El año 2025 terminó con dos magníficas y heréticas publicaciones por parte de Diábolo ediciones en su carrera por llenar huecos, insertar delirios y aclamar la incursión de fuerzas arcanas en nuestra sociedad. Y lo celebramos. La primera que ve la luz en este Motel Margot es Historias de la magia del caos. En segunda entrada, seguimos avanzando en este lago de información, paganismo y naturaleza caótica escrita por Alberto Ávila.
Warren Ellis, John Constantine, Los invisibles, Michael Moorcock y su Cornelius, personajes flexibles que pueden entrar en distintos lugares. Cornelius en La Liga de los seres extraordinarios. Un pastiche, Collage de ideas y drama recurrente y artificial. Magia blanca y magia negra. Artes y excesos, dinero. Ocultismo en viñetas, la de Rasputín convocando a Hellboy, Comics Code, los chicos de Fórum, la Bruja Escarlata y Agatha Harkness (la del pelo plateado) y el Doctor Extraño (con todos sus enemigos incluidos). ¿Quién escribirá los nuevos Necronomicones? Garth Ennis en Hellblazer, su Lucifer vs. Sandman. Pitillo de Constantine antes de convertirse en un habitante del otro Londres, antes de convertirse en Spider Jerusalem, las medias de rejilla de Zatanna. Planetary, todo el número británico, el baterista realizando un pentagrama en el suelo, tecnopaganismo. Phonogram de Kieron Gillen. KLF por encima de Happy Mondays, Manchester, plomo y ácido.
El topo de Jodorowsky, el tarot de la psicomagia, La Santa Sangre, gente ciega en la Patrulla-X, viviendo en Australia, donde los gigantes se han convertido en montañas.
Simbología de Led Zeppelin, ¿alcohol? Letras simplonas, a los que se les da más importancia de la que tienen. Oscuridad y potencia de caos. Capitalismo suizo, Costa Azul, Jagger y Richards, champán y la mejor heroína. ¿Y si el éxito de los Stones viene de un sacrificio ritual? La eliminación de Brian Jones. Tendría más sentido que el esperpento de Black Sabbath, Iron Maiden, Ozzy Osbourne o Alice Cooper, los tebes de Kiss. La locura de Arthur Brown, Los Cramps que tocan sin bajo, Suicide y su rockabilly con sintetizadores o el griterío doble: Screaming Lord Sutch y Screamin’ Jay Hawkins.
David Bowie sometido a los hechizos angelinos de la cocaína y las estrellas de agua cálida, clorada, Hollywood y las fuerzas arcanas que se llevaron a Jim y a Brian. Los dos bajo el agua, los dos con la calidad de lo narcótico mezclado en maldición acuosa. Pienso en el libro menor de Mariana Enríquez, en el otro capítulo aparece. Bowie, rompiendo las maldiciones usando las cartas de Brian Eno, que buscan el pensamiento lateral, las estrategias oblicuas contra Aleister Crowley, los trenes, las bibliotecas ocultistas y la seducción del nazismo. Escapar de nazis para acabar en el Berlin frío de la República de Weimar, los sintetizadores de cinta y el del travestismo.
La paranoia, el amanecer dorado. Brian Eno, por favor, el tipo que escapó del glam rock en 1973, se volvió calvo, quizá fue eso lo que lo salvó. Un tebeo. Lo busco. Limusinas en Los Ángeles, un millón de carriles en la autopista. Eso frente las bicicletas, el camino junto al Muro, leche y pan. Antes de que Manson sea olvidado. Cielo Drive. Tarantino generando una dimensión paralela.
Brian Eno no está contra el caos, hace uso de lo infinito de la nota fractal, del millón de compases capaces de autorreplicarse, melodías fractales, extensas, una sobre otra, cinta sobre cinta hasta que no se reconoce el responsable del sonido, quién es el origen, el creador, el oyente. Brian Eno, en su capacidad de manipulación, toma el sonido y, con sus propias manos, copia y pega la cinta magnética hasta hacer otra melodía. La visión lateral, la traducción descargada de internet en español de Latinoamérica.
Escapar de Bowie para llegar a la era espacial. No deja de ser extraño. El himno del dios Pan. Un libro sobre El gran dios Pan de Arthur Machen, la sospecha de Carcosa, el Rey de Amarillo de Robert William Chambers, Lovecraft, se ha filtrado, en todos los espacios del mundo. CALTECH, el oro, en resumen: la explosión de la bomba atómica, la primera prueba, he visto, dijo Oppenheimer «Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos«.
