Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha disparado este domingo contra un inmigrante venezolano de 28 años en Austin (Texas), que resultó gravemente herido. El hombre, identificado como Wilber Rafael Garcés, se encuentra ahora estable y bajo custodia federal, a la espera de su deportación, según ha informado a EFE el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU (DHS), que ha abierto una investigación sobre lo ocurrido con la ayuda del FBI.
El tiroteo se produjo a mediodía en el norte de la ciudad, cuando un agente de ICE que conducía una camioneta negra sin identificar abordó el automóvil en el que iba Garcés, según relató Mike Siegel, concejal de Austin, quien acudió a la escena del incidente. Según su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, el venezolano se encontraba en su vehículo «en medio de una entrega» de comida a través de la plataforma DoorDash cuando recibió los disparos.
De acuerdo con el concejal, el agente del ICE «chocó» contra el coche de Garcés, se bajó de la camioneta y disparó contra el vehículo de la víctima, un Ford azul que permanecía en medio de la calle, detrás del cordón policial. Siegel aseguró posteriormente a EFE que el automóvil de Garcés se encontraba estacionado cuando el agente bajó de la camioneta sin identificar y disparó hacia él.
Juan, un hombre que escuchó los disparos desde un negocio de la zona y se acercó para ver qué había sucedido, relató que encontró a Garcés en el asiento del conductor. «Le hablé al muchacho, le dije si estaba bien y me dijo: ‘Me tiraron por la espalda’. Se miraba cansado, que estaba sufriendo», relató Juan, quien pidió utilizar un nombre ficticio para proteger su identidad por temor a represalias.
«El oficial no hizo nada, no se acercó a ayudar, aseguró Juan, quien permaneció en el lugar hasta que llegaron la Policía local y una ambulancia. «Lo esposaron, le rompieron la camisa y ahí fue que vi que tenía dos balazos en la espalda». Garcés fue trasladado inicialmente a un hospital, pero más de seis horas después su abogada y su esposa recibieron la confirmación de que ICE lo había llevado a un centro de detención. Según Lincoln-Goldfinch, ninguna de las dos había podido comunicarse todavía con él.
«Ahora mismo, no le están permitiendo hablar ni con su abogada ni con su esposa«, denunció la letrada a EFE. Lincoln-Goldfinch aseguró además haber visto fotografías y un vídeo en los que, según su relato, se aprecia que Garcés recibió disparos «en la espalda y debajo del cuello».
El DHS sostiene que Garcés «entró en el país ilegalmente» durante la Administración de Joe Biden y que estaba sujeto a una orden definitiva de deportación. Su abogada ofrece, sin embargo, una versión diferente: asegura a EFE que tiene entendido que su cliente accedió a EEUU mediante CBP One, la aplicación que durante el Gobierno de Biden permitía a migrantes solicitar una cita para presentarse en un puerto de entrada y pedir protección en el país. La letrada precisó que todavía no ha podido hablar con Garcés para corroborar las circunstancias de su entrada
Las autoridades locales, entre ellas el alcalde de Austin, Kirk Watson, y el concejal Siegel, pidieron una investigación transparente sobre lo ocurrido y expresaron preocupación ante la posibilidad de que el agente federal involucrado, cuya identidad todavía se desconoce, abandone Texas. «Mi principal preocupación es que al sospechoso de este crimen se le impida la salida del estado», indicó Siegel.
Watson y la jefa de la policía de Austin, Lisa Davis, aseguraron que la policía local no tuvo ninguna participación en el operativo de ICE y que sólo estuvo durante un boqueo de calles.
El tiroteo ocurre poco más de dos meses después de que un agente de ICE matara el pasado 7 de julio en Houston a Lorenzo Salgado Araujo, un migrante mexicano de 52 años. El ICE aseguró entonces que Salgado intentó embestir a los agentes con su vehículo, una versión cuestionada por testigos del incidente. Las autoridades locales mantienen abierta una investigