<p>Una de cada diez muertes causadas por <a href=»https://www.elmundo.es/e/en/enfermedades-infecciosas.html» target=»_blank»>enfermedades infecciosas</a> en todo el mundo puede atribuirse a la <a href=»https://www.elmundo.es/e/ob/obesidad.html» target=»_blank»>obesidad</a>. Las personas con esta condición se enfrentan a un riesgo <strong>un 70% mayor de hospitalización o muerte por una infección</strong> que aquellas que tienen un peso saludable, según los resultados de un amplio estudio dirigido por un investigador de la University College London (UCL) publicados en <a href=»https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(25)02474-2/fulltext » target=»_blank»><i>The Lancet</i></a>.</p>
Un macroestudio en ‘The Lancet’ con más de 500.000 personas revela que el exceso de peso triplica el riesgo de mortalidad en los cuadros más graves. «La obesidad debilita las defensas del organismo contra las infecciones»
Una de cada diez muertes causadas por enfermedades infecciosas en todo el mundo puede atribuirse a la obesidad. Las personas con esta condición se enfrentan a un riesgo un 70% mayor de hospitalización o muerte por una infección que aquellas que tienen un peso saludable, según los resultados de un amplio estudio dirigido por un investigador de la University College London (UCL) publicados en The Lancet.
El epidemiólogo Mika Kivimäki, uno de los autores principales, apunta que «la obesidad también está relacionada con peores resultados en enfermedades infecciosas, ya que enfermar gravemente a causa de una infección es mucho más común entre las personas con obesidad».
Se trata de un estudio ambicioso ya que se han empleado datos de más de medio millón de personas que participan en grandes estudios de cohortes en el Reino Unido (el conjunto de datos del Biobanco del Reino Unido) y Finlandia, para analizar esta relación durante una media de 13-14 años. Se analizó el índice de masa corporal (IMC) de los participantes cuando se incorporaron a los estudios y se les realizó un seguimiento a largo plazo.
La obesidad puede aumentar el riesgo que plantean muchas enfermedades infecciosas diferentes, desde la gripe y el Covid-19 hasta las infecciones estomacales y urinarias, y los investigadores descubrieron que cuanto mayor es el IMC, mayor es el riesgo: el sobrepeso aumenta el riesgo un 15% ; la obesidad con un IMC hasta 40 sube hasta un 48%; y aquellas con un IMC de 40 o más tenían un riesgo tres veces mayor de sufrir infecciones graves.
Un ejemplo que recoge el trabajo es el impacto del SARS-CoV-2 en la población obesa. La proporción de muertes por infección atribuibles a la obesidad fue del 8,6% en 2018 (prepandemia), subió al 15,0% en 2021 (durante el Covid-19) y descendió al 10,8% en 2023.
Las cifras del estudio permiten inferir que en el Reino Unido una de cada seis muertes relacionadas con infecciones puede atribuirse a la obesidad, una de cada cuatro en EEUU y una de cada diez en España. Aunque, sobre estas interpretaciones, Sara Ahmadi-Abhari (Imperial College London), que realizó los análisis de la Carga Global de Enfermedades (GBD), comenta que sirven «para una idea de la magnitud del problema, pero deben interpretarse con cautela». «Los datos sobre las muertes relacionadas con infecciones y la obesidad en la GBD no siempre son precisos, especialmente en los países con pocos recursos», apunta en una nota sobre el estudio.
La investigación incluyó datos sobre 925 enfermedades infecciosas bacterianas, víricas, parasitarias y fúngicas, y los autores también se centraron en 10 enfermedades infecciosas comunes con más detalle. En la mayoría de estas enfermedades, incluidas la gripe, el Covid-19, la neumonía, la gastroenteritis, las infecciones del tracto urinario y las infecciones del tracto respiratorio inferior, se observó que las personas con obesidad tenían más probabilidades de ser hospitalizadas o morir que las personas con un IMC saludable.
Por ello, las políticas de salud públicas deberían asumir que la obesidad es un factor de riesgo. «Es importante que las personas sean conscientes de esto», incide el epidemiólogo de la UCL, por ello «es especialmente importante controlar cuidadosamente las infecciones y mantenerse al día con las vacunas».
El trabajo sugiere que la obesidad perjudica las vías inmunitarias mediante inflamación crónica de bajo grado, resistencia a la insulina y un entorno rico en nutrientes que favorece el crecimiento de patógenos. Además, señalan que esta inflamación debilita la respuesta inmune, facilitando que patógenos (bacterias, virus, hongos) causen cuadros graves.
Kivimäki afirma que esta investigación sirve para apuntar que «la obesidad debilita las defensas del organismo contra las infecciones, lo que da lugar a enfermedades más graves. Es posible que las personas no se infecten más fácilmente, pero la recuperación de la infección es claramente más difícil».
En el grupo finlandés, la pérdida de peso redujo el riesgo de infecciones graves en un 20% respecto a quienes siguieron siendo obesos, aunque el riesgo no llegó a igualarse totalmente con el de quienes siempre tuvieron un peso saludable. Kivimäki señala que los nuevos fármacos para la pérdida de peso (GLP-1) concuerdan con esto, ya que «la reducción de la obesidad también parece disminuir el riesgo de infecciones graves».
Un metaanálisis reciente de ensayos controlados aleatorizados sugiere que los medicamentos para la pérdida de peso con GLP-1 (como Wegoby y Mounjaro) reducen el riesgo de infecciones graves, señala el epidemiólogo. «Los participantes que recibieron estos fármacos experimentaron aproximadamente un 10% menos de infecciones graves que quienes recibieron placebo. Las vacunas son considerablemente más eficaces para reducir el riesgo de infección, pero se dirigen a infecciones específicas en lugar de a una amplia gama», comenta Kivimäki.
Sin embargo, adelgazar no significa recuperar de inmediato los niveles de protección de un peso saludable constante. ¿Deja la obesidad una marca permanente? «No necesariamente», contesta Kivimäki, aclarando que el estudio analizó la pérdida de peso en un periodo de cuatro a cinco años, pero no más allá. Con todo, el aumento global de la obesidad sugiere que estas infecciones graves seguirán creciendo en las próximas décadas.
Con todo, los investigadores alertan sobre la cuestión, dado que el aumento de las tasas de obesidad a nivel mundial justifica la probabilidad de que el número de infecciones graves relacionadas con esta condición aumente en las próximas décadas.
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