Ursula von der Leyen cree que la energía nuclear «se ha vuelto crucial» para el desarrollo económico de Europa y ve un error las decisiones pasadas para alejarse de ella. «Europa cometió un error estratégico al alejarse de una fuente fiable y asequible de energía baja en emisiones», dijo este martes la presidenta de la Comisión Europea en un discurso durante una cumbre sobre energía nuclear para uso civil celebrada en París. Ahí se alineó del todo con las tesis de Emmanuel Macron y anunció que movilizará 200 millones de euros para acelerar el desarrollo de pequeños reactores modulares que podrían entrar en funcionamiento en el año 2030.
Los mini-reactores nucleares, conocidos como reactores modulares pequeños (SMR), son plantas nucleares de menor tamaño que los reactores tradicionales y están diseñados para producir entre 10 y 300 megavatios de electricidad. Su principal característica es que muchos de sus componentes se fabrican en fábricas y luego se ensamblan en el lugar de instalación, lo que reduce costos y tiempos de construcción. Además, suelen incorporar sistemas de seguridad pasivos que pueden enfriar el reactor sin intervención humana ni electricidad externa. Estos reactores se consideran una opción para complementar las energías renovables porque pueden generar electricidad de forma constante y con bajas emisiones de carbono, ayudando a reducir el uso de combustibles fósiles.
En Europa, varios países están investigando o desarrollando esta tecnología. Por ejemplo, Reino Unido impulsa proyectos liderados por la empresa Rolls-Royce para construir SMR en las próximas décadas, mientras que precisamente Francia trabaja en el proyecto NUWARD, un diseño europeo de reactor modular pequeño. Además, países como Polonia, Rumanía y Estonia han mostrado interés en instalar estos reactores para reforzar su seguridad energética y reducir emisiones. La Unión Europea también financia investigación sobre nuevas tecnologías nucleares dentro de sus programas de innovación energética, con el objetivo de evaluar si los SMR pueden ser una parte importante de la transición energética del continente. Von der Leyen tiene claro que sí.
En esa misma línea habló ante el mismo foro el propio Macron. «Queremos más independencia, que se ve en el actual contexto geopolítico. Cuando se es demasiado dependiente de los hidrocarburos se puede convertir en un elemento de presión y desestabilización», aseguró el líder galo. Ahí apeló por proyectos europeos en ese sentido y recordó que «en todos los países donde se produce energía nuclear se incrementa la independencia energética».
Además, igual que Von der Leyen, considera que la energía nuclear es «esencial» en la trayectoria de reducción de emisiones contaminantes que persigue alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, uno de los grandes pilares de la UE en estos momentos.
Von der Leyen destacó que Europa ya cuenta con fortalezas clave para liderar la energía nuclear de nueva generación, como medio millón de profesionales altamente cualificados en el sector y un papel destacado en innovación vinculada a los reactores modulares. Según Von der Leyen, la actual guerra en Oriente Medio evidencia «de manera brutal la vulnerabilidad del continente frente a la dependencia de combustibles fósiles», reforzando la urgencia de avanzar con rapidez en este sector estratégico.
Frente a esta dependencia, la dirigente propuso potenciar los recursos energéticos propios, algo que pasa por la energía nuclear y por las renovables, incidió. Cree, de hecho, que son compatibles -algo que rechaza por ejemplo España-. En cambio, la presidenta de la Comisión cree que, con mayores inversiones en redes eléctricas, almacenamiento y flexibilidad del sistema, estas fuentes podrían asegurar la independencia energética, garantizar la seguridad del suministro y mantener la competitividad industrial de Europa. «Tenemos la ambición de convertirnos en un polo mundial de la energía nuclear de nueva generación», subrayó Von der Leyen, insistiendo en que el continente debe actuar de manera decidida para consolidar su autonomía energética.
Del mismo modo, el presidente francés considera que este tipo de fuentes son «la base de la creación de la Europa de la energía» y apostó durante su discurso en París por «crear un mercado libre de circulación de electricidad descarbonizada». Macron también defendió la energía nuclear y la definió como «segura», más allá de los accidentes relacionados con ella que se dieron en el pasado.
Francia está encabezando en las últimas semanas un reinicio del rearme nuclear de Europa, tal como anunció Macron hace unos días. Europa vuelve a entrar en clave Guerra Fría y ha sido París quien ha acuñado el nuevo concepto de «disuasión avanzada» para liderar, dijo su presidente, el rearme nuclear de un continente que, por una cosa o por otra, ya no puede depender del paraguas defensivo de Estados Unidos. En su mensaje, Macron anunció que incrementaría las capacidades nucleares galas y que dejaría de publicar el número de ojivas. «Para ser fuerte hay que ser temido», espetó. De momento, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Grecia, Polonia, Suecia y Dinamarca le acompañan en esa iniciativa.
Se alinea con las tesis de Macron y considera que las nucleares se han vuelto ahora «esenciales» para el futuro económico de la UE.
