<p>En la <strong>XVIII edición de los Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA</strong> el galardón en la categoría de Biología y Biomedicina ha destacado los avances de <a href=»https://www.elmundo.es/ciencia-y-salud/salud/2024/11/11/672223d4e85ece08778b4577.html» target=»_blank»>Carl June</a> y <a href=»https://www.elmundo.es/elmundosalud/2013/03/21/oncologia/1363854762.html» target=»_blank»>Michel Sadelain</a>. El jurado ha querido subrayar el trabajo conjunto de estos investigadores que ha revolucionado el tratamiento del cáncer a través de la inmunoterapia basada en la modificación genética de células del propio paciente. Estas son las famosas CAR-T que han cambiado el rumbo de los tumores hematológicos. </p>
Carl June y Michel Sadelain han recibido el galardón en la categoría de Biomedicina por revolucionar el tratamiento del cáncer a través del entrenamiento de las defensas del organismo contra las células cancerosas
En la XVIII edición de los Premio Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA el galardón en la categoría de Biología y Biomedicina ha destacado los avances de Carl June y Michel Sadelain. El jurado ha querido subrayar el trabajo conjunto de estos investigadores que ha revolucionado el tratamiento del cáncer a través de la inmunoterapia basada en la modificación genética de células del propio paciente. Estas son las famosas CAR-T que han cambiado el rumbo de los tumores hematológicos.
Estos investigadores, considerados ya «los padres de las CAR-T», son pioneros de esta innovadora estrategia terapéutica, que consiste en extraer linfocitos T del sistema inmune del propio paciente, cultivarlos en el laboratorio y modificarlos genéticamente para que sean capaces de reconocer y destruir selectivamente las células cancerosas al reinyectarse en su cuerpo, logrando así la remisión de la enfermedad.
«Con esta técnica, gracias a la ingeniería genética lo que conseguimos básicamente es transformar los linfocitos T del propio paciente en soldados entrenados para reconocer y matar a las células cancerosas», explica Ali Shilatifard, titular de la Cátedra Robert Francis Furchgott de Bioquímica y Pediatría en la Universidad Northwestern (Chicago, EEUU) y presidente del jurado. «Miles de pacientes ya han sido tratados con este método, y no tengo ninguna duda de que en el futuro muchos más se van a beneficiar de ello».
Óscar Marín, catedrático de Neurociencia y director del Centro de Neurobiología del Desarrollo y del Centro MRC de Trastornos del Neurodesarrollo en King’s College London (Reino Unido), que ha actuado como secretario del jurado, ha manifestado que el logro de June y Sadelain «puede definirse como un cambio de paradigma que, como ocurre con casi todas las grandes ideas, sorprende por su sencillez». La clave está en en la posibilidad de entrenar a nuestras defensas contra los agresores, en este caso, las células cancerosas en los tumores hematológicos.
«La idea que tenemos todos es que nuestro sistema inmune, los linfocitos T, están diseñados para combatir los patógenos, pero estos investigadores han demostrado que se pueden reprogramar nuestros propios linfocitos T para atacar directamente a las células cancerosas», comenta Marín.
Desde la Universidad de Pensilvania, Carl H. June (Denver, EEUU, 1953) estaba investigando posibles tratamientos para enfermos de sida y logró un hito importante para el desarrollo clínico de las células CAR-T. Durante la realización de su carrera de medicina en los años setenta, se había interesado por el campo de la inmunología por una conexión personal: su madre padecía una enfermedad autoinmune, común en su familia.
Michel Sadelain (París, Francia, 1960) lideró una serie de ensayos clínicos pioneros con la misma estrategia para el tratamiento de cánceres de sangre. «Estos ensayos», recuerda, «se iniciaron en pacientes con leucemias y linfomas recidivantes y refractarios, lo que significa que ya se habían sometido al tratamiento estándar y, a pesar de ello, su cáncer seguía progresando. Muy pronto, los primeros resultados clínicos comunicados por Carl June, por mi propio equipo y por otros investigadores confirmaron que las células CAR-T podían ser eficaces en estos cánceres de origen sanguíneo».
«Tenemos la suerte de contar con un maravilloso sistema inmunitario que nos protege de invasores como virus, parásitos o bacterias. Pero cuando se trata del cáncer, nuestro sistema inmunitario no siempre está preparado para afrontar ese reto», explica Sadelain. Por ello, a principios de los noventa, el investigador francocanadiense -entonces en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center de Nueva York- empezó a explorar la posibilidad de «ayudar a nuestro sistema inmunitario a combatir tumores mediante la ingeniería genética, enseñando a los linfocitos T a reconocer células cancerosas para eliminarlas».
Tras los avances preliminares logrados por Sadelain en el plano experimental, el siguiente reto para June era demostrar que la terapia celular podría funcionar en el organismo de los pacientes, ya que algunos investigadores sospechaban que su sistema inmune atacaría y destruiría las células CAR-T. En 1997, el investigador estadounidense demostró que los linfocitos T modificados para resistir la infección por el VIH no solo podían sobrevivir en el cuerpo humano, sino que persistían el tiempo suficiente para desencadenar respuestas inmunitarias. Esa capacidad de permanecer en el organismo, que es fundamental para atacar el cáncer a lo largo del tiempo, abrió el camino a la realización de los primeros ensayos clínicos con células CAR-T en enfermos de leucemia.
En aquella época, la primera mujer de June enfermó de cáncer de ovario con 41 años, y falleció seis años después. Por ello, rememora el investigador, la posibilidad de demostrar la eficacia de esta nueva estrategia terapéutica en pacientes oncológicos se convirtió «en una prioridad para mí». Fue en 2010 cuando los primeros dos pacientes, enfermos terminales de leucemia, accedieron a tratarse en un ensayo clínico entonces muy experimental diseñado por June, y recibieron una transfusión de sangre con células CAR-T, aplicando así en un entorno clínico los hallazgos desarrollados inicialmente en el laboratorio de Sadelain y probados con éxito en modelos animales.
A raíz de esta exitosa aplicación clínica, la primera terapia con células CAR-T fue aprobada por la FDA de los Estados Unidos en 2017 para su uso en niños y adultos jóvenes con leucemias agudas refractarias y algunos linfomas refractarios. Un año después, la Agencia Europea de Medicamentos autorizó también su uso en la UE y hasta la fecha, más de 50.000 pacientes con cánceres de sangre han sido tratados con éxito. «Hoy en día», recalca Sadelain, «se acepta ampliamente que la inmunidad modificada genéticamente, ejemplificada por las células CAR-T, puede tener éxito frente a estos tipos de cáncer donde ningún otro tratamiento, quimioterapia o trasplante de médula ósea lo había logrado anteriormente».
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