Se abrieron muchos portales, ¿Qué entró por allí? Shiva el destructor, el Anticristo, La Masa, Hulk, rayos gamma. Lo científico se choca contra L. Ron Hubbard, tan alucinado que no se puede creer que semejante caos tuviera sentido. Ex de Travolta, ex de Tom Cruise, José Mota, la iglesia de la Cienciología en Madrid. Es demasiado raro como no tener algo de realidad, algo de cierto.
Robert A. Heinlein, las tropas del espacio, Starship Troopers, el comité de actividades antiamericanas que aparece en los tebeos de DC, en las obras de Alan Moore, en la Edad de Plata, la Edad de Oro, las crisis en tierras infinitas en los años ochenta. Unos desaparecen, otros se ocultan en otra dimensión.
Llegamos a William S Borroughts, la revista STAR, que todavía se puede comprar de segunda mano. Dream Machine, todo, aparece, no se desarrolla, mente es una computadora, por capacidad de memoria, por sus estadios cuánticos. La mente hace descansar en su interior los virus del lenguaje. Los Iluminati, luego vuelven. Los tebeos de Brian Michael Bendis. Los que controlan el mundo. Kenneth Anger, cineasta thelémico, la simpatía por el demonio, la búsqueda del Lucífer, el Jagger más intoxicado, leyendo los poemas que le hacen olvidar la muerte de Brian Jones, narcotizado de poesía isabelina, porque la droga ha perdido fuerza, cuando no es necesario, el sándalo tiene menos fuerza que William Blake. La marera nocturna, las palabras, el cuerpo de Dennis Hopper, imagina. Icono, de arte contemporáneo. Oxígeno en las películas de Lynch. En Los Ángeles.
Avanza el caos. JFK. ¿Caos en los memes de IA, entre Lincoln y Kennedy? Y luego personajes siniestros, Richard Nixon, lee Oswald, recordad, el tema del Departamento de la verdad. Twin Peaks, Laura Palmer, estamos llegando a un lugar antes, ¿Cómo llegamos tan lejos leyendo los fanzines? El Playboy, dejar de preocuparse de los cuerpos bellos y dedicarse a llenar la sección de correos, llena de códigos, paranoias… de nuevo, ¿Cómo reaccionaría un país a la muerte de los presidentes, de su hermano, de todo eso, ¿Qué sucedería, las armas, los disparos, la nación consumista? Robert Anton Wilson, los brotes psicóticos, martillos, cofres, número 23, los The KLF, quemaron dinero. Situacionistas, MDMA, locura química. Caos condensado
Acercarse a los libros del caso. Ramsey Dukes o Lionel Snell, ingeniero informático, metido en el mundo fractal, los bits, la información que se propaga, sale de la circulación, los electrones se golpean. Chamánico, pagano, monoteísta, ateo. El caos es el momento culminante de la libertad radical, al borde del abismo, llega la iluminación sin precedentes. Los tebeos de Marvel. Los mejores arcos, las ideas de Bendis, la retrocontinuidad, que tiene algo, como de espíritu viajero, contemplando lo que sucedió en el pasado. Las guerras mágicas del hielo. La última Thule, las guerras secretas, Liber Null y Psiconauta, The New Equinox de Peter J. Carroll y Ray Sherwin.
La televisión psíquica, el conocimiento mágico, la estática, la mezcla de todos los sonidos, electrones golpeando, al final, ¿Es un estado? Es tu propia mente que, frente al canal desintonizado, busca las propias asociaciones, buscando patrones, caras, rostros conocidos, actividad, posterguéis.
Psychick TV, Throbbing Gristle, , Genesis P-Orridge e Ian Curtis. Todos en la zona intermedia. En el limbo.
El tubo de los rayos catódicos, el sodio vaporizado, la barra alquímica, golpeando la parte de atrás del tubo, con los electrones, en el vidrio de atrás. Caliente. Hasta que la resistencia se funde. Después de sintonizar un canal, se quedaron mirando fijamente la estática danzante de la pantalla hasta que aparecían patrones e imágenes extrañas. Música de David Tibet, música de Brian Jones.
La correspondencia con William Burroughs sobre Aleister Crowley. Otros, en las canciones y el recitado: Softcell, en especial Marc Almond, Coil, Current 93, David Tibet, Las Novias, Death in june. Los lectores de Enid Blyton. Las canciones de Current 93 con Thomas Ligotti. Desde Detroit tenebroso spoken word. La edad de oro de la magia en lo más alto de las listas de discos.
