Jeffrey Epstein, financiero estadounidense que fue condenado en EEUU por explotación sexual de menores, mantuvo durante casi una década una cartera de inversiones multimillonaria en bonos de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), la compañía estatal controlada por el régimen chavista.
Así se indica en varios documentos, que figuran entre los más de tres millones de archivos sobre este condenado que han sido desclasificados en las últimas semanas por el Gobierno de Donald Trump. Aunque las operaciones de Epstein son, aparentemente legales, su interés por el petróleo venezolano coincide con el que tuvieron otros comisionistas como Víctor de Aldama o Claudio Rivas. De Hecho ambos son investigados en el ‘caso Hidrocarburos’ que se instruye en la Audiencia Nacional.
Respecto a Epstein, los registros muestran una activa participación en la deuda venezolana, incluso en periodos de alta volatilidad política y económica en el país sudamericano. Para julio de 2010, Epstein poseía -a través de su entidad Financial Trust Company Inc.- un total de 5.000.000 de unidades en bonos de Pdvsa con vencimiento en 2014. Esta inversión era de 3.216.750 dólares, que generaba para ese entonces un rendimiento estimado del 17.59% anual.
Informes internos de JPMorgan Private Bank enviados a Epstein en agosto de 2010 confirmaron que su equipo de gestión había «duplicado la apuesta» en la posición de Venezuela apenas una semana antes. Según los asesores, la posición total se encontraba en ese momento en un punto de equilibrio (‘breakeven’) dentro de un mercado marcado por la recuperación de los precios del petróleo.
Oportunidad con chávez
La nueva victoria electoral del expresidente venezolano Hugo Chávez en octubre de 2012 no frenó las inversiones de Epstein, sino que fue vista como una oportunidad de mercado por sus banqueros. Un alto cargo de JPMorgan le sugirió que era un «nivel interesante» para comprar bonos Pdvsa 2017, describiéndolos como una «jugada pasiva sobre el petróleo».
Ante la recomendación, Epstein aceptó entrar en una nueva posición por un total de 1.5 millones de dólares, acordando con su banquero «promediar» la entrada durante las semanas siguientes para mitigar la volatilidad. En ese mismo periodo, recibió propuestas adicionales para adquirir notas de la República Bolivariana de Venezuela y Pdvsa con vencimientos a 3 y 5 años.
Los registros de marzo de 2013 de Southern Trust Company, otra de las firmas de Epstein, muestran que el flujo de capital continuaba siendo intenso. En ese mes, el financiero realizó transferencias masivas desde sus cuentas corrientes hacia su cuenta de activos por un total de 4.200.000 dólares, mientras cobraba intereses devengados de la deuda petrolera venezolana.
A finales de 2013, Epstein inició un proceso de reestructuración de sus activos, transfiriendo importantes bloques de deuda de Pdvsa desde JPMorgan hacia Pershing LLC. Entre los activos transferidos figuraban 2.500.000 unidades de bonos con vencimiento en 2015, valoradas en 2.020.000 dólares, y otras 2.000.000 de unidades del mismo instrumento con un valor de mercado de 1.616.000 dólares.
Creciente riesgo político
Sin embargo, el clima de inversión comenzó a ensombrecerse hacia finales de 2014 debido al creciente riesgo político. Una alto cargo de Deutsche Bank advirtió a Epstein en diciembre de ese año de que, aunque los bonos parecían seguros a corto plazo, los riesgos de reestructuración y la política interna de Venezuela eran mayores de lo que el mercado sugería.
Esta asesora recomendó explícitamente a Epstein aprovechar cualquier repunte del mercado para vender sus posiciones venezolanas. Además, señaló que, a diferencia de otros inversores, las oficinas familiares de América Latina ya estaban «totalmente cargadas» de estos activos y no mostraban una demanda incremental significativa.
A pesar de las advertencias, el interés de Epstein por el rendimiento de la deuda venezolana persistió en los años siguientes. En octubre de 2016, recibió informes de sus asesores que destacaban que los bonos de Venezuela eran los de mejor desempeño en los mercados emergentes, con un retorno del 46% en lo que iba de año.
Vínculos con empresarios
Los vínculos de Epstein con figuras relacionadas con el entorno empresarial venezolano también quedaron documentados. Entre 2012 y 2018, mantuvo una comunicación fluida con el empresario Francisco D’Agostino, quien le enviaba cotizaciones de deuda soberana y coordinaba múltiples reuniones en la residencia del financiero en Nueva York.
D’Agostino, cuya empresa D’Agostino & Co. tiene sede en la Torre Dayco de Caracas, intercambió numerosos correos con la oficina de Epstein para concretar citas, incluso días antes de viajes programados a Venezuela. Los documentos sugieren una relación cercana y constante centrada en la coordinación de agendas en la ciudad de Manhattan.
Hacia el final de su vida, Epstein seguía monitoreando de cerca las maniobras financieras del chavismo. En febrero de 2018, envió un correo electrónico a Steve Bannon, exestratega de la Casa Blanca, con un enlace sobre el lanzamiento del «Petro», la criptomoneda impulsada por el Gobierno de Nicolás Maduro, calificándola como un ejemplo de «qué No Hacer».
El análisis de estos documentos revela que la fortuna de Epstein estuvo intrínsecamente ligada a la capacidad de pago de la principal industria de Venezuela durante casi una década. Sus movimientos financieros demuestran que, más allá de sus actividades conocidas, el financiero operó como un actor relevante en el mercado de deuda de alto riesgo controlado por el chavismo.
El negocio del petróleo venezolano fue aprovechado también por comisionistas como Víctor de Aldama, a quien se investiga en el ‘caso Hidrocarburos’.
