El cerco de la UE sobre el acceso de los menores a las redes sociales se estrecha cada vez más. Y es que este jueves la Comisión presentará la propuesta ley de la UE sobre la protección de los menores y estructurará la norma por etapas: se incluye la prohibición de las redes sociales para menores de 13 años y la prohibición de cuentas personales para menores de 15 años. Esto significa que, desde los 13 hasta que el menor cumpla los 15 años, solo se permitirán lo que la presidenta ha llamado «minicuentas» creadas y supervisadas por los padres, con funciones limitadas y restricciones de tiempo.
«Y entre los 15 y los 18 años, el diseño seguro será obligatorio para las plataformas«, añadió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que hizo este anuncio durante el debate sobre el estado de la Unión en Estrasburgo. De hecho, sigue la estela de algunos países como Francia o España que ya están poniendo límites.
Y en este punto hizo un resumen muy rotundo. «No tenemos por qué aceptar funciones adictivas. No tenemos por qué aceptar que los niños se vean arrastrados hacia contenidos cada vez más extremos. No tenemos por qué aceptar que se utilicen fotos de niñas para crear imágenes sexualizadas generadas por IA». Por eso, dijo, el foco cambia de lado. «Las plataformas tendrán que demostrar que son seguras. Porque no se trata de que nuestros menores accedan a las redes sociales. Se trata de cuándo y cómo permitimos que las redes sociales accedan a los menores».
«No se trata de que nuestros menores accedan a las redes sociales. Se trata de cuándo y cómo permitimos que las redes sociales accedan a los menores», añadió la presidenta de la Comisión; con esta legislación, que se presentará este jueves, la verificación de edad será obligatoria para las plataformas, las cuales ahora solo aceptan el registro de una edad sin comprobar la misma.
De hecho, Von der Leyen puso el ejemplo de Oléa, una niña de 14 años residente en Bélgica que se quitó la vida hace exactamente un mes tras sufrir acoso a través precisamente de las redes sociales. «Lo que estamos presenciando es una gran captura de nuestros hijos. Una captura de su atención, de su concentración, de sus mentes. Esto les está privando de su infancia», espetó desde la tribuna.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reaccionó al anuncio de Von der Leyen. «Hace un año, los Gobiernos de Francia y España propusimos establecer una edad mínima para acceder a las redes sociales. Muchos nos miraron con incredulidad. Otros se opusieron. Pero hubo Gobiernos que nos apoyaron y se fueron sumando a nuestra causa», comentó, para después elogiar la propuesta de Bruselas. «El mensaje que le mandamos a los tecno-oligarcas es claro: la infancia no se destruye con algoritmos ni intereses económicos. La infancia se protege con nuestras democracias», sentenció el jefe del Ejecutivo.
La realidad es que varios países europeos han avanzado en la creación de leyes para limitar o prohibir el acceso de los menores a las redes sociales. Mientras que gobiernos como los de España y el Reino Unido plantean vetar el acceso a quienes tengan menos de 16 años, otros como Francia, Italia, Polonia y Grecia buscan fijar la edad mínima en los 15 años. Por su parte, Austria contempla aplicar restricciones a los menores de 14 años, Portugal y Dinamarca establecen modelos que combinan límites de edad con la posibilidad de autorización parental, y Alemania sopesa la medida en medio de divisiones internas sobre la efectividad de un veto generalizado.
La puesta en marcha de estas normativas contempla diversos mecanismos de control, pero también afronta importantes escollos técnicos y legales. Para asegurar el cumplimiento de las normas, los países prevén utilizar herramientas de comprobación de edad —como la identidad digital europea en Italia o la aplicación estatal Kids Wallet en Grecia—, aplicar sanciones económicas a las plataformas en Polonia o regular funciones adictivas como las notificaciones nocturnas en Francia. Sin embargo, los proyectos atraviesan dificultades significativas, desde la modificación del texto francés tras el veto del Consejo Constitucional por riesgo de vulnerar la libertad de expresión, hasta el estancamiento de la medida en Italia por los retos de verificación y la falta de consenso político en Alemania
Así lo ha anunciado Von der Leyen en el debate sobre el estado de la Unión en Estrasburgo.