Incluyendo el falso amor y las canciones solistas de Marc Almond (homosexualidad, drogas, la iglesia Satán de San Francisco): Tear run rings y Dr. Dee: An English Opera is an opera created by theatre director Rufus Norris and musician and composer Damon Albarn y Aphex Twin (pronunciado /ˈeɪfeks twɪn/), “No se puede creer solo en las cosas que se pueden demostrar”.
La música para Godard y Haneke de John Zorn El disco de Painkiller, The Equinox, o Grimes teniendo hijos con Elon Musk
Volver a Grimes. Manual del caos, la creación de un Neodios pagano por trozos con estructuras modulares. Como cuando Eno, otra vez Eno, escribía sus temas, con una baraja, una permutación, de Brian Eno a Daniel Melero (por si el autor y sus lectores quieren seguir una pequeña pista). Ojo a Grimes, Death Grips, el Baphomet, love the craft, money,
El momento de Frank Quitely colocando cuero en los tebeos de X-Men, mutantes salvajes, todos Lobezno. Violencia, la revuelta del mutante omega, una especie de joven, que acabará como terrorista en X-force, Quentin Quire, pero podría haber sido parte de alguna de las historias de Warren Ellis. Os pondría una foto robada. Mejor que Robbie Williams , delgado, Ozempic y ocultismo. Soy All Star Superman.
El final que no es el final. Magia en la red. Más o menos sigilo. Las tribus que se crearon en foros abandonados de internet, 4chan, memes que toman vida, ranas, criptomonedas, Musk y su tecnomagia, ¿viviríamos mejor bajo el mandato de un dictador benévolo? Algo realmente complejo. Un grimorio escrito por la IA. Random. Randonáutica.
Locura, autores, carpetas, ruptura del estado físico, como la Canción de amor de un día, se tiene que entender, sobre sí misma, el acorde, la nota, replicarse, sin más, archivos de audio que nunca seríamos capaces de entender, de escuchar, completos que tendrán que ser escuchados por seres humanos en más de una vida. Cuánto me acuerdo de la gominola de los Flaming Lips. Un libro brutal. Intenso. Grandioso.
Las historias de la Magia del Caos, la primera parte
El año 2025 terminó con dos magníficas y heréticas publicaciones por parte de Diábolo ediciones en su carrera por llenar huecos, insertar delirios y aclamar la incursión de fuerzas arcanas en nuestra sociedad. Y lo celebramos. La primera que ve la luz en este Motel Margot es Historias de la magia del caos. En segunda entrada, seguimos avanzando en este lago de información, paganismo y naturaleza caótica escrita por Alberto Ávila.
Warren Ellis, John Constantine, Los invisibles, Michael Moorcock y su Cornelius, personajes flexibles que pueden entrar en distintos lugares. Cornelius en La Liga de los seres extraordinarios. Un pastiche, Collage de ideas y drama recurrente y artificial. Magia blanca y magia negra. Artes y excesos, dinero. Ocultismo en viñetas, la de Rasputín convocando a Hellboy, Comics Code, los chicos de Fórum, la Bruja Escarlata y Agatha Harkness (la del pelo plateado) y el Doctor Extraño (con todos sus enemigos incluidos). ¿Quién escribirá los nuevos Necronomicones? Garth Ennis en Hellblazer, su Lucifer vs. Sandman. Pitillo de Constantine antes de convertirse en un habitante del otro Londres, antes de convertirse en Spider Jerusalem, las medias de rejilla de Zatanna. Planetary, todo el número británico, el baterista realizando un pentagrama en el suelo, tecnopaganismo. Phonogram de Kieron Gillen. KLF por encima de Happy Mondays, Manchester, plomo y ácido.
El topo de Jodorowsky, el tarot de la psicomagia, La Santa Sangre, gente ciega en la Patrulla-X, viviendo en Australia, donde los gigantes se han convertido en montañas.
Simbología de Led Zeppelin, ¿alcohol? Letras simplonas, a los que se les da más importancia de la que tienen. Oscuridad y potencia de caos. Capitalismo suizo, Costa Azul, Jagger y Richards, champán y la mejor heroína. ¿Y si el éxito de los Stones viene de un sacrificio ritual? La eliminación de Brian Jones. Tendría más sentido que el esperpento de Black Sabbath, Iron Maiden, Ozzy Osbourne o Alice Cooper, los tebes de Kiss. La locura de Arthur Brown, Los Cramps que tocan sin bajo, Suicide y su rockabilly con sintetizadores o el griterío doble: Screaming Lord Sutch y Screamin’ Jay Hawkins.