Jeffrey Epstein, financiero estadounidense que fue condenado en EEUU por explotación sexual de menores, mantuvo durante casi una década una cartera de inversiones multimillonaria en bonos de Petróleos de Venezuela S.A. (Pdvsa), la compañía estatal controlada por el régimen chavista.
Así se indica en varios documentos, que figuran entre los más de tres millones de archivos sobre este condenado que han sido desclasificados en las últimas semanas por el Gobierno de Donald Trump. Aunque las operaciones de Epstein son, aparentemente legales, su interés por el petróleo venezolano coincide con el que tuvieron otros comisionistas como Víctor de Aldama o Claudio Rivas. De Hecho ambos son investigados en el ‘caso Hidrocarburos’ que se instruye en la Audiencia Nacional.
Respecto a Epstein, los registros muestran una activa participación en la deuda venezolana, incluso en periodos de alta volatilidad política y económica en el país sudamericano. Para julio de 2010, Epstein poseía -a través de su entidad Financial Trust Company Inc.- un total de 5.000.000 de unidades en bonos de Pdvsa con vencimiento en 2014. Esta inversión era de 3.216.750 dólares, que generaba para ese entonces un rendimiento estimado del 17.59% anual.
Informes internos de JPMorgan Private Bank enviados a Epstein en agosto de 2010 confirmaron que su equipo de gestión había «duplicado la apuesta» en la posición de Venezuela apenas una semana antes. Según los asesores, la posición total se encontraba en ese momento en un punto de equilibrio (‘breakeven’) dentro de un mercado marcado por la recuperación de los precios del petróleo.
Oportunidad con chávez
La nueva victoria electoral del expresidente venezolano Hugo Chávez en octubre de 2012 no frenó las inversiones de Epstein, sino que fue vista como una oportunidad de mercado por sus banqueros. Un alto cargo de JPMorgan le sugirió que era un «nivel interesante» para comprar bonos Pdvsa 2017, describiéndolos como una «jugada pasiva sobre el petróleo».
Ante la recomendación, Epstein aceptó entrar en una nueva posición por un total de 1.5 millones de dólares, acordando con su banquero «promediar» la entrada durante las semanas siguientes para mitigar la volatilidad. En ese mismo periodo, recibió propuestas adicionales para adquirir notas de la República Bolivariana de Venezuela y Pdvsa con vencimientos a 3 y 5 años.
Los registros de marzo de 2013 de Southern Trust Company, otra de las firmas de Epstein, muestran que el flujo de capital continuaba siendo intenso. En ese mes, el financiero realizó transferencias masivas desde sus cuentas corrientes hacia su cuenta de activos por un total de 4.200.000 dólares, mientras cobraba intereses devengados de la deuda petrolera venezolana.
A finales de 2013, Epstein inició un proceso de reestructuración de sus activos, transfiriendo importantes bloques de deuda de Pdvsa desde JPMorgan hacia Pershing LLC. Entre los activos transferidos figuraban 2.500.000 unidades de bonos con vencimiento en 2015, valoradas en 2.020.000 dólares, y otras 2.000.000 de unidades del mismo instrumento con un valor de mercado de 1.616.000 dólares.
Creciente riesgo político
Sin embargo, el clima de inversión comenzó a ensombrecerse hacia finales de 2014 debido al creciente riesgo político. Una alto cargo de Deutsche Bank advirtió a Epstein en diciembre de ese año de que, aunque los bonos parecían seguros a corto plazo, los riesgos de reestructuración y la política interna de Venezuela eran mayores de lo que el mercado sugería.
Esta asesora recomendó explícitamente a Epstein aprovechar cualquier repunte del mercado para vender sus posiciones venezolanas. Además, señaló que, a diferencia de otros inversores, las oficinas familiares de América Latina ya estaban «totalmente cargadas» de estos activos y no mostraban una demanda incremental significativa.
A pesar de las advertencias, el interés de Epstein por el rendimiento de la deuda venezolana persistió en los años siguientes. En octubre de 2016, recibió informes de sus asesores que destacaban que los bonos de Venezuela eran los de mejor desempeño en los mercados emergentes, con un retorno del 46% en lo que iba de año.
Vínculos con empresarios
Los vínculos de Epstein con figuras relacionadas con el entorno empresarial venezolano también quedaron documentados. Entre 2012 y 2018, mantuvo una comunicación fluida con el empresario Francisco D’Agostino, quien le enviaba cotizaciones de deuda soberana y coordinaba múltiples reuniones en la residencia del financiero en Nueva York.
D’Agostino, cuya empresa D’Agostino & Co. tiene sede en la Torre Dayco de Caracas, intercambió numerosos correos con la oficina de Epstein para concretar citas, incluso días antes de viajes programados a Venezuela. Los documentos sugieren una relación cercana y constante centrada en la coordinación de agendas en la ciudad de Manhattan.
Hacia el final de su vida, Epstein seguía monitoreando de cerca las maniobras financieras del chavismo. En febrero de 2018, envió un correo electrónico a Steve Bannon, exestratega de la Casa Blanca, con un enlace sobre el lanzamiento del «Petro», la criptomoneda impulsada por el Gobierno de Nicolás Maduro, calificándola como un ejemplo de «qué No Hacer».
El análisis de estos documentos revela que la fortuna de Epstein estuvo intrínsecamente ligada a la capacidad de pago de la principal industria de Venezuela durante casi una década. Sus movimientos financieros demuestran que, más allá de sus actividades conocidas, el financiero operó como un actor relevante en el mercado de deuda de alto riesgo controlado por el chavismo.
20MINUTOS.ES – Internacional
