<p>Sanidad ha confirmado un brote de viruela del mono en Galicia y las alarmas han saltado de nuevo. Se trata de un total de 9 casos confirmados, y aunque puedan parecer pocos, son más que todos los detectados en todo el año pasado en esta comunidad. Eso sí, no se descarta que en los próximos días el número de afectados aumente ya que se desconoce el origen del brote. Mientras tanto, las autoridades sanitarias gallegas han hecho un llamamiento a extremar las precauciones y a la vacunación preventiva. </p>
El virus que supuso una amenaza en 2022 y se controló gracias a las medidas preventivas, como la vacunación, ha resurgido con un brote de nueve casos en Galicia
Sanidad ha confirmado un brote de viruela del mono en Galicia y las alarmas han saltado de nuevo. Se trata de un total de 9 casos confirmados, y aunque puedan parecer pocos, son más que todos los detectados en todo el año pasado en esta comunidad. Eso sí, no se descarta que en los próximos días el número de afectados aumente ya que se desconoce el origen del brote. Mientras tanto, las autoridades sanitarias gallegas han hecho un llamamiento a extremar las precauciones y a la vacunación preventiva.
Son similares a los de la versión humana de la viruela, pero afortunadamente con menor gravedad y mortalidad. Los primeros días el paciente tiene fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares e inflamación de los ganglios linfáticos del cuello. Síntomas todos ellos que podrían hacer pensar en cualquier infección vírica, pero es unos días después de la desaparición de la fiebre cuando aparece un síntoma inequívoco que nos lleva al diagnóstico: las lesiones en la piel.
Las marcas en la piel de la persona infectada pasan por varias fases. La primera de ellas es la aparición de una serie de manchas, habitualmente primero en la cara y a continuación por todo el cuerpo. Pasados dos o tres días, esas manchas se convierten en unas lesiones ligeramente elevadas, pequeñas y bien definidas llamadas pápulas. En pocos días esas lesiones se convierten en ampollas llenas de un líquido altamente contagioso, que posteriormente irán secando hasta pasar a ser unas costras secas que acabarán cayendo.
Por contacto estrecho con una persona infectada, pudiendo ser ese contacto de carácter sexual o no. Y es que aunque alrededor del 80% de los casos en España se han producido por un contacto estrecho sexual, el contagio también es posible por contacto con las lesiones de la piel de un infectado o a través de su saliva. No se contagia a través del aire, aunque la persona infectada tosa o estornude, es necesario que exista un contacto estrecho.
No. La vacuna de la viruela dejó de administrarse en 1980, año en el que se eliminó del calendario de vacunación ya que se había logrado erradicar la enfermedad. Cabe destacar que hablamos de la vacuna contra la viruela humana, no contra la viruela del mono ya que esta nunca estuvo en el calendario vacunal.
Existe una forma muy sencilla de saber si has recibido la vacuna contra la viruela humana, y no es necesario ponerse a buscar el calendario de vacunación infantil. Basta con mirar el brazo en su parte externa, entre el hombro y el codo, y si en uno de ellos tienes una hendidura que parece un pequeño mordisco, eso quiere decir que estás vacunado. Esa marca tan característica que comparten generaciones de españoles era provocada por la aguja bifurcada necesaria para administrar esta vacuna.
Los últimos estudios en inmunidad que tenemos nos dicen que la vacuna contra la viruela humana parece que sí podría proteger frente a esta variante, pero si perteneces a algún grupo de riesgo o has estado en contacto con una persona infectada, deberías vacunarte de nuevo.
Esta vacuna está pensada para antes o para después de la exposición, es decir, deben vacunarse todas las personas que hayan tenido contacto con una persona infectada, pero idealmente deberían hacerlo de forma preventiva antes del contacto aquellas personas con alto riesgo de contagio. Si has estado expuesto a la infección deberías vacunarte en los primeros cuatro días, especialmente en el caso de mujeres embarazadas, menores de edad y personas inmunodeprimidas. Si deseas vacunarte de forma preventiva, ésta está reservada para personas con conductas sexuales de riesgo, personal sanitario que trabaja en unidades de ITS, viajeros a zonas con brotes activos o miembros de las fuerzas de seguridad en misiones internacionales.
Depende. Si la vacuna contra la viruela del mono se administra de forma preventiva, hablamos de dos dosis separadas un mes. Si se recibe por haber estado en contacto con la enfermedad, por lo general es una única dosis.
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