David Bowie sometido a los hechizos angelinos de la cocaína y las estrellas de agua cálida, clorada, Hollywood y las fuerzas arcanas que se llevaron a Jim y a Brian. Los dos bajo el agua, los dos con la calidad de lo narcótico mezclado en maldición acuosa. Pienso en el libro menor de Mariana Enríquez, en el otro capítulo aparece. Bowie, rompiendo las maldiciones usando las cartas de Brian Eno, que buscan el pensamiento lateral, las estrategias oblicuas contra Aleister Crowley, los trenes, las bibliotecas ocultistas y la seducción del nazismo. Escapar de nazis para acabar en el Berlin frío de la República de Weimar, los sintetizadores de cinta y el del travestismo.
La paranoia, el amanecer dorado. Brian Eno, por favor, el tipo que escapó del glam rock en 1973, se volvió calvo, quizá fue eso lo que lo salvó. Un tebeo. Lo busco. Limusinas en Los Ángeles, un millón de carriles en la autopista. Eso frente las bicicletas, el camino junto al Muro, leche y pan. Antes de que Manson sea olvidado. Cielo Drive. Tarantino generando una dimensión paralela.
Brian Eno no está contra el caos, hace uso de lo infinito de la nota fractal, del millón de compases capaces de autorreplicarse, melodías fractales, extensas, una sobre otra, cinta sobre cinta hasta que no se reconoce el responsable del sonido, quién es el origen, el creador, el oyente. Brian Eno, en su capacidad de manipulación, toma el sonido y, con sus propias manos, copia y pega la cinta magnética hasta hacer otra melodía. La visión lateral, la traducción descargada de internet en español de Latinoamérica.
Escapar de Bowie para llegar a la era espacial. No deja de ser extraño. El himno del dios Pan. Un libro sobre El gran dios Pan de Arthur Machen, la sospecha de Carcosa, el Rey de Amarillo de Robert William Chambers, Lovecraft, se ha filtrado, en todos los espacios del mundo. CALTECH, el oro, en resumen: la explosión de la bomba atómica, la primera prueba, he visto, dijo Oppenheimer «Ahora me he convertido en la Muerte, el destructor de mundos«.
Se abrieron muchos portales, ¿Qué entró por allí? Shiva el destructor, el Anticristo, La Masa, Hulk, rayos gamma. Lo científico se choca contra L. Ron Hubbard, tan alucinado que no se puede creer que semejante caos tuviera sentido. Ex de Travolta, ex de Tom Cruise, José Mota, la iglesia de la Cienciología en Madrid. Es demasiado raro como no tener algo de realidad, algo de cierto.
Robert A. Heinlein, las tropas del espacio, Starship Troopers, el comité de actividades antiamericanas que aparece en los tebeos de DC, en las obras de Alan Moore, en la Edad de Plata, la Edad de Oro, las crisis en tierras infinitas en los años ochenta. Unos desaparecen, otros se ocultan en otra dimensión.
Llegamos a William S Borroughts, la revista STAR, que todavía se puede comprar de segunda mano. Dream Machine, todo, aparece, no se desarrolla, mente es una computadora, por capacidad de memoria, por sus estadios cuánticos. La mente hace descansar en su interior los virus del lenguaje. Los Iluminati, luego vuelven. Los tebeos de Brian Michael Bendis. Los que controlan el mundo. Kenneth Anger, cineasta thelémico, la simpatía por el demonio, la búsqueda del Lucífer, el Jagger más intoxicado, leyendo los poemas que le hacen olvidar la muerte de Brian Jones, narcotizado de poesía isabelina, porque la droga ha perdido fuerza, cuando no es necesario, el sándalo tiene menos fuerza que William Blake. La marera nocturna, las palabras, el cuerpo de Dennis Hopper, imagina. Icono, de arte contemporáneo. Oxígeno en las películas de Lynch. En Los Ángeles.
