Cada 4 de febrero, el mundo conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una oportunidad para mirar de frente lo que se ha hecho y lo que falta por hacer. La Unión Europea dio un paso clave hace ya cinco años cuando plantó cara a una de las principales amenazas para la salud de los ciudadanos de nuestro continente con la creación del Plan Europeo contra el Cáncer.
Este plan recoge el compromiso del Grupo del Partido Popular Europeo (PPE) en la lucha contra esta enfermedad. Hemos demostrado que el cáncer es una prioridad política con un objetivo claro: que todo ciudadano, en España y en Europa, viva donde viva y tenga el nivel de ingresos que tenga debe poder acceder a prevención, diagnóstico precoz y atención de calidad.
Así lo defendimos en el Comité Especial del Parlamento Europeo para la Lucha contra el Cáncer, un espacio en el que pacientes y cuidadores, médicos e investigadores, instituciones y expertos compartieron sus perspectivas y posiciones. De este modo, pudimos identificar las prioridades en las que se centra el plan y poner en marcha respuestas concretas que, a día de hoy, seguimos impulsando desde el Parlamento Europeo para seguir protegiendo la salud de nuestros ciudadanos.
Todo ciudadano, en España y en Europa, viva donde viva y tenga el nivel de ingresos que tenga debe poder acceder a prevención, diagnóstico precoz y atención de calidad
La mayor prioridad es la prevención, pues casi el 40% de los cánceres en Europa podría prevenirse. Es la medida más eficaz, la que salva miles de vidas y la más fácil de implementar. Por eso, hemos defendido políticas más firmes sobre hábitos de vida saludables, centradas en la alimentación equilibrada, la actividad física y la creación de entornos saludables. Además, se ha apostado por la vacunación para avanzar contra aquellos cánceres evitables.
El segundo pilar es la detección precoz, con el objetivo de diagnosticar antes para salvar vidas. Los programas de cribado han demostrado su eficacia y nuestro objetivo fundamental es que lleguen a todo el mundo. Por eso, hemos trabajado para ampliar y modernizar las recomendaciones europeas, promover nuevas tecnologías y garantizar que estos programas sean accesibles para todos.
El tercer eje es la investigación y la innovación, a través de programas clave como la Misión Cáncer del programa Horizonte Europa, cuyo objetivo es mejorar la vida de millones de personas antes de 2030, apoyándose en la medicina personalizada, en el Espacio Europeo de Datos Sanitarios y en una mayor cooperación entre los centros de excelencia para impulsar un acceso más rápido a terapias innovadoras.
Europa cuenta con científicos y profesionales de primer nivel; por lo tanto, somos pioneros en la puesta en marcha de un plan de sello europeo («Made in Europe») que confiamos en que mantenga o incluso aumente su financiación en el próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea.
También defendemos una cooperación europea más sólida en salud para reducir las desigualdades, respetando las competencias nacionales, pero asumiendo que la cooperación y la solidaridad salvan vidas. La asistencia transfronteriza, la compra conjunta, el intercambio de buenas prácticas o la cooperación entre centros especializados son ejemplos claros de que, cuando Europa actúa unida, mejora la calidad de vida de sus ciudadanos y refuerza al mismo tiempo su cohesión.
Defendemos una cooperación europea más sólida en salud para reducir las desigualdades, respetando las competencias nacionales, pero asumiendo que la cooperación y la solidaridad salvan vidas
Por último, hay que destacar que las políticas que llevamos a cabo siempre tienen en el centro a los pacientes y, en este caso, también a los supervivientes. Porque el cáncer no es solo una condición médica: impacta en la vida de quienes lo padecen y en la de sus familias. La calidad de vida, la salud mental, la rehabilitación y el acompañamiento no son cuestiones secundarias. Son parte del tratamiento. Superar un cáncer no debería implicar arrastrar discriminación, obstáculos laborales o trabas administrativas.
La lucha contra el cáncer es una misión común que exige constancia y valentía. La conclusión es evidente: Europa debe actuar unida, con ambición y sin demoras.
«Es una misión común que exige constancia y valentía. La conclusión es evidente: Europa debe actuar unida, con ambición y sin demoras».
