En plena pandemia del coronavirus, cuando el mundo despertaba de la pesadilla, una joven sevillana comenzaba su propio sueño musical, ese que la ha llevado de las redes sociales directa al éxito. Esa joven se llama Marta Santos, más realidad que promesa en la industria musical. Oriunda de Villanueva del Río y Minas (Sevilla), su travesía arrancó con una guitarra y su teléfono, grabándose mientras interpretaba canciones de otros artistas.
Compartía estos videos en sus redes sociales, donde no tenía ni mil seguidores. Y, de repente, le llegó el éxito «por sorpresa«. «Empecé a subir vídeos después de la cuarentena, pero no tenía el objetivo de dedicarme a esto, los subía simplemente porque disfrutaba grabando y cantando. Todo fue superinesperado», admite la artista en una entrevista a 20minutos.
En solo un año, su presencia en Instagram y TikTok creció de manera explosiva, acumulando más de 350.000 seguidores y admiradores, entre los que se encuentran músicos, futbolistas y prominentes figuras del país, y 2 millones de oyentes mensuales en Spotify. Números más propios de primeras espadas de la música mundial que de una joven artista que se está abriendo hueco en este mundillo en el que, muchas veces, hace falta padrino que le diera esa ansiada primera oportunidad. «Yo no tengo ni padrino ni gente en mi casa que se dedique o le guste la música. Esto me sale a mí desde pequeña, y por eso lo hago», cuenta orgullosa, igual que se siente su familia al ver lo que está consiguiendo: «Ellos están supercontentos y me dicen que si es lo que me gusta que me dedique a ello».
«Yo no tengo ni padrino ni gente en mi casa que se dedique o le guste la música. Esto me sale a mí desde pequeña, y por eso lo hago»
Su secreto son letras cotidianas y, sobre todo, un estilo personal que la identifica fácilmente: el flamenco pop, un estilo muy asociado a artistas como India Martínez e incluso Malú y al que la sevillana le ha dado una vuelta muy personal que la está trayendo grandes alegrías. «Es mi estilo, aunque ahora me estoy yendo más al pop, pero sin perder mi raíz flamenca. Lo que quiero es que no sobre nadie, que todo el mundo pueda escuchar mis letras, que se sientan identificados con ellas y que disfruten», sostiene la artista, extremadamente tímida en las distancias cortas.
Marta le canta al «amor universal», con «canciones que les puedas dedicar a tu familia o a tu pareja». Para conseguirlo toca varios palos, por eso no le gusta hablar de purismo en un género, el flamenco, muy dado a ello. «Defiendo la mezcla. Hay que innovar, hacer cosas nuevas«, asegura. Tampoco se pone líneas rojas a la hora de crear, aunque con matices: «Es cierto que, aunque no me las ponga, siempre suelo tirar hacia lo que ya estoy acostumbrada, que es el flamenco pop, pero a mí me gusta probar». Por eso no se cierra a nada, ni siquiera al reguetón: «Nunca se puede decir que no», señala entre risas, aunque poco convencida.
Echando la vista atrás, sobre todo para entender su fulgurante carrera, es inevitable recrearse en su primer lanzamiento profesional -unida ya a una multinacional-, un cover de Las cosas pequeñitas de Nolasco. Se volvió rápidamente viral en las redes y, actualmente, el tema alcanza los 25 millones de reproducciones. «Para mí esos números eran algo normal, porque no sabía de este mundo», dice entre risas Marta, que, ahora con la perspectiva del tiempo, sí que toma conciencia de lo conseguido. Obviamente, le cambió la vida.
Ahora me estoy yendo más al pop, pero sin perder mi raíz flamenca. Lo que quiero es que no sobre nadie, que todo el mundo pueda escuchar mis letras, que se sientan identificados con ellas y que disfruten»
Eso sí, pese al éxito y todo lo que conlleva, no ha abandonado su pueblo natal. «En Madrid aguanto poco. Vengo, hago lo que tenga que hacer y me vuelvo al pueblo. Así que no es un choque tan grande, porque al final siempre vuelvo a lo que yo he sido toda la vida». Eso es para ella sus particulares pequeñas cosas, «las sencillas», que hacen que no se aleje de la realidad: «Estar en casa con mi familia, disfrutar con mis abuelos, salir con mis amigos… Eso es lo que a mí me da la vida. Volver a lo que siempre has sido y no querer volar es lo que te mantiene los pies en el suelo«.
Extremadamente tímida en las distancias cortas, eso es algo que no se le nota tanto encima del escenario, que ha pasado a ser su hábitat natural. La sevillana encara 2026 con Aquí no sobra nadie –como su último disco–, una gira llena de conciertos que ha tenido el pistoletazo de salida en Barcelona y con la que visitará cada rincón del país.
