El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rebajado el tono que la Casa Blanca ha mantenido en los últimos días por la muerte de Alex Pretti, un manifestante de Minneapolis que falleció por disparos de los agentes federales del Servicio de Inmigración (ICE). Preguntado por la prensa, Trump ha asegurado que Pretti «no era un asesino», lo que contradice la posición mantenida por altos cargos de su Administración.
«Es un incidente muy desafortunado», ha asegurado el mandatario republicano ante los medios, aunque ha destacado que los manifestantes «no pueden tener armas», en referencia a que el joven portaba una pistola para la que, no obstante, tenía licencia. Esta vez el presidente ha emplazado a la investigación oficial, en manos del FBI, para esclarecer los detalles de la muerte de Pretti y la actuación de los agentes federales.
«Quiero ver la investigación, voy a estar pendiente de ella y quiero que sea muy honorable y honesta. Tengo que verla con mis propios ojos», ha asegurado. «Quiero a nuestro pueblo, también a su familia (de Alex Pretti). Es una situación muy triste», ha añadido antes de abandonar la Casa Blanca rumbo a Iowa.
Las declaraciones de Trump suponen un cambio en la posición oficial de la Casa Blanca sobre lo ocurrido en Minneapolis el sábado: su subjefe de gabinete, Stephen Miller, había asegurado que Pretti era un «asesino» que «intentó matar a agentes federales», unas declaraciones reposteadas en redes por el vicepresidente, J.D Vance.
Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional y responsable directa del ICE, Kristi Noem, aseguró que el chico era un «terrorista doméstico» y que los agentes actuaron «en defensa propia» al abrir fuego contra él. Preguntado sobre la posible destitución de Noem tras lo sucedido como máxima responsable de la política migratoria, Trump descartó tajantemente el cese con un rotundo «no».
«Algunos» agentes del ICE abandonan Minneapolis
Minneapolis vive actualmente en una calma tensa, mientras las autoridades locales y Washington intentan rebajar la tensión entre los manifestantes y las patrullas del ICE. La salida del polémico comandante de las brigadas migratorias, Greg Bovino, de la ciudad ha calmado parcialmente los ánimos, si bien será el «zar de la frontera» de Trump, Tom Homan, quien releve a Bovino al frente de la situación en el estado de Minnesota.
Pese a que las autoridades intentan apaciguar la indignación que recorre el país, este martes en Arizona un hombre ha sido hospitalizado en estado crítico por un disparo de las Patrullas Fronterizas de EEUU (U.S. Border Patrol), según ha informado la cadena NBC.
La intención de la Casa Blanca sigue siendo la de detener a todos los inmigrantes ilegales y delincuentes extranjeros para su deportación, como anunció el propio Trump el lunes. No obstante, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha confirmado tras hablar con el republicano por teléfono que el ICE reducirá su presencia en la ciudad. «Algunos agentes federales comenzarán a abandonar la zona mañana, y yo seguiré presionando para que el resto de los implicados en esta operación se vayan«, ha señalado en redes sociales, donde ha agradecido al inquilino de la Casa Blanca su conversación.
El regidor ha defendido ante Trump «lo mucho que Minneapolis se ha beneficiado de las comunidades de inmigrantes» y «que (su) principal prioridad es que se ponga fin a la operación» del ICE, denominada Metro Surge. «El presidente ha coincidido en que la situación actual no puede continuar«, ha declarado Frey, antes de asegurar que las autoridades locales seguirán «cooperando con las fuerzas del orden estatales y federales en investigaciones criminales reales». Aunque ha apostillado: «No participaremos en detenciones inconstitucionales de nuestros vecinos ni aplicaremos la ley federal de inmigración».
Un juez exige explicaciones
Mientras tanto, la investigación por la aparente arbitrariedad e impunidad de las acciones de las brigadas del ICE continúa: este martes, el juez federal de Minnesota, Patrick Schiltz, ha citado a su director interino, Todd Lyons, para dar explicaciones por el incumplimiento de los agentes federales a atender requerimientos judiciales referidos a la detención de inmigrantes, algunos menores de edad.
