Puede que ahora estemos razonablemente acostumbrados a que ya no sea tan inusual que un gran artista internacional termine tocando en una ciudad fuera del circuito de grandes capitales. El negocio de la música en vivo está en unos niveles de asistencia y de facturación tan descontroladamente altos que, mientras alguien esté dispuesto a pagar, nos podemos encontrar casos como el de los suecos Europe tocando este pasado septiembre en las fiestas populares de Oviedo y Salamanca. No es habitual, pero tampoco nos vuela la cabeza a estas alturas.
Convengamos que era más exótico tener a U2 en el estadio Carlos Tartiere de la capital asturiana allá por 1993, cuando la banda irlandesa recorría el mundo presentando en los estadios más enormes su (entonces rompedor, hoy clásico) álbum Achtung Baby (1991). Aquel mismo año visitaba Bruce Springsteen El Molinón de Gijón, donde también tocarían los Rolling Stones en 1995, y él mismo, encantado con Asturias, regresaría en 2003 y 2016. A este tipo de pequeñas anomalías nos hemos ido acostumbrando con el paso del tiempo, si bien lo de Michael Jackson en Tenerife el 26 de septiembre de 1993 sigue resultando extrañísimo.
También es extrañísimo todavía hoy, convengamos también en esto, que Depeche Mode actuara en el Parque Antonio Soria de Torrevieja (Alicante) el 25 de julio de 2006. Esto no tiene ningún tipo de sentido en una banda que en aquella misma gira tocó en el Madison Square Garden de Nueva York, el Wembley Arena de Londres, el Olympiahalle de Munich, el Staples Center de Los Ángeles o incluso el ‘modernísimo’ e ‘instagrameable’ festival de Coachella en California. Pues bien, por lo que sea, Dave Gahan, Martin Gore y compañía acabaron en Torrevieja, seguramente cruzándose (ojalá) al amanecer con los jubilados que bajan aún de noche a coger sitio a la Playa del Cura.
Algo igualmente insospechado ocurrió un año antes con Lenny Kravitz, a quien le dio por salirse del itinerario estándar y acabó haciendo kilómetros por nuestras carreteras para actuar en junio de 2005 en Cuenca, León y Benidorm (esto último es menos extraño mirando por el retrovisor, pues por allí habían pasado previamente los Rolling Stones en 2003 y terminaría pasando igualmente el incombustible Springsteen en 2009). ¿Le fliparían las casas colgantes al bueno de Lenny? No es mala pregunta esa.
¿Llegarían los Rolling Stones a ver el mar de plástico que cubre buena parte de Almería? Si llegaron volando, seguro que sí, pues el 30 de junio de 2007, justo después de llenar el Olímpico de Barcelona, Anoeta en San Sebastián y el Vicente Calderón de Madrid, Mick Jagger y los suyos recalaban en el Estadio Municipal de Santo Domingo, en El Ejido. Desde allí, unos poquitos días de descanso para continuar su tour en el Estadio Olímpico de Roma. El contraste se cuenta solo.
Igual es que llega un momento en el que, de tanto girar por el mundo como un canto rodado, los grandes artistas se cansan y exigen visitar lugares poco frecuentados por sus colegas. Perfectamente pudo ser ese el caso de Jamiroquai en aquel verano loco suyo de 2005, cuando actuó en Roses (Girona), después en Mallorca y luego encadenó una serie difícilmente igualable: Toledo, Benidorm, Albacete y Vitoria. Curioso es, una vez más, convengamos.
Pasa de la categoría de ‘curioso’ a prácticamente ‘mágico’ que Bryan Adams tocara en el campo de fútbol de Illescas (Toledo) el 22 de julio de 2022. Hace nada, como quien dice, justo después de pasar por el Complexo Deportivo Das Travesas de Vigo y antes de poner rumbo a Cádiz. Otro hito del canadiense en nuestro país tuvo lugar el 28 de julio de 2006, cuando congregó a 4.000 personas en el Campo de Fútbol B de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). No contento con eso, actuó en el polideportivo de San Javier (Murcia) en 1997 o en Burgos en 1999.
Ahora que tanto habla todo el mundo de Oasis, ciertamente hablan de ellos (mal) en Salamanca, pues tenían previsto tocar en la ciudad, pero suspendieron a ultimísima hora para chasco de más de 7.000 personas el 23 de julio de 2002. Hubiera quedado para la historia, desde luego, en un año en el que sí hicieron parada y fonda en la ciudad universitaria Radiohead o Van Morrison.