La joven artista sevillana ha pasado de subir ‘covers’ en las redes a lanzar dos discos y embarcarse en una potente gira, ‘Aquí no sobra nadie’.
En plena pandemia del coronavirus, cuando el mundo despertaba de la pesadilla, una joven sevillana comenzaba su propio sueño musical, ese que la ha llevado de las redes sociales directa al éxito. Esa joven se llama Marta Santos, más realidad que promesa en la industria musical. Oriunda de Villanueva del Río y Minas (Sevilla), su travesía arrancó con una guitarra y su teléfono, grabándose mientras interpretaba canciones de otros artistas.
Compartía estos videos en sus redes sociales, donde no tenía ni mil seguidores. Y, de repente, le llegó el éxito «por sorpresa«. «Empecé a subir vídeos después de la cuarentena, pero no tenía el objetivo de dedicarme a esto, los subía simplemente porque disfrutaba grabando y cantando. Todo fue superinesperado», admite la artista en una entrevista a 20minutos.
En solo un año, su presencia en Instagram y TikTok creció de manera explosiva, acumulando más de 350.000 seguidores y admiradores, entre los que se encuentran músicos, futbolistas y prominentes figuras del país, y 2 millones de oyentes mensuales en Spotify. Números más propios de primeras espadas de la música mundial que de una joven artista que se está abriendo hueco en este mundillo en el que, muchas veces, hace falta padrino que le diera esa ansiada primera oportunidad. «Yo no tengo ni padrino ni gente en mi casa que se dedique o le guste la música. Esto me sale a mí desde pequeña, y por eso lo hago», cuenta orgullosa, igual que se siente su familia al ver lo que está consiguiendo: «Ellos están supercontentos y me dicen que si es lo que me gusta que me dedique a ello».
«Yo no tengo ni padrino ni gente en mi casa que se dedique o le guste la música. Esto me sale a mí desde pequeña, y por eso lo hago»
Su secreto son letras cotidianas y, sobre todo, un estilo personal que la identifica fácilmente: el flamenco pop, un estilo muy asociado a artistas como India Martínez e incluso Malú y al que la sevillana le ha dado una vuelta muy personal que la está trayendo grandes alegrías. «Es mi estilo, aunque ahora me estoy yendo más al pop, pero sin perder mi raíz flamenca. Lo que quiero es que no sobre nadie, que todo el mundo pueda escuchar mis letras, que se sientan identificados con ellas y que disfruten», sostiene la artista, extremadamente tímida en las distancias cortas.
Marta le canta al «amor universal», con «canciones que les puedas dedicar a tu familia o a tu pareja». Para conseguirlo toca varios palos, por eso no le gusta hablar de purismo en un género, el flamenco, muy dado a ello. «Defiendo la mezcla. Hay que innovar, hacer cosas nuevas«, asegura. Tampoco se pone líneas rojas a la hora de crear, aunque con matices: «Es cierto que, aunque no me las ponga, siempre suelo tirar hacia lo que ya estoy acostumbrada, que es el flamenco pop, pero a mí me gusta probar». Por eso no se cierra a nada, ni siquiera al reguetón: «Nunca se puede decir que no», señala entre risas, aunque poco convencida.
Echando la vista atrás, sobre todo para entender su fulgurante carrera, es inevitable recrearse en su primer lanzamiento profesional -unida ya a una multinacional-, un cover de Las cosas pequeñitas de Nolasco. Se volvió rápidamente viral en las redes y, actualmente, el tema alcanza los 25 millones de reproducciones. «Para mí esos números eran algo normal, porque no sabía de este mundo», dice entre risas Marta, que, ahora con la perspectiva del tiempo, sí que toma conciencia de lo conseguido. Obviamente, le cambió la vida.
Ahora me estoy yendo más al pop, pero sin perder mi raíz flamenca. Lo que quiero es que no sobre nadie, que todo el mundo pueda escuchar mis letras, que se sientan identificados con ellas y que disfruten»
Eso sí, pese al éxito y todo lo que conlleva, no ha abandonado su pueblo natal. «En Madrid aguanto poco. Vengo, hago lo que tenga que hacer y me vuelvo al pueblo. Así que no es un choque tan grande, porque al final siempre vuelvo a lo que yo he sido toda la vida». Eso es para ella sus particulares pequeñas cosas, «las sencillas», que hacen que no se aleje de la realidad: «Estar en casa con mi familia, disfrutar con mis abuelos, salir con mis amigos… Eso es lo que a mí me da la vida. Volver a lo que siempre has sido y no querer volar es lo que te mantiene los pies en el suelo«.
Extremadamente tímida en las distancias cortas, eso es algo que no se le nota tanto encima del escenario, que ha pasado a ser su hábitat natural. La sevillana encara 2026 con Aquí no sobra nadie –como su último disco–, una gira llena de conciertos que ha tenido el pistoletazo de salida en Barcelona y con la que visitará cada rincón del país.
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