Decimos que alguien está ‘mareando la perdiz’ para referirnos a una persona que da vueltas a un asunto innecesariamente, alarga las explicaciones y evita tomar una decisión clara, de manera que los demás sienten que les hace perder el tiempo mientras esperan una respuesta que nunca llega.
La expresión procede del mundo de la caza, donde la perdiz es un ave de vuelo rápido pero corto y los cazadores la obligaban a levantarse una y otra vez con ayuda de perros u ojeadores, hasta que el animal quedaba agotado y se convertía en una presa fácil, de modo que ese entretener al pájaro sin rematar la faena terminó describiéndose como ‘marear la perdiz’ y el dicho acabó pasando al lenguaje coloquial para hablar de cualquier maniobra que dilata una decisión.
Decimos que alguien está ‘mareando la perdiz’ para referirnos a una persona que da vueltas a un asunto innecesariamente, alarga las explicaciones y evita tomar una decisión clara, de manera que los demás sienten que les hace perder el tiempo mientras esperan una respuesta que nunca llega.

Significa dar vueltas a un asunto innecesariamente para perder el tiempo o retrasar una decisión o resolución final.
Decimos que alguien está ‘mareando la perdiz’ para referirnos a una persona que da vueltas a un asunto innecesariamente, alarga las explicaciones y evita tomar una decisión clara, de manera que los demás sienten que les hace perder el tiempo mientras esperan una respuesta que nunca llega.
La expresión procede del mundo de la caza, donde la perdiz es un ave de vuelo rápido pero corto y los cazadores la obligaban a levantarse una y otra vez con ayuda de perros u ojeadores, hasta que el animal quedaba agotado y se convertía en una presa fácil, de modo que ese entretener al pájaro sin rematar la faena terminó describiéndose como ‘marear la perdiz’ y el dicho acabó pasando al lenguaje coloquial para hablar de cualquier maniobra que dilata una decisión.
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