Casi cuatro meses después, los que han pasado desde sus conciertos del pasado mayo en la capital, los chicos de La Oreja de Van Gogh y Madrid volvieron a verse las caras este martes dentro de su gira Tantas cosas que contar. Tiempo suficiente para ver que las cosas siguen igual… aunque no todas las cosas siguel igual.
Desde mucho antes de iniciarse, el concierto se vive como una auténtica fiesta de la emoción, la nostalia y los recuerdos que cuelga de la propia etiqueta del grupo, sin ni siquiera la necesidad de entonar ni una sola nota.
Cuando lo hacen, la euforia del público, en este caso de un Movistar Arena -donde repiten este miércoles y el 30 de diciembre, en el fin de gira- lleno hasta la bandera, se desborda. Este martes volvió a pasar. Con un repertorio totalmente centrado en la etapa de Amaia Montero en el grupo -la única excepción es El último vals-, el concierto arranca con la siempre efectiva 20 de enero que marca las intenciones de la banda.
Justo entonces, Amaia sobresalía por encima de todo -y de todos- apareciendo por sorpresa a través de la plataforma elevadora desde el suelo. Y, para los que pudimos verla hace meses, ella sí ha cambiado. No su esencia, sus movimientos o sus giros vocales -mucho más asentados-, pero sí en presencia y seguridad escénica, algo que se notó a lo largo de la noche.
«Increíble. Seguimos soñando, seguimos viviendoe esta gira tan maravillosa. Ya hemos pasado por aquí tres veces, pero queremos más de Madrid. Uno de los públicos más increíbles que hay, pero eso ya lo sabéis», le dedicó a la capital Amaia en sus primeras y casi únicas palabras. «Vamos a pasarlo muy bien, a brillar, a cantar. ¡Esto es una fiesta!», clamaba.
Lo fue, porque, reitero, en eso se convirtió el Movistar Arena, en una auténtica fiesta de la nostalgia y la emoción. No había más propósito. Y así, mucho más segura que entonces, la vocalista interpretó, uno a uno, prácticamente todos los grandes temas de La Oreja, que fueron desfilando por el Movistar Arena a cuál más gritado.
La chica del gorro azul, Nadie como tú, El 28, Cuéntame al oído, Vestido azul, Cuídate, París, Muñeca de trapo, Soledad, Genio (hacía 25 años que no la cantaban en directo, reconoció la vocalista) y muchos más hicieron de las casi 20.000 almas del recinto capitalino una sola voz en todas y cada una de las canciones.
El concierto, de casi dos horas, tiene también sus momentos culmen, cuando Amaia y la banda interpretaron Rosas y La playa, dos de las canciones más esperadas y queridas por su público, que entre el silencio y el tarareo, expresaba de una forma aún más visible esa emoción persistente toda la velada.
Para la traca final a La Oreja solo les hizo falta una sola canción, Puedes contar conmigo, que, por circunstancias evidentes, se convertía en el himno final para un público necesitado de momentos que le transporten a sus años felices. Ya saben, recordarán «las tardes de invierno por Madrid» y «las noches enteras sin dormir» mientras «la vida pasaba…». Y vaya si ha pasado.
La banda donostiarra, con Amaia Montero a la cabeza, vuelve a encandilar a miles de fans en el Movistar Arena gracias a sus icónicos himnos.
Casi cuatro meses después, los que han pasado desde sus conciertos del pasado mayo en la capital, los chicos de La Oreja de Van Gogh y Madrid volvieron a verse las caras este martes dentro de su gira Tantas cosas que contar. Tiempo suficiente para ver que las cosas siguen igual… aunque no todas las cosas siguel igual.
Desde mucho antes de iniciarse, el concierto se vive como una auténtica fiesta de la emoción, la nostalia y los recuerdos que cuelga de la propia etiqueta del grupo, sin ni siquiera la necesidad de entonar ni una sola nota.
Cuando lo hacen, la euforia del público, en este caso de un Movistar Arena -donde repiten este miércoles y el 30 de diciembre, en el fin de gira- lleno hasta la bandera, se desborda. Este martes volvió a pasar. Con un repertorio totalmente centrado en la etapa de Amaia Montero en el grupo -la única excepción es El último vals-, el concierto arranca con la siempre efectiva 20 de enero que marca las intenciones de la banda.
Justo entonces, Amaia sobresalía por encima de todo -y de todos- apareciendo por sorpresa a través de la plataforma elevadora desde el suelo. Y, para los que pudimos verla hace meses, ella sí ha cambiado. No su esencia, sus movimientos o sus giros vocales -mucho más asentados-, pero sí en presencia y seguridad escénica, algo que se notó a lo largo de la noche.
«Increíble. Seguimos soñando, seguimos viviendoe esta gira tan maravillosa. Ya hemos pasado por aquí tres veces, pero queremos más de Madrid. Uno de los públicos más increíbles que hay, pero eso ya lo sabéis», le dedicó a la capital Amaia en sus primeras y casi únicas palabras. «Vamos a pasarlo muy bien, a brillar, a cantar. ¡Esto es una fiesta!», clamaba.
Lo fue, porque en eso se convirtió el Movistar Arena, en una auténtica fiesta de la nostalgia y la emoción. Y así, mucho más segura que entonces, la vocalista interpretó, uno a uno, prácticamente todos los grandes temas de La Oreja, que fueron desfilando por el Movistar Arena a cuál más gritado.
La chica del gorro azul, Nadie como tú, El 28, Cuéntame al oído, Vestido azul, Cuídate, París, Muñeca de trapo, Soledad, Genio (hacía 25 años que no la cantaban en directo, reconoció la vocalista)y muchos más hicieron de las casi 20.000 almas del recinto capitalino una sola voz en todas y cada una de las canciones.
El concierto, de casi dos horas, tiene también sus momentos culmen, cuando Amaia y la banda interpretan Rosas y La playa, dos de las canciones más esperadas y queridas por su público, que entre el silencio y el tarareo, expresa de una forma aún más visible esa emoción persistente toda la velada.
Para la traca final a La Oreja solo les hizo falta una sola canción, Puedes contar conmigo, que, por circunstancias evidentes, se convertía en el himno final para un público necesitado de momentos que le transporten a sus años felices. Ya saben, recordarán «las tardes de invierno por Madrid» y «las noches enteras sin dormir» mientras «la vida pasaba…». Y vaya si ha pasado.
20MINUTOS.ES – Cultura