Es que seguro que es adictivo para una estrella del rock plantarse en un lugar donde resultaría impensable verle. Sting, sin ir más lejos, es un claro ejemplo de ello y no es de ahora, le viene de largo. La sucesión sería demasiado extensa, pero recodemos que tocó en Úbeda (Jaén) en 2019, en Cartagena o Málaga en 1996, en el auditorio del parque municipal de Daimiel y el estadio municipal de San Fernando en 1993, o en Las Palmas y Tenerife en 2023. Lo suyo es un no parar.
Teniendo en cuenta que su verdadero nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio, tiene su gracia que el primer show de Bad Bunny en España fuera en Badajoz. Aunque no, no fue en Don Benito, sino en el Campo Fútbol Puebla De La Calzada, un pueblo de apenas 6.000 habitantes, el 13 de julio de 2018. Una ocasión rarísima para ver en vivo a un artista a punto de explotar comercialmente entonces, aunque nunca imaginaríamos cuanto, y que ya venía de llenar estadios en América. De hecho, desde Extremadura se fue al Auditorio Rocío Jurado de Sevilla y luego al Palacio de los Deportes de Madrid. Extrañísimo.
Hay muchos más. Simple Minds en 1997 en el polideportivo municipal de Los Alcázares (Murcia), donde tres años después tocaban también, ojo, el 22 de julio del 2000, Iron Maiden. Recordando estos dos ‘sucesos’ casi paranormales, no sorprende tanto que Kiss tocaran en Córdoba el 12 de julio de 2018 (sí sorprende que no salieran derretidos de la plaza de toros, soportando el maquillaje y el estrambótico vestuario a cincuenta grados).
Está claro que un artista tocará donde alguien le pague por ello. Esto es un negocio y es su forma de vida. Pero, convengamos, por enésima vez, que a veces hay conciertos raros. Solo queda, en cualquier caso, lanzar al aire la pregunta que se hacen Los Zigarros cuando se despiertan en una cama desconocida y que seguro se hicieron Mick Jagger, Jamiroquai o Jim Kerr una mañana cualquiera: ¿Qué demonios hago yo aquí?
El negocio de la música en vivo está en unos niveles tan altos que, mientras alguien esté dispuesto a pagar, se puede encontrar a grandes grupos tocando fiestas populares.
Puede que ahora estemos razonablemente acostumbrados a que ya no sea tan inusual que un gran artista internacional termine tocando en una ciudad fuera del circuito de grandes capitales. El negocio de la música en vivo está en unos niveles de asistencia y de facturación tan descontroladamente altos que, mientras alguien esté dispuesto a pagar, nos podemos encontrar casos como el de los suecos Europe tocando este pasado septiembre en las fiestas populares de Oviedo y Salamanca. No es habitual, pero tampoco nos vuela la cabeza a estas alturas.
Convengamos que era más exótico tener a U2 en el estadio Carlos Tartiere de la capital asturiana allá por 1993, cuando la banda irlandesa recorría el mundo presentando en los estadios más enormes su (entonces rompedor, hoy clásico) álbum Achtung Baby (1991). Aquel mismo año visitaba Bruce Springsteen El Molinón de Gijón, donde también tocarían los Rolling Stones en 1995, y él mismo, encantado con Asturias, regresaría en 2003 y 2016. A este tipo de pequeñas anomalías nos hemos ido acostumbrando con el paso del tiempo, si bien lo de Michael Jackson en Tenerife el 26 de septiembre de 1993 sigue resultando extrañísimo.
También es extrañísimo todavía hoy, convengamos también en esto, que Depeche Mode actuara en el Parque Antonio Soria de Torrevieja (Alicante) el 25 de julio de 2006. Esto no tiene ningún tipo de sentido en una banda que en aquella misma gira tocó en el Madison Square Garden de Nueva York, el Wembley Arena de Londres, el Olympiahalle de Munich, el Staples Center de Los Ángeles o incluso el ‘modernísimo’ e ‘instagrameable’ festival de Coachella en California. Pues bien, por lo que sea, Dave Gahan, Martin Gore y compañía acabaron en Torrevieja, seguramente cruzándose (ojalá) al amanecer con los jubilados que bajan aún de noche a coger sitio a la Playa del Cura.
