«Si morimos, morimos juntos», así narra Svetlana Grkovic la terrible experiencia vivida el pasado viernes en un vuelo de Ryanair, cuando su marido estuvo a punto de ser succionado por el hueco de una ventanilla rota del avión. «Reaccioné de inmediato y le agarré las piernas. Pensé: ‘Si morimos, morimos juntos’. Fue horrible», ha relatado en el periódico británico Daily Mail.
«Algunas personas vinieron en mi ayuda; recuerdo a un hombre y a una mujer. Ese hombre me ayudó mucho, a Ljubisa y a mí», explica esta mujer serbia, mientras su marido, Ljubisa Grkovic, permanece hospitalizado y en estado de shock, con quemaduras por fricción, entre otras lesiones. La propia Svetlana también sufrió heridas y quemaduras en una mano.
Otro pasajero que iba a bordo de ese Boeing 737-800, que cubría el trayecto entre la ciudad griega de Tesalónica y Memmingen, en Alemania, también ha dado su testimonio de lo ocurrido: «Por suerte, no se desabrochó el cinturón de seguridad. Su esposa le sujetó las piernas durante cinco minutos, hasta que los demás pasajeros acudieron a ayudar y consiguieron meterlo de nuevo en el habitáculo».
Y otro testigo ha explicado que la cabeza y los hombros del hombre succionado sobresalían por la ventana rota y que «tenía sangre en la cabeza» y «se desmayó varias veces».
Ljubisa Grkovic, de 60 años y de nacionalidad serbia, se encontraba sentado justo al lado de la ventanilla accidentada, por lo que fue succionado por una descompresión explosiva al romperse el cristal y su cuerpo salió a medias del avión.
Los pasajeros entraron en pánico y comenzaron a gritar mientras bajaban las máscaras de oxígeno. Mientras tanto, el piloto permaneció tranquilo, calmó a la tripulación y regresó con el avión al aeropuerto de Tesalónica-Macedonia, desde el que había despegado.
«Reaccioné de inmediato y le agarré las piernas», explica la mujer, que agarró a su marido por las piernas para evitar que fuera succionado.
«Si morimos, morimos juntos», así narra Svetlana Grkovic la terrible experiencia vivida el pasado viernes en un vuelo de Ryanair, cuando su marido estuvo a punto de ser succionado por el hueco de una ventanilla rota del avión. «Reaccioné de inmediato y le agarré las piernas. Pensé: ‘Si morimos, morimos juntos’. Fue horrible», ha relatado en el periódico británico Daily Mail.
«Algunas personas vinieron en mi ayuda; recuerdo a un hombre y a una mujer. Ese hombre me ayudó mucho, a Ljubisa y a mí», explica esta mujer serbia, mientras su marido, Ljubisa Grkovic, permanece hospitalizado y en estado de shock, con quemaduras por fricción, entre otras lesiones. La propia Svetlana también sufrió heridas y quemaduras en una mano.
Otro pasajero que iba a bordo de ese Boeing 737-800, que cubría el trayecto entre la ciudad griega de Tesalónica y Memmingen, en Alemania, también ha dado su testimonio de lo ocurrido: «Por suerte, no se desabrochó el cinturón de seguridad. Su esposa le sujetó las piernas durante cinco minutos, hasta que los demás pasajeros acudieron a ayudar y consiguieron meterlo de nuevo en el habitáculo».
Y otro testigo ha explicado que la cabeza y los hombros del hombre succionado sobresalían por la ventana rota y que «tenía sangre en la cabeza» y «se desmayó varias veces».
Ljubisa Grkovic, de 60 años y de nacionalidad serbia, se encontraba sentado justo al lado de la ventanilla accidentada, por lo que fue succionado por una descompresión explosiva al romperse el cristal y su cuerpo salió a medias del avión.
Los pasajeros entraron en pánico y comenzaron a gritar mientras bajaban las máscaras de oxígeno. Mientras tanto, el piloto permaneció tranquilo, calmó a la tripulación y regresó con el avión al aeropuerto de Tesalónica-Macedonia, desde el que había despegado.
20MINUTOS.ES – Internacional