Ursula von der Leyen cree que la energía nuclear «se ha vuelto crucial» para el desarrollo económico de Europa y ve un error las decisiones pasadas para alejarse de ella. «Europa cometió un error estratégico al alejarse de una fuente fiable y asequible de energía baja en emisiones», dijo este martes la presidenta de la Comisión Europea en un discurso durante una cumbre sobre energía nuclear para uso civil celebrada en París. Ahí se alineó del todo con las tesis de Emmanuel Macron y anunció que movilizará 200 millones de euros para acelerar el desarrollo de pequeños reactores modulares que podrían entrar en funcionamiento en el año 2030.
Los mini-reactores nucleares, conocidos como reactores modulares pequeños (SMR), son plantas nucleares de menor tamaño que los reactores tradicionales y están diseñados para producir entre 10 y 300 megavatios de electricidad. Su principal característica es que muchos de sus componentes se fabrican en fábricas y luego se ensamblan en el lugar de instalación, lo que reduce costos y tiempos de construcción. Además, suelen incorporar sistemas de seguridad pasivos que pueden enfriar el reactor sin intervención humana ni electricidad externa. Estos reactores se consideran una opción para complementar las energías renovables porque pueden generar electricidad de forma constante y con bajas emisiones de carbono, ayudando a reducir el uso de combustibles fósiles.
En Europa, varios países están investigando o desarrollando esta tecnología. Por ejemplo, Reino Unido impulsa proyectos liderados por la empresa Rolls-Royce para construir SMR en las próximas décadas, mientras que precisamente Francia trabaja en el proyecto NUWARD, un diseño europeo de reactor modular pequeño. Además, países como Polonia, Rumanía y Estonia han mostrado interés en instalar estos reactores para reforzar su seguridad energética y reducir emisiones. La Unión Europea también financia investigación sobre nuevas tecnologías nucleares dentro de sus programas de innovación energética, con el objetivo de evaluar si los SMR pueden ser una parte importante de la transición energética del continente. Von der Leyen tiene claro que sí.
En esa misma línea habló ante el mismo foro el propio Macron. «Queremos más independencia, que se ve en el actual contexto geopolítico. Cuando se es demasiado dependiente de los hidrocarburos se puede convertir en un elemento de presión y desestabilización», aseguró el líder galo. Ahí apeló por proyectos europeos en ese sentido y recordó que «en todos los países donde se produce energía nuclear se incrementa la independencia energética».
Además, igual que Von der Leyen, considera que la energía nuclear es «esencial» en la trayectoria de reducción de emisiones contaminantes que persigue alcanzar la neutralidad de carbono en 2050, uno de los grandes pilares de la UE en estos momentos.
Von der Leyen destacó que Europa ya cuenta con fortalezas clave para liderar la energía nuclear de nueva generación, como medio millón de profesionales altamente cualificados en el sector y un papel destacado en innovación vinculada a los reactores modulares. Según Von der Leyen, la actual guerra en Oriente Medio evidencia «de manera brutal la vulnerabilidad del continente frente a la dependencia de combustibles fósiles», reforzando la urgencia de avanzar con rapidez en este sector estratégico.
Frente a esta dependencia, la dirigente propuso potenciar los recursos energéticos propios, algo que pasa por la energía nuclear y por las renovables, incidió. Cree, de hecho, que son compatibles -algo que rechaza por ejemplo España-. En cambio, la presidenta de la Comisión cree que, con mayores inversiones en redes eléctricas, almacenamiento y flexibilidad del sistema, estas fuentes podrían asegurar la independencia energética, garantizar la seguridad del suministro y mantener la competitividad industrial de Europa. «Tenemos la ambición de convertirnos en un polo mundial de la energía nuclear de nueva generación», subrayó Von der Leyen, insistiendo en que el continente debe actuar de manera decidida para consolidar su autonomía energética.
Del mismo modo, el presidente francés considera que este tipo de fuentes son «la base de la creación de la Europa de la energía» y apostó durante su discurso en París por «crear un mercado libre de circulación de electricidad descarbonizada». Macron también defendió la energía nuclear y la definió como «segura», más allá de los accidentes relacionados con ella que se dieron en el pasado.
Francia está encabezando en las últimas semanas un reinicio del rearme nuclear de Europa, tal como anunció Macron hace unos días. Europa vuelve a entrar en clave Guerra Fría y ha sido París quien ha acuñado el nuevo concepto de «disuasión avanzada» para liderar, dijo su presidente, el rearme nuclear de un continente que, por una cosa o por otra, ya no puede depender del paraguas defensivo de Estados Unidos. En su mensaje, Macron anunció que incrementaría las capacidades nucleares galas y que dejaría de publicar el número de ojivas. «Para ser fuerte hay que ser temido», espetó. De momento, Alemania, Reino Unido, Bélgica, Países Bajos, Grecia, Polonia, Suecia y Dinamarca le acompañan en esa iniciativa.
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