El espacio Ett Rum la primera galería en España de origen nórdico especializada en arte y diseño, continúa su programación con Frozen spot, frozen time (Lugar congelado, tiempo congelado), la primera muestra individual en nuestro país del artista sueco Gustaf Nordenskiöld.
La exposición propone una inmersión en una práctica artística que se mueve entre la escultura, la pintura y la artesanía, «situándose en un territorio intermedio entre lo reconocible y lo ambiguo, donde las formas familiares derivan hacia lo simbólico, lo corporal y lo abstracto», según informa Ett Rum.
Comisariada por Estelle af Malmborg, Frozen spot, frozen time, explora «la idea de lugares y momentos en los que el tiempo parece detenerse». El título alude tanto a paisajes del norte atrapados en el hielo como a la capacidad del arte para fijar un gesto, conservar una huella o mantener un recuerdo en suspensión. En la obra de Nordenskiöld, lugar y tiempo convergen «en un estado de quietud cargado de presencia y resonancia silenciosa, reflejo de una sensibilidad profundamente nórdica que oscila entre la melancolía del invierno y la intensidad exuberante del verano».
Ett Rum inaugurará esta exposición el próximo 4 de febrero, y estará abierta al público hasta el 24 de abril.
Tal y como pasó con la primera exposición, dedicada al fotógrafo mundialmente conocido Åke E:son Lindman, y a colación con la filosofía general de Ett Rum, esta nueva muestra propone un diálogo natural entre las obras y el espacio doméstico, invitando a experimentar el arte como parte de la vida cotidiana y no únicamente como objeto de contemplación.
El núcleo central de la muestra es el proyecto Up North (Hacia el norte), una reflexión sobre el paisaje nórdico y su dimensión mítica que hunde sus raíces en la propia historia familiar del artista.
Gustaf Nordenskiöld es descendiente directo de Adolf Erik Nordenskiöld, una de las figuras clave de la exploración del Ártico en el siglo XIX y pionero de las expediciones a Svalbard y al Paso del Noreste. También realizó expediciones a Groenlandia, donde varios glaciares llevan su nombre.
Más de 150 años después de aquellos viajes fundacionales, el artista regresó a esos mismos territorios, replicando los recorridos de su tatarabuelo, como una forma de conectar pasado y presente, exploración científica y experiencia personal.
A partir de esos viajes, Up North se despliega como una especie de archivo de campo: acuarelas de horizontes lejanos dialogan con esculturas en cerámica y porcelana que evocan herramientas, fragmentos y artefactos imaginados.
«El agua y el pigmento se deslizan, se acumulan y se inclinan sobre el papel en un intento de capturar una eternidad fugaz, de congelar tanto el paisaje como el gesto», exponen desde la galería. Las esculturas, a medio camino entre lo utilitario y lo ilusorio, resuenan como restos de una expedición suspendida en el tiempo.
La exposición se completa con la serie Bless Us Sun (Bendícenos, Sol), donde el cuerpo aparece como otro tipo de paisaje, entrelazado con los ciclos de floración, decadencia y renovación de la naturaleza. Flores y formas vegetales conviven con la figura humana como símbolos silenciosos de belleza y fragilidad. Inspiradas en el cine gay independiente de las décadas de 1970 y 1980, las acuarelas muestran figuras anónimas detenidas en momentos de vulnerabilidad, deseo y memoria compartida.
La práctica de Gustaf Nordenskiöld se caracteriza por un profundo interés en la huella del tiempo y la memoria material de los objetos. Sus obras conservan las marcas de su propio proceso: acciones detenidas, gestos interrumpidos, instantes preservados para una contemplación futura. Su trabajo combina precisión formal, sensibilidad poética y una atención casi arqueológica a los materiales y a su transformación.
«En Frozen Spot, Frozen Time, Gustaf Nordenskiöld nos invita a detenernos y a observar cómo el tiempo se deposita en las formas, en los cuerpos y en los paisajes», explica Estelle af Malmborg, comisaria de Ett Rum, que añade: «Su obra conecta de manera muy natural con la filosofía de la galería, que entiende el arte como algo que se habita.»
Según Patrick List, fundador de Nordic Standard —el grupo especializado en diseño de interiores, asesoría de arte y arquitectura al que pertenece Ett Rum—, la misión de la galería no es solo mostrar arte, sino acercar ese lenguaje a la vida cotidiana: «Partimos de una convicción clara: ningún hogar está completo sin arte. Ett Rum ha sido concebido como un espacio donde las obras forman parte activa de los entornos que diseñamos. La obra de Nordenskiöld nos trasladan a realidades interesantes y que no dejan indiferente a nadie. No es solo la calidad artística, es lo que se plasma en las obras y cómo se plasma lo que la hace tan deseada«.
