<p>La sala, abarrotada de rostros jóvenes, se puso en pie cuando <strong>Leor Zmigrod</strong> terminó su ponencia. Bajo los letreros de antiguos locales comerciales que decoraban el espacio, la joven neurocientífica explicó, a través de varios juegos psicológicos, cómo <strong>nuestra biología y nuestra psicología no solo predicen qué ideología</strong> -política, creencias o valores- tendemos a tener, sino <strong>también hasta qué punto estamos abiertos o cerrados a cambiarla.</strong></p>
La neurocientífica y psicóloga norteamericana Leor Zmigrod explicó cómo nuestra biología y nuestra psicología pueden moldear nuestro pensamiento ideológico, a través de juegos psicológicos o por el tamaño de la amígdala
La sala, abarrotada de rostros jóvenes, se puso en pie cuando Leor Zmigrod terminó su ponencia. Bajo los letreros de antiguos locales comerciales que decoraban el espacio, la joven neurocientífica explicó, a través de varios juegos psicológicos, cómo nuestra biología y nuestra psicología no solo predicen qué ideología -política, creencias o valores- tendemos a tener, sino también hasta qué punto estamos abiertos o cerrados a cambiarla.
«¿Para qué usaríais vosotros una taza?», fue una de las preguntas con las que la también psicóloga despertó la curiosidad de los presentes. «Hay dos tipos de personas: las que te dicen hasta 20 bebidas diferentes para usarla -café, té e incluso whisky-«, exclamaba sonriente, «y las que te responden que puedes usarla para guardar cepillos de dientes, como macetero o incluso para jugar al golf», aclaró.
Con este experimento, la norteamericana puede predecir qué tipo de ideología va a tener la persona que responde: «Los primeros tienden a un pensamiento más extremista -tanto de izquierda como de derecha-, pero quienes ven usos creativos y diversos para una taza suelen tener una mentalidad más abierta y están más dispuestos a cambiarla», desarrolla.
Pero no sólo eso: los primeros suelen mostrarse más cerrados en sus ideales, más rígidos, y es más difícil hacerles cambiar de opinión, incluso cuando se les presentan evidencias, mientras que los segundos tienden a tener una mente más abierta y flexible ante los cambios y el entorno, y se adaptan con mayor facilidad a los contratiempos.
Bajo los focos verdes de Future Makers, Zmigrod apuntó que la biología también es clave en este proceso: «Dependiendo del tamaño de tu amígdala derecha, tendrás una mente más cerrada o abierta», lanzó al público. «Quienes la tienen más grande tienden a ser más conservadores; quienes la tienen de menor tamaño son más liberales y están más abiertos al cambio».
Y, tras un sinfín de preguntas de los jóvenes curiosos a la neurocientífica norteamericana y un aplauso rotundo antes de despedirla, quedó claro el mensaje: nuestra biología moldea nuestro pensamiento ideológico.
Y tú, ¿para qué usarías una taza?
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