<p>Finalmente no será en febrero. El despegue de la esperadísima misión tripulada de la NASA <strong>Artemisa 2</strong>, la primera que volverá a la Luna desde 1972, estaba previsto a partir del próximo domingo, pero tras el ensayo general (<i>Wet dress rehearsal</i>) realizado en las últimas horas se ha pospuesto al menos hasta marzo debido a una fuga de combustible durante el delicado proceso de llenado y drenado de <strong>2.650.000 litros de</strong> propelente en el cohete <i>Space Launch System</i> (<i>SLS</i>).</p>
El lanzamiento de la misión que dará una vuelta a la Luna con cuatro astronautas se iba a producir a partir del 8 de febrero, pero se ha pospuesto, al menos, hasta marzo, al no haber podido completar los objetivos del ‘Wet dress rehearsal’ o ensayo general del lanzamiento, que van a repetir: «La seguridad de la tripulación sigue siendo la máxima prioridad», dice el director de la NASA
Finalmente no será en febrero. El despegue de la esperadísima misión tripulada de la NASA Artemisa II, la primera que volverá a la Luna desde 1972, estaba previsto a partir del próximo domingo, pero tras el ensayo general (Wet dress rehearsal) realizado en las últimas horas se ha pospuesto al menos hasta marzo debido a una fuga de combustible durante el delicado proceso de llenado y drenado de 2.650.000 litros de propelente en el cohete Space Launch System (SLS).
«Como siempre, la seguridad sigue siendo nuestra máxima prioridad: la de nuestros astronautas, nuestro personal, nuestros sistemas y el público. Sólo lanzaremos cuando creamos que estamos preparados para emprender esta misión histórica», ha declarado en la red social X Jared Isaacman, director de la NASA, tras anunciar la decisión.
Los tripulantes de la misión -los estadounidenses Reid Wiseman, Christina Koch yVictor Glover, y el canadiense Jeremy Hansen-, que desde el 21 de enero se encuentran en cuarentena en Houston para evitar ponerse enfermos, tendrán que esperar al menos otro mes para poder iniciar su viaje espacial de 10 días, durante el cual darán una vuelta a la Luna sin llegar a alunizar -un objetivo que se intentará durante Artemisa 3, prevista como pronto para 2028-.
Una vez descartado febrero, las fechas de lanzamiento disponibles en marzo para Artemisa 2 son los días 6, 7, 8, 9 y 11. Si tampoco fuera factible y hubiera que pasar a abril, los días señalados por la NASA son el 1, 2, 4, 5 y 6.
El test realizado en las últimas horas en la plataforma del lanzamiento 39B del Centro Espacial Kennedy de Florida se llama Wet dress rehearsal (ensayo general húmedo) y es una prueba crucial, pues durante casi dos días se practican todos los procedimientos previos al lanzamiento, se llena el cohete SLS de combustible criogénico (hidrógeno líquido y oxígeno líquido a temperaturas extremadamente bajas) y se realiza la cuenta atrás. Los astronautas no participan en este test, diseñado para identificar cualquier problema y resolverlo antes de intentar el lanzamiento con la mayores probabilidades de éxito.
La NASA concluyó este ensayo general durante la madrugada del martes. Se cargó con éxito propelente criogénico en los tanques del SLS, se envió un equipo a la plataforma de lanzamiento para cerrar la nave espacial Orión y se vació el cohete de forma segura.
Que se produjeran fugas era esperable pues es el llenado de combustible es un proceso muy delicado y complejo, que durante la misión no tripulada Artemisa 1 -realizada a finales de 2022- dio numerosos quebraderos de cabeza a los ingenieros, e hizo que pospusiera varios meses el despegue. Sin embargo, los técnicos de la NASA confiaban en que habían aprendido cómo realizarlo y esperaban hacer el procedimiento con cierta fluidez. No ha sido así y los problemas detectados han llevado al equipo a posponer el despegue hasta marzo para tener más tiempo para repetir esta prueba y asegurarse de que el cohete está listo.
Tal y como ha explicado la NASA en un comunicado, «los ingenieros realizaron una primera prueba de la cuenta atrás, que se detuvo cinco minutos antes del final debido a un pico en la tasa de fuga de hidrógeno líquido». Además, según ha detallado Jared Isaacman, hubo interrupciones intermitentes del audio en tierra e impactos en algunas cámaras por el frío que estos días ha azotado EEUU, incluyendo Florida.
«El equipo revisará a fondo los datos, solucionará cada problema detectado durante el Wet dress rehearsal, realizará las reparaciones necesarias y reanudará las pruebas. Prevemos realizar un ensayo general adicional y luego centrarnos en la ventana de marzo», ha señalado Isaacman.
La Agencia Espacial Europea (ESA) ha proporcionado la mitad de la nave Orión, en concreto el Módulo de Servicio. Para Guillermo González, jefe de Producción de Módulos de Servicio Europeo de la ESA, «el problema de las fugas de combustible era previsible» dado que «el combustible que se usa es muy especial, es hidrógeno puro mezclado con oxígeno puro, que al combinarse forman agua. El hidrógeno tiene que estar a temperaturas muy bajas, tiene que pasar por una serie de válvulas y que no se atasque ninguna», explica por videollamada. «Hubiera estado muy bien que se lanzara en febrero pero desde el punto de vista de la ESA encontramos perfectamente normal que se haya pospuesto a marzo», señala González.
El pasado 17 de enero, la NASA trasladó la nave ensamblada en el cohete desde el Edificio de Ensamblaje de Vehículos hasta la Plataforma de Lanzamiento 39B, donde ha tenido lugar el ensayo general. Un recorrido de 6,5 kilómetros que tardaron casi 12 horas en completar, y que ahora seguramente tendrán que hacer de vuelta al Edificio de Ensamblaje para preparar el vehículo para el despegue de marzo.
El frío y los intensos vientos que azotaron Florida la semana pasada como consecuencia de la ola de frío ártico que afectó a EEUU hizo posponer un par de días el ensayo general del lanzamiento, lo que a su vez hizo que se retrasara la primera fecha posible para el despegue, inicialmente previsto para el 6 de febrero. Por ello, los astronautas ya habían comenzado su cuarentena de dos semanas, que no es estricta, pues pueden seguir teniendo contacto con familiares que guarden las mismas precauciones.
Si los responsables de la NASA hubieran dado el visto bueno al lanzamiento en febrero, los astronautas habrían volado Florida, pues la idea es que lleguen al Centro Kennedy seis días antes del despegue para ultimar el lanzamiento. Ahora, volverán a sus actividades en espera de conocer la próxima fecha de despegue.
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