Cada 4 de febrero, el mundo conmemora el Día Mundial contra el Cáncer, una oportunidad para mirar de frente lo que se ha hecho y lo que falta por hacer. La Unión Europea dio un paso clave hace ya cinco años cuando plantó cara a una de las principales amenazas para la salud de los ciudadanos de nuestro continente con la creación del Plan Europeo contra el Cáncer.
Este plan recoge el compromiso del Grupo del Partido Popular Europeo (PPE) en la lucha contra esta enfermedad. Hemos demostrado que el cáncer es una prioridad política con un objetivo claro: que todo ciudadano, en España y en Europa, viva donde viva y tenga el nivel de ingresos que tenga debe poder acceder a prevención, diagnóstico precoz y atención de calidad.
Así lo defendimos en el Comité Especial del Parlamento Europeo para la Lucha contra el Cáncer, un espacio en el que pacientes y cuidadores, médicos e investigadores, instituciones y expertos compartieron sus perspectivas y posiciones. De este modo, pudimos identificar las prioridades en las que se centra el plan y poner en marcha respuestas concretas que, a día de hoy, seguimos impulsando desde el Parlamento Europeo para seguir protegiendo la salud de nuestros ciudadanos.
Todo ciudadano, en España y en Europa, viva donde viva y tenga el nivel de ingresos que tenga debe poder acceder a prevención, diagnóstico precoz y atención de calidad
La mayor prioridad es la prevención, pues casi el 40% de los cánceres en Europa podría prevenirse. Es la medida más eficaz, la que salva miles de vidas y la más fácil de implementar. Por eso, hemos defendido políticas más firmes sobre hábitos de vida saludables, centradas en la alimentación equilibrada, la actividad física y la creación de entornos saludables. Además, se ha apostado por la vacunación para avanzar contra aquellos cánceres evitables.
El segundo pilar es la detección precoz, con el objetivo de diagnosticar antes para salvar vidas. Los programas de cribado han demostrado su eficacia y nuestro objetivo fundamental es que lleguen a todo el mundo. Por eso, hemos trabajado para ampliar y modernizar las recomendaciones europeas, promover nuevas tecnologías y garantizar que estos programas sean accesibles para todos.
El tercer eje es la investigación y la innovación, a través de programas clave como la Misión Cáncer del programa Horizonte Europa, cuyo objetivo es mejorar la vida de millones de personas antes de 2030, apoyándose en la medicina personalizada, en el Espacio Europeo de Datos Sanitarios y en una mayor cooperación entre los centros de excelencia para impulsar un acceso más rápido a terapias innovadoras.
Europa cuenta con científicos y profesionales de primer nivel; por lo tanto, somos pioneros en la puesta en marcha de un plan de sello europeo («Made in Europe») que confiamos en que mantenga o incluso aumente su financiación en el próximo Marco Financiero Plurianual de la Unión Europea.
También defendemos una cooperación europea más sólida en salud para reducir las desigualdades, respetando las competencias nacionales, pero asumiendo que la cooperación y la solidaridad salvan vidas. La asistencia transfronteriza, la compra conjunta, el intercambio de buenas prácticas o la cooperación entre centros especializados son ejemplos claros de que, cuando Europa actúa unida, mejora la calidad de vida de sus ciudadanos y refuerza al mismo tiempo su cohesión.
Defendemos una cooperación europea más sólida en salud para reducir las desigualdades, respetando las competencias nacionales, pero asumiendo que la cooperación y la solidaridad salvan vidas
Por último, hay que destacar que las políticas que llevamos a cabo siempre tienen en el centro a los pacientes y, en este caso, también a los supervivientes. Porque el cáncer no es solo una condición médica: impacta en la vida de quienes lo padecen y en la de sus familias. La calidad de vida, la salud mental, la rehabilitación y el acompañamiento no son cuestiones secundarias. Son parte del tratamiento. Superar un cáncer no debería implicar arrastrar discriminación, obstáculos laborales o trabas administrativas.
La lucha contra el cáncer es una misión común que exige constancia y valentía. La conclusión es evidente: Europa debe actuar unida, con ambición y sin demoras.
20MINUTOS.ES – Internacional
