería de un líder que equilibraba las instituciones a uno que podría apoyarse más en el poder del CGRI (la Guardia Revolucionaria). Esto profundizaría la tendencia existente hacia la ‘securitización’ de la política iraní«, dice el profesor en su artículo.
En el corto plazo, Özalp sostiene que para la guerra esto supone pocos cambios. «En primer lugar, el control interno podría endurecerse. Dados los supuestos vínculos de Mojtaba con las fuerzas de seguridad, es más probable que los disturbios se enfrenten con una rápida represión que con acuerdos políticos», dice.
«Cualquier negociación con Occidente probablemente sería táctica, más que transformadora. Se plantearía como una necesidad estratégica, más que como un cambio ideológico. Y dado que su padre murió en ataques aéreos estadounidenses e israelíes, esto sólo reforzará una postura más dura hacia ambos países«, sostiene el profesor Özalp.

Otros expertos piensan lo mismo. «Mojtaba es la elección más inteligente en este momento porque está íntimamente familiarizado con la gestión y coordinación de los aparatos de seguridad y militares», dijo Mehdi Rahmati, un analista basado en Teherán, a The New York Times.
Y pese a que Trump ha ya dicho que Mojtaba para él es «inaceptable» y que Israel también ha anunciado que todo continuismo del régimen tendrá el mismo fin que Alí Jamenei, la decisión de Irán es apostar por la escalada y no por el apaciguamiento, como ha ocurrido en Venezuela.
«Podrían haber nombrado a un reformista o moderado para intentar apaciguar a Trump, sobre todo porque ha considerado algo más cercano al modelo de Maduro. Pero no lo hicieron», dice al Daily Telegraph Janatan Sayeh, un analista de investigación nacido en Teherán de la Fundación para la Defensa de las Democracias.
«Es probable que esto se deba a que el CGRI prefiere trabajar con alguien que conoce y con quien tiene una relación cercana. Lo que es más importante, esto indica que los que aún toman las decisiones en Teherán están optando por la escalada en lugar del compromiso«, agrega.
20MINUTOS.ES – Internacional