Del Ártico al centro de Madrid, se inaugura la primera exposición en España de Gustaf Nordenskiöld
El espacio Ett Rum la primera galería en España de origen nórdico especializada en arte y diseño, continúa su programación con Frozen spot, frozen time (Lugar congelado, tiempo congelado), la primera muestra individual en nuestro país del artista sueco Gustaf Nordenskiöld.
La exposición propone una inmersión en una práctica artística que se mueve entre la escultura, la pintura y la artesanía, «situándose en un territorio intermedio entre lo reconocible y lo ambiguo, donde las formas familiares derivan hacia lo simbólico, lo corporal y lo abstracto», según informa Ett Rum.
Comisariada por Estelle af Malmborg, Frozen spot, frozen time, explora «la idea de lugares y momentos en los que el tiempo parece detenerse». El título alude tanto a paisajes del norte atrapados en el hielo como a la capacidad del arte para fijar un gesto, conservar una huella o mantener un recuerdo en suspensión. En la obra de Nordenskiöld, lugar y tiempo convergen «en un estado de quietud cargado de presencia y resonancia silenciosa, reflejo de una sensibilidad profundamente nórdica que oscila entre la melancolía del invierno y la intensidad exuberante del verano».
Ett Rum inaugurará esta exposición el próximo 4 de febrero, y estará abierta al público hasta el 24 de abril.
Tal y como pasó con la primera exposición, dedicada al fotógrafo mundialmente conocido Åke E:son Lindman, y a colación con la filosofía general de Ett Rum, esta nueva muestra propone un diálogo natural entre las obras y el espacio doméstico, invitando a experimentar el arte como parte de la vida cotidiana y no únicamente como objeto de contemplación.

El núcleo central de la muestra es el proyecto Up North (Hacia el norte), una reflexión sobre el paisaje nórdico y su dimensión mítica que hunde sus raíces en la propia historia familiar del artista.
Gustaf Nordenskiöld es descendiente directo de Adolf Erik Nordenskiöld, una de las figuras clave de la exploración del Ártico en el siglo XIX y pionero de las expediciones a Svalbard y al Paso del Noreste.También realizó expediciones a Groenlandia, donde varios glaciares llevan su nombre.
Más de 150 años después de aquellos viajes fundacionales, el artista regresó a esos mismos territorios, replicando los recorridos de su tatarabuelo, como una forma de conectar pasado y presente, exploración científica y experiencia personal.
A partir de esos viajes, Up North se despliega como una especie de archivo de campo: acuarelas de horizontes lejanos dialogan con esculturas en cerámica y porcelana que evocan herramientas, fragmentos y artefactos imaginados.
«El agua y el pigmento se deslizan, se acumulan y se inclinan sobre el papel en un intento de capturar una eternidad fugaz, de congelar tanto el paisaje como el gesto», exponen desde la galería. Las esculturas, a medio camino entre lo utilitario y lo ilusorio, resuenan como restos de una expedición suspendida en el tiempo.
La exposición se completa con la serie Bless Us Sun (Bendícenos, Sol), donde el cuerpo aparece como otro tipo de paisaje, entrelazado con los ciclos de floración, decadencia y renovación de la naturaleza. Flores y formas vegetales conviven con la figura humana como símbolos silenciosos de belleza y fragilidad. Inspiradas en el cine gay independiente de las décadas de 1970 y 1980, las acuarelas muestran figuras anónimas detenidas en momentos de vulnerabilidad, deseo y memoria compartida.
La práctica de Gustaf Nordenskiöld se caracteriza por un profundo interés en la huella del tiempo y la memoria material de los objetos. Sus obras conservan las marcas de su propio proceso: acciones detenidas, gestos interrumpidos, instantes preservados para una contemplación futura. Su trabajo combina precisión formal, sensibilidad poética y una atención casi arqueológica a los materiales y a su transformación.
«En Frozen Spot, Frozen Time, Gustaf Nordenskiöld nos invita a detenernos y a observar cómo el tiempo se deposita en las formas, en los cuerpos y en los paisajes», explica Estelle af Malmborg, comisaria de Ett Rum, que añade: «Su obra conecta de manera muy natural con la filosofía de la galería, que entiende el arte como algo que se habita.»
Según Patrick List, fundador de Nordic Standard —el grupo especializado en diseño de interiores, asesoría de arte y arquitectura al que pertenece Ett Rum—, la misión de la galería no es solo mostrar arte, sino acercar ese lenguaje a la vida cotidiana: «Partimos de una convicción clara: ningún hogar está completo sin arte. Ett Rum ha sido concebido como un espacio donde las obras forman parte activa de los entornos que diseñamos. La obra de Nordenskiöld nos trasladan a realidades interesantes y que no dejan indiferente a nadie. No es solo la calidad artística, es lo que se plasma en las obras y cómo se plasma lo que la hace tan deseada«.
20MINUTOS.ES – Cultura