El cerco de la UE sobre el acceso de los menores a las redes sociales se estrecha cada vez más. Y es que este jueves la Comisión presentará la propuesta ley de la UE sobre la protección de los menores y estructurará la norma por etapas: se incluye la prohibición de las redes sociales para menores de 13 años y la prohibición de cuentas personales para menores de 15 años. Esto significa que, desde los 13 hasta que el menor cumpla los 15 años, solo se permitirán lo que la presidenta ha llamado “minicuentas” creadas y supervisadas por los padres, con funciones limitadas y restricciones de tiempo.
“Y entre los 15 y los 18 años, el diseño seguro será obligatorio para las plataformas”, añadió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, que hizo este anuncio durante el debate sobre el estado de la Unión en Estrasburgo. De hecho, sigue la estela de algunos países como Francia o España que ya están poniendo límites.
Y en este punto hizo un resumen muy rotundo. “No tenemos por qué aceptar funciones adictivas. No tenemos por qué aceptar que los niños se vean arrastrados hacia contenidos cada vez más extremos. No tenemos por qué aceptar que se utilicen fotos de niñas para crear imágenes sexualizadas generadas por IA”. Por eso, dijo, el foco cambia de lado. “Las plataformas tendrán que demostrar que son seguras. Porque no se trata de que nuestros menores accedan a las redes sociales. Se trata de cuándo y cómo permitimos que las redes sociales accedan a los menores”.
«No se trata de que nuestros menores accedan a las redes sociales. Se trata de cuándo y cómo permitimos que las redes sociales accedan a los menores», añadió la presidenta de la Comisión; con esta legislación, que se presentará este jueves, la verificación de edad será obligatoria para las plataformas, las cuales ahora solo aceptan el registro de una edad sin comprobar la misma.
De hecho, Von der Leyen puso el ejemplo de Oléa, una niña de 14 años residente en Bélgica que se quitó la vida hace exactamente un mes tras sufrir acoso a través precisamente de las redes sociales. «Lo que estamos presenciando es una gran captura de nuestros hijos. Una captura de su atención, de su concentración, de sus mentes. Esto les está privando de su infancia», espetó desde la tribuna.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, reaccionó al anuncio de Von der Leyen. «Hace un año, los Gobiernos de Francia y España propusimos establecer una edad mínima para acceder a las redes sociales. Muchos nos miraron con incredulidad. Otros se opusieron. Pero hubo Gobiernos que nos apoyaron y se fueron sumando a nuestra causa», comentó, para después elogiar la propuesta de Bruselas. «El mensaje que le mandamos a los tecno-oligarcas es claro: la infancia no se destruye con algoritmos ni intereses económicos. La infancia se protege con nuestras democracias», sentenció el jefe del Ejecutivo.
La realidad es que varios países europeos han avanzado en la creación de leyes para limitar o prohibir el acceso de los menores a las redes sociales. Mientras que gobiernos como los de España y el Reino Unido plantean vetar el acceso a quienes tengan menos de 16 años, otros como Francia, Italia, Polonia y Grecia buscan fijar la edad mínima en los 15 años. Por su parte, Austria contempla aplicar restricciones a los menores de 14 años, Portugal y Dinamarca establecen modelos que combinan límites de edad con la posibilidad de autorización parental, y Alemania sopesa la medida en medio de divisiones internas sobre la efectividad de un veto generalizado.
La puesta en marcha de estas normativas contempla diversos mecanismos de control, pero también afronta importantes escollos técnicos y legales. Para asegurar el cumplimiento de las normas, los países prevén utilizar herramientas de comprobación de edad —como la identidad digital europea en Italia o la aplicación estatal Kids Wallet en Grecia—, aplicar sanciones económicas a las plataformas en Polonia o regular funciones adictivas como las notificaciones nocturnas en Francia. Sin embargo, los proyectos atraviesan dificultades significativas, desde la modificación del texto francés tras el veto del Consejo Constitucional por riesgo de vulnerar la libertad de expresión, hasta el estancamiento de la medida en Italia por los retos de verificación y la falta de consenso político en Alemania
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