<p>Ocho lactantes han sufrido vómitos y problemas gastrointestinales tras consumir leches infantiles cuya composición se investiga por posible contaminación con la toxina <strong>cereulida</strong>. Cinco de los pequeños han tenido que ser hospitalizados, tal y como recoge el boletín de alertas del <a href=»https://www.ecdc.europa.eu/sites/default/files/documents/Communicable-disease-threats-report-week-6-2026.pdf»>Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC)</a> y ha adelantado El País. </p>
Desde diciembre de 2025 se han retirado del mercado varios lotes por la posible presencia de la toxina cereulida
Ocho lactantes han sufrido vómitos y problemas gastrointestinales tras consumir leches infantiles cuya composición se investiga por posible contaminación con la toxina cereulida. Cinco de los pequeños han tenido que ser hospitalizados, tal y como recoge el boletín de alertas del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) y ha adelantado El País.
En ninguno de los casos la contaminación ha podido confirmarse mediante estudios de laboratorio, pero se sospecha que estos cuadros gastrointestinales tienen relación con la presencia de la toxina en las leches infantiles.
Desde diciembre de 2025 se han retirado del mercado varios lotes de leches infantiles de distintas marcas ante la posible presencia de cereulida.
La cereulida es una toxina que puede provocar náuseas, dolor de estómago y vómitos y producir deshidratación en los niños; sus efectos negativos son bajo o moderados y dependen de la edad infantil, pero hay riesgos más graves para los recién nacidos o bebés menores de seis meses. Está producida por la bacteria Bacillus cereus (B. cereus).
Dado que esta bacteria está ampliamente distribuida en el medio ambiente (suelo, agua, plantas, etc.) está presente de forma natural en una amplia variedad de materias primas y de productos alimenticios tanto de origen animal como vegetal.
B. cereus crece en un rango de temperatura de 4º C a 55 º C, y de pH de 4,3 a 9,3, aunque el crecimiento óptimo ocurre dentro del rango de temperaturas entre los 30º y los 40º C y a pH por encima de 4.9.
Según ha señalado la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha realizado una evaluación del riesgo para la cereulida en lactantes y ha determinado las concentraciones de cereulida en los preparados para lactantes y en los preparados de continuación que podían ser preocupantes desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. Esta evaluación pretende ayudar a los gestores de riesgos de la UE a determinar cuándo deben retirarse los productos del mercado como medida de precaución para la salud pública.
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