Algo igualmente insospechado ocurrió un año antes con Lenny Kravitz, a quien le dio por salirse del itinerario estándar y acabó haciendo kilómetros por nuestras carreteras para actuar en junio de 2005 en Cuenca, León y Benidorm (esto último es menos extraño mirando por el retrovisor, pues por allí habían pasado previamente los Rolling Stones en 2003 y terminaría pasando igualmente el incombustible Springsteen en 2009). ¿Le fliparían las casas colgantes al bueno de Lenny? No es mala pregunta esa.
¿Llegarían los Rolling Stones a ver el mar de plástico que cubre buena parte de Almería? Si llegaron volando, seguro que sí, pues el 30 de junio de 2007, justo después de llenar el Olímpico de Barcelona, Anoeta en San Sebastián y el Vicente Calderón de Madrid, Mick Jagger y los suyos recalaban en el Estadio Municipal de Santo Domingo, en El Ejido. Desde allí, unos poquitos días de descanso para continuar su tour en el Estadio Olímpico de Roma. El contraste se cuenta solo.
Igual es que llega un momento en el que, de tanto girar por el mundo como un canto rodado, los grandes artistas se cansan y exigen visitar lugares poco frecuentados por sus colegas. Perfectamente pudo ser ese el caso de Jamiroquai en aquel verano loco suyo de 2005, cuando actuó en Roses (Girona), después en Mallorca y luego encadenó una serie difícilmente igualable: Toledo, Benidorm, Albacete y Vitoria. Curioso es, una vez más, convengamos.
Pasa de la categoría de ‘curioso’ a prácticamente ‘mágico’ que Bryan Adams tocara en el campo de fútbol de Illescas (Toledo) el 22 de julio de 2022. Hace nada, como quien dice, justo después de pasar por el Complexo Deportivo Das Travesas de Vigo y antes de poner rumbo a Cádiz. Otro hito del canadiense en nuestro país tuvo lugar el 28 de julio de 2006, cuando congregó a 4.000 personas en el Campo de Fútbol B de Alcázar de San Juan (Ciudad Real). No contento con eso, actuó en el polideportivo de San Javier (Murcia) en 1997 o en Burgos en 1999.
Ahora que tanto habla todo el mundo de Oasis, ciertamente hablan de ellos (mal) en Salamanca, pues tenían previsto tocar en la ciudad, pero suspendieron a ultimísima hora para chasco de más de 7.000 personas el 23 de julio de 2002. Hubiera quedado para la historia, desde luego, en un año en el que sí hicieron parada y fonda en la ciudad universitaria Radiohead o Van Morrison.
Es que seguro que es adictivo para una estrella del rock plantarse en un lugar donde resultaría impensable verle. Sting, sin ir más lejos, es un claro ejemplo de ello y no es de ahora, le viene de largo. La sucesión sería demasiado extensa, pero recodemos que tocó en Úbeda (Jaén) en 2019, en Cartagena o Málaga en 1996, en el auditorio del parque municipal de Daimiel y el estadio municipal de San Fernando en 1993, o en Las Palmas y Tenerife en 2023. Lo suyo es un no parar.
Teniendo en cuenta que su verdadero nombre es Benito Antonio Martínez Ocasio, tiene su gracia que el primer show de Bad Bunny en España fuera en Badajoz. Aunque no, no fue en Don Benito, sino en el Campo Fútbol Puebla De La Calzada, un pueblo de apenas 6.000 habitantes, el 13 de julio de 2018. Una ocasión rarísima para ver en vivo a un artista a punto de explotar comercialmente entonces, aunque nunca imaginaríamos cuanto, y que ya venía de llenar estadios en América. De hecho, desde Extremadura se fue al Auditorio Rocío Jurado de Sevilla y luego al Palacio de los Deportes de Madrid. Extrañísimo.
Hay muchos más. Simple Minds en 1997 en el polideportivo municipal de Los Alcázares (Murcia), donde tres años después tocaban también, ojo, el 22 de julio del 2000, Iron Maiden. Recordando estos dos ‘sucesos’ casi paranormales, no sorprende tanto que Kiss tocaran en Córdoba el 12 de julio de 2018 (sí sorprende que no salieran derretidos de la plaza de toros, soportando el maquillaje y el estrambótico vestuario a cincuenta grados).
Está claro que un artista tocará donde alguien le pague por ello. Esto es un negocio y es su forma de vida. Pero, convengamos, por enésima vez, que a veces hay conciertos raros. Solo queda, en cualquier caso, lanzar al aire la pregunta que se hacen Los Zigarros cuando se despiertan en una cama desconocida y que seguro se hicieron Mick Jagger, Jamiroquai o Jim Kerr una mañana cualquiera: ¿Qué demonios hago yo aquí?
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