Avanza el caos. JFK. ¿Caos en los memes de IA, entre Lincoln y Kennedy? Y luego personajes siniestros, Richard Nixon, lee Oswald, recordad, el tema del Departamento de la verdad. Twin Peaks, Laura Palmer, estamos llegando a un lugar antes, ¿Cómo llegamos tan lejos leyendo los fanzines? El Playboy, dejar de preocuparse de los cuerpos bellos y dedicarse a llenar la sección de correos, llena de códigos, paranoias… de nuevo, ¿Cómo reaccionaría un país a la muerte de los presidentes, de su hermano, de todo eso, ¿Qué sucedería, las armas, los disparos, la nación consumista? Robert Anton Wilson, los brotes psicóticos, martillos, cofres, número 23, los The KLF, quemaron dinero. Situacionistas, MDMA, locura química. Caos condensado
Acercarse a los libros del caso. Ramsey Dukes o Lionel Snell, ingeniero informático, metido en el mundo fractal, los bits, la información que se propaga, sale de la circulación, los electrones se golpean. Chamánico, pagano, monoteísta, ateo. El caos es el momento culminante de la libertad radical, al borde del abismo, llega la iluminación sin precedentes. Los tebeos de Marvel. Los mejores arcos, las ideas de Bendis, la retrocontinuidad, que tiene algo, como de espíritu viajero, contemplando lo que sucedió en el pasado. Las guerras mágicas del hielo. La última Thule, las guerras secretas, Liber Null y Psiconauta, The New Equinox de Peter J. Carroll y Ray Sherwin.
La televisión psíquica, el conocimiento mágico, la estática, la mezcla de todos los sonidos, electrones golpeando, al final, ¿Es un estado? Es tu propia mente que, frente al canal desintonizado, busca las propias asociaciones, buscando patrones, caras, rostros conocidos, actividad, posterguéis.
Psychick TV, Throbbing Gristle, , Genesis P-Orridge e Ian Curtis. Todos en la zona intermedia. En el limbo.
El tubo de los rayos catódicos, el sodio vaporizado, la barra alquímica, golpeando la parte de atrás del tubo, con los electrones, en el vidrio de atrás. Caliente. Hasta que la resistencia se funde. Después de sintonizar un canal, se quedaron mirando fijamente la estática danzante de la pantalla hasta que aparecían patrones e imágenes extrañas. Música de David Tibet, música de Brian Jones.
La correspondencia con William Burroughs sobre Aleister Crowley. Otros, en las canciones y el recitado: Softcell, en especial Marc Almond, Coil, Current 93, David Tibet, Las Novias, Death in june. Los lectores de Enid Blyton. Las canciones de Current 93 con Thomas Ligotti. Desde Detroit tenebroso spoken word. La edad de oro de la magia en lo más alto de las listas de discos.
Incluyendo el falso amor y las canciones solistas de Marc Almond (homosexualidad, drogas, la iglesia Satán de San Francisco): Tear run rings y Dr. Dee: An English Opera is an opera created by theatre director Rufus Norris and musician and composer Damon Albarn y Aphex Twin (pronunciado /ˈeɪfeks twɪn/), “No se puede creer solo en las cosas que se pueden demostrar”.
La música para Godard y Haneke de John Zorn El disco de Painkiller, The Equinox, o Grimes teniendo hijos con Elon Musk
Volver a Grimes. Manual del caos, la creación de un Neodios pagano por trozos con estructuras modulares. Como cuando Eno, otra vez Eno, escribía sus temas, con una baraja, una permutación, de Brian Eno a Daniel Melero (por si el autor y sus lectores quieren seguir una pequeña pista). Ojo a Grimes, Death Grips, el Baphomet, love the craft, money,
El momento de Frank Quitely colocando cuero en los tebeos de X-Men, mutantes salvajes, todos Lobezno. Violencia, la revuelta del mutante omega, una especie de joven, que acabará como terrorista en X-force, Quentin Quire, pero podría haber sido parte de alguna de las historias de Warren Ellis. Os pondría una foto robada. Mejor que Robbie Williams , delgado, Ozempic y ocultismo. Soy All Star Superman.
El final que no es el final. Magia en la red. Más o menos sigilo. Las tribus que se crearon en foros abandonados de internet, 4chan, memes que toman vida, ranas, criptomonedas, Musk y su tecnomagia, ¿viviríamos mejor bajo el mandato de un dictador benévolo? Algo realmente complejo. Un grimorio escrito por la IA. Random. Randonáutica.
Locura, autores, carpetas, ruptura del estado físico, como la Canción de amor de un día, se tiene que entender, sobre sí misma, el acorde, la nota, replicarse, sin más, archivos de audio que nunca seríamos capaces de entender, de escuchar, completos que tendrán que ser escuchados por seres humanos en más de una vida. Cuánto me acuerdo de la gominola de los Flaming Lips. Un libro brutal. Intenso. Grandioso.
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