El magistrado ha valorado, incluso, abrirle un procedimiento por desacato, algo excepcional para oficiales federales de alto rango. «La paciencia del tribunal se ha agotado», escribió Schiltz en su alegato, en el que señala que los agentes no están poniendo a los detenidos a disposición judicial para poder valorar su libertad bajo fianza.
El juez ha extendido su crítica más allá de Lyons y ha acusado a la secretaria de Seguridad Nacional y al jefe del ICE en Saint Paul, David Easterwood, de fracasar a la hora de cumplir con decenas de órdenes judiciales durante las últimas semanas. «La consecuencia fundamental del fracaso a la hora de cumplir estas órdenes ha empeorado la situación de estos extranjeros, muchos de los cuales llevan muchos años viviendo y trabajando de forma legal en Estados Unidos y no han hecho nada malo», ha aclarado Schiltz.
Las detenciones de menores de edad por las patrullas fronterizas han sido uno de los grandes focos de indignación, y este martes, tres relatores de Naciones Unidas han expresado su preocupación por la violación de sus derechos en estos procedimientos migratorios. «Forzarlos a afrontar estos procesos complejos sin asesoramiento legal es una grave violación de los derechos de los niños», denunciaron los expertos en un comunicado conjunto.
Melania Trump pide «unidad» y «protestas pacíficas»
Tras la reacción de los expresidentes Barack Obama y Bill Clinton sobre las actuaciones del ICE, este martes ha sido la primera dama, Melania Trump, quien ha hecho un «llamado a la unidad» en Minnesota para terminar con el clima de confrontación entre los manifestantes y las brigadas federales.
Melania Trump también ha asegurado, en una entrevista con Fox News y en línea con la postura oficial de la Casa Blanca, que está «en contra de los disturbios» y ha instado a los manifestantes a «protestar de forma pacífica». «Sé que mi marido, el presidente, tuvo una gran llamada con el gobernador y el alcalde. Y están trabajando juntos para que todo sea pacífico», ha asegurado.
ICE Trump crónica
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha rebajado el tono que la Casa Blanca ha mantenido en los últimos días por la muerte de Alex Pretti, un manifestante de Minneapolis que falleció por disparos de los agentes federales del Servicio de Inmigración (ICE). Preguntado por la prensa, Trump ha asegurado que Pretti «no era un asesino», lo que contradice la posición mantenida por altos cargos de su Administración.
«Es un incidente muy desafortunado», ha asegurado el mandatario republicano ante los medios, aunque ha destacado que los manifestantes «no pueden tener armas», en referencia a que el joven portaba una pistola para la que, no obstante, tenía licencia. Esta vez el presidente ha emplazado a la investigación oficial, en manos del FBI, para esclarecer los detalles de la muerte de Pretti y la actuación de los agentes federales.
«Quiero ver la investigación, voy a estar pendiente de ella y quiero que sea muy honorable y honesta. Tengo que verla con mis propios ojos», ha asegurado. «Quiero a nuestro pueblo, también a su familia (de Alex Pretti). Es una situación muy triste», ha añadido antes de abandonar la Casa Blanca rumbo a Iowa.
Las declaraciones de Trump suponen un cambio en la posición oficial de la Casa Blanca sobre lo ocurrido en Minneapolis el sábado: su subjefe de gabinete, Stephen Miller, había asegurado que Pretti era un «asesino» que «intentó matar a agentes federales», unas declaraciones reposteadas en redes por el vicepresidente, J.D Vance.
Por su parte, la secretaria de Seguridad Nacional y responsable directa del ICE, Kristi Noem, aseguró que el chico era un «terrorista doméstico» y que los agentes actuaron «en defensa propia» al abrir fuego contra él. Preguntado sobre la posible destitución de Noem tras lo sucedido como máxima responsable de la política migratoria, Trump descartó tajantemente el cese con un rotundo «no».
«Algunos» agentes del ICE abandonan Minneapolis
Minneapolis vive actualmente en una calma tensa, mientras las autoridades locales y Washington intentan rebajar la tensión entre los manifestantes y las patrullas del ICE. La salida del polémico comandante de las brigadas migratorias, Greg Bovino, de la ciudad ha calmado parcialmente los ánimos, si bien será el «zar de la frontera» de Trump, Tom Homan, quien releve a Bovino al frente de la situación en el estado de Minnesota.
Pese a que las autoridades intentan apaciguar la indignación que recorre el país, este martes en Arizona un hombre ha sido hospitalizado en estado crítico por un disparo de las Patrullas Fronterizas de EEUU (U.S. Border Patrol), según ha informado la cadena NBC.
La intención de la Casa Blanca sigue siendo la de detener a todos los inmigrantes ilegales y delincuentes extranjeros para su deportación, como anunció el propio Trump el lunes. No obstante, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, ha confirmado tras hablar con el republicano por teléfono que el ICE reducirá su presencia en la ciudad. «Algunos agentes federales comenzarán a abandonar la zona mañana, y yo seguiré presionando para que el resto de los implicados en esta operación se vayan«, ha señalado en redes sociales, donde ha agradecido al inquilino de la Casa Blanca su conversación.
El regidor ha defendido ante Trump «lo mucho que Minneapolis se ha beneficiado de las comunidades de inmigrantes» y «que (su) principal prioridad es que se ponga fin a la operación» del ICE, denominada Metro Surge. «El presidente ha coincidido en que la situación actual no puede continuar«, ha declarado Frey, antes de asegurar que las autoridades locales seguirán «cooperando con las fuerzas del orden estatales y federales en investigaciones criminales reales». Aunque ha apostillado: «No participaremos en detenciones inconstitucionales de nuestros vecinos ni aplicaremos la ley federal de inmigración».
Un juez exige explicaciones
Mientras tanto, la investigación por la aparente arbitrariedad e impunidad de las acciones de las brigadas del ICE continúa: este martes, el juez federal de Minnesota, Patrick Schiltz, ha citado a su director interino, Todd Lyons, para dar explicaciones por el incumplimiento de los agentes federales a atender requerimientos judiciales referidos a la detención de inmigrantes, algunos menores de edad.
El magistrado ha valorado, incluso, abrirle un procedimiento por desacato, algo excepcional para oficiales federales de alto rango. «La paciencia del tribunal se ha agotado», escribió Schiltz en su alegato, en el que señala que los agentes no están poniendo a los detenidos a disposición judicial para poder valorar su libertad bajo fianza.
El juez ha extendido su crítica más allá de Lyons y ha acusado a la secretaria de Seguridad Nacional y al jefe del ICE en Saint Paul, David Easterwood, de fracasar a la hora de cumplir con decenas de órdenes judiciales durante las últimas semanas. «La consecuencia fundamental del fracaso a la hora de cumplir estas órdenes ha empeorado la situación de estos extranjeros, muchos de los cuales llevan muchos años viviendo y trabajando de forma legal en Estados Unidos y no han hecho nada malo», ha aclarado Schiltz.
Las detenciones de menores de edad por las patrullas fronterizas han sido uno de los grandes focos de indignación, y este martes, tres relatores de Naciones Unidas han expresado su preocupación por la violación de sus derechos en estos procedimientos migratorios. «Forzarlos a afrontar estos procesos complejos sin asesoramiento legal es una grave violación de los derechos de los niños», denunciaron los expertos en un comunicado conjunto.
Melania Trump pide «unidad» y «protestas pacíficas»
Tras la reacción de los expresidentes Barack Obama y Bill Clinton sobre las actuaciones del ICE, este martes ha sido la primera dama, Melania Trump, quien ha hecho un «llamado a la unidad» en Minnesota para terminar con el clima de confrontación entre los manifestantes y las brigadas federales.
Melania Trump también ha asegurado, en una entrevista con Fox News y en línea con la postura oficial de la Casa Blanca, que está «en contra de los disturbios» y ha instado a los manifestantes a «protestar de forma pacífica». «Sé que mi marido, el presidente, tuvo una gran llamada con el gobernador y el alcalde. Y están trabajando juntos para que todo sea pacífico», ha asegurado.
20MINUTOS.ES – Internacional
