<p>Los años que figuran en nuestro DNI no siempre reflejan la verdadera edad de nuestro organismo. Algunas personas tienen células mucho más jóvenes y, otras, en cambio, presentan una <strong>biología más envejecida</strong> que la que marca el calendario.</p>
Una investigación indica que la toma diaria de un suplemento multivitamínico frena ligeramente el envejecimiento biológico, pero varios expertos recuerdan que los datos del estudio no permiten afirmar que esto tenga un impacto real en la longevidad
Los años que figuran en nuestro DNI no siempre reflejan la verdadera edad de nuestro organismo. Algunas personas tienen células mucho más jóvenes y, otras, en cambio, presentan una biología más envejecida que la que marca el calendario.
Todavía es mucho lo que desconocemos sobre las claves de la longevidad pero distintos grupos de investigadores están tratando de averiguar cuáles son los hitos que marcan el envejecimiento y qué intervenciones pueden ayudar a ralentizar en la medida de lo posible nuestros ‘relojes’ internos.
Uno de esos equipos, el dirigido por Howard Sesso, de la Universidad de Harvard, publica este lunes en Nature Medicine los resultados de un estudio sobre los efectos sobre el envejecimiento de tomar un suplemento diario de multivitaminas. Los resultados del análisis, que ha hecho un seguimiento a casi 1.000 estadounidenses con diferentes pautas de suplementación (algunos debían tomar un comprimido diario de multivitaminas y multiminerales, otros extracto de cacao y otros un placebo), muestran una ligera ralentización del envejecimiento en aquellos que, durante dos años, tomaron a diario un complemento multivitamínico.
Pero antes de que salga corriendo a comprar un bote, espere a conocer los detalles de la investigación y las opiniones de distintos expertos, que advierten de que los resultados del estudio no son suficientes para afirmar que tomar un suplemento de multivitaminas sirva para retrasar el envejecimiento.
«El estudio es sólido y los resultados son interesantes, pero no demuestran que las multivitaminas retrasen el envejecimiento de una forma significativa o que permita cambiar la vida», apunta Nabil Djouder, jefe del Grupo de Factores de Crecimiento, Nutrientes y Cáncer del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), quien recuerda que los datos del trabajo «sugieren que las multivitaminas podrían impulsar algunos marcadores biológicos relacionados con el envejecimiento en una dirección positiva, pero las mejoras observadas son modestas y sigue sin estar claro si esos cambios se traducen realmente en una vida más larga o en una mejor salud a largo plazo», añade.
Para medir los efectos de los suplementos, los investigadores se valieron de cinco ‘relojes epigenéticos’, herramientas diseñadas para estimar el proceso de envejecimiento mediante el análisis de cambios en el ADN. Repitieron estos análisis varias veces a lo largo de los dos años de seguimiento tras lo que comprobaron que dos de los citados relojes sí mostraban una ligera ralentización. En concreto de 2,6 y de 1,4 meses respectivamente. Esta ralentización, mostraron los resultados, fue mayor entre quienes presentaban en sus células un envejecimiento más acelerado y tomaron multivitaminas durante el periodo analizado. El consumo de cacao, en cambio, no produjo ningún efecto en los ‘relojes epigenéticos’ en los 24 meses estudiados.
Para Djouder, esos dos años de estudio también suponen una importante limitación a la hora de interpretar los resultados del trabajo. «El envejecimiento es un proceso biológico lento, de varias décadas y muchos cambios fisiológicos subyacentes se desarrollan gradualmente durante largos periodos. Una ventana de dos años puede capturar cambios a corto plazo en algunos biomarcadores, pero a menudo es demasiado breve para determinar si esto se traduce en mejoras en la salud a largo plazo o en la longevidad«.
«Probablemente no sea suficiente para mostrar si una intervención ralentiza el envejecimiento, que se mide en décadas no en años. Se necesitan estudios más largos, o al menos un seguimiento a más largo plazo para determinar si las multivitaminas o cualquier otra intervención influye de forma significativa en la esperanza de vida o el riesgo de enfermedad de forma duradera», remarca.
También Miguel Ángel Martínez, catedrático y director del Departamento de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, coincide en señalar que pese a que se trata de un trabajo sólido y bien diseñado, «los mismos autores reconocen que el efecto es pequeño» y no permite afirmar que los complementos multivitamínicos sirvan para prolongar la vida.
Es un avance, pero todavía queda por dilucidar el impacto de estos datos en la longevidad y en la calidad de vida, añade el especialista, que también recuerda, como Djouder, que el trabajo no ha valorado la dieta habitual de los pacientes a los que se les indicó la suplementación.
«Los suplementos nunca remedan la riqueza de compuestos que contienen los alimentos naturales», señala Martínez, uno de los principales líderes en el estudio de la dieta mediterránea, que hace hincapié en que «el patrón alimentario, con su matriz natural», tiene cientos de compuestos químicos, a veces muy minoritarios pero en proporciones exactas que es muy difícil de imitar con un suplemento. «Es muy difícil competir con lo que millones de años de evolución ha logrado», subraya. «Es muy difícil ganarle la partida a la naturaleza y, por eso, hay que fomentar la dieta mediterránea, el patrón que hemos comprobado una y otra vez que sí cumple todas las necesidades de vitaminas, minerales y micronutrientes».
La suplementación no es inocua, coincide Djouder. «Las vitaminas pueden afectar a la biología de diferentes formas. Algunos antioxidantes, como las vitaminas C y E puede reducir el estrés oxidativo, pero en dosis muy altas puede interferir con la señalización celular normal, lo que es importante para un envejecimiento saludable», ejemplifica. «En general, los suplementos vitamínicos funcionan como una forma de corregir pequeñas deficiencias, no como un fuerte tratamiento antienvejecimiento. En esta cohorte, los pacientes recibían suplementación con vitaminas, pero no sabemos cuáles eran sus dietas diarias y cuál era la dosis final de vitaminas entre pacientes. Un exceso de suplementación puede ser neutral o potencialmente dañino en lugar de beneficioso», concluye.
«Este trabajo aporta evidencia sobre el posible papel de la suplementación con multivitamínicos en el envejecimiento biológico, aunque los efectos observados son limitados. En el contexto de la dieta y el estilo de vida global, estos resultados sugieren que su efecto sería complementario dentro de estrategias más amplias de promoción de la salud y del envejecimiento saludable, más que una intervención aislada con un impacto determinante», añade Carmen Romero Ferreiro, doctora en Biología y vicedecana de Investigación en la Universidad Francisco de Vitoria, en declaraciones a SMC España.
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