La tensión regresó a Portadown, en Irlanda del Norte, después de que el Tribunal Superior de Belfast autorizara un controvertido desfile de la protestante y probritánica Orden de Orange por Garvaghy Road, una zona de mayoría católica-nacionalista, aunque la marcha permanece bloqueada por manifestantes y todavía no ha podido comenzar.
Unos 35 miembros orangistas de Portadown tenían previsto iniciar desde la iglesia de Drumcree, pero permanecen a la espera después de que la Policía norirlandesa (PSNI) no haya despejado la carretera y haya desplegado un fuerte dispositivo de seguridad.
Miles de personas se concentraron desde primera hora en los accesos a Garvaghy Road para impedir el paso del desfile, entre las que se encontraban la presidenta del nacionalista Sinn Féin, Mary Lou McDonald, y su vicepresidenta, Michelle O’Neill, ministra principal del Gobierno norirlandés de poder compartido con los unionistas probritánicos.
La autorización del desfile llegó después de una noche de intensa actividad judicial, en la que el juez del Tribunal Superior Michael Humphreys rechazó de madrugada el recurso presentado por los residentes contra la decisión de la Comisión de Desfiles de Irlanda del Norte de permitir la marcha, el cual fue aceptado por otra instancia judicial.
El magistrado argumentó que, la Comisión fue creada para resolver disputas relacionadas con los desfiles y que los tribunales deben respetar sus decisiones.
El conflicto en Drumcree y Garvahy Road se remonta a los años noventa del pasado siglo, cuando esta marcha provocó durante varios años graves disturbios entre las comunidades unionista y nacionalista en Portadown.
Tras la firma del acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), que puso fin al conflicto en la región, la Orden de Orange no había podido completar su recorrido por Garvaghy Road por decisión de la cita comisión.
McDonald expresó su apoyo a los residentes, mientras el Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Sinn Féin en el Ejecutivo, defendió que los orangistas tienen «la ley de su lado» y criticó la presencia de dirigentes nacionalistas en la protesta.
El ministro británico para Irlanda del Norte, Chris Bryant, expresó su «gran preocupación» y pidió evitar un regreso a las divisiones del pasado, mientras que el jefe del Gobierno de Londres, el laborista Andy Burnham, llamó igualmente a la «calma a todas las partes».
La marcha, autorizada por un tribunal, permanece bloqueada por miles de manifestantes católicos pese al fuerte dispositivo policial.
La tensión regresó a Portadown, en Irlanda del Norte, después de que el Tribunal Superior de Belfast autorizara un controvertido desfile de la protestante y probritánica Orden de Orange por Garvaghy Road, una zona de mayoría católica-nacionalista, aunque la marcha permanece bloqueada por manifestantes y todavía no ha podido comenzar.
Unos 35 miembros orangistas de Portadown tenían previsto iniciar desde la iglesia de Drumcree, pero permanecen a la espera después de que la Policía norirlandesa (PSNI) no haya despejado la carretera y haya desplegado un fuerte dispositivo de seguridad.
Miles de personas se concentraron desde primera hora en los accesos a Garvaghy Road para impedir el paso del desfile, entre las que se encontraban la presidenta del nacionalista Sinn Féin, Mary Lou McDonald, y su vicepresidenta, Michelle O’Neill, ministra principal del Gobierno norirlandés de poder compartido con los unionistas probritánicos.
La autorización del desfile llegó después de una noche de intensa actividad judicial, en la que el juez del Tribunal Superior Michael Humphreys rechazó de madrugada el recurso presentado por los residentes contra la decisión de la Comisión de Desfiles de Irlanda del Norte de permitir la marcha, el cual fue aceptado por otra instancia judicial.
El magistrado argumentó que, la Comisión fue creada para resolver disputas relacionadas con los desfiles y que los tribunales deben respetar sus decisiones.
El conflicto en Drumcree y Garvahy Road se remonta a los años noventa del pasado siglo, cuando esta marcha provocó durante varios años graves disturbios entre las comunidades unionista y nacionalista en Portadown.
Tras la firma del acuerdo de paz del Viernes Santo (1998), que puso fin al conflicto en la región, la Orden de Orange no había podido completar su recorrido por Garvaghy Road por decisión de la cita comisión.
McDonald expresó su apoyo a los residentes, mientras el Partido Democrático Unionista (DUP), socio del Sinn Féin en el Ejecutivo, defendió que los orangistas tienen «la ley de su lado» y criticó la presencia de dirigentes nacionalistas en la protesta.
El ministro británico para Irlanda del Norte, Chris Bryant, expresó su «gran preocupación» y pidió evitar un regreso a las divisiones del pasado, mientras que el jefe del Gobierno de Londres, el laborista Andy Burnham, llamó igualmente a la «calma a todas las partes».
20MINUTOS.ES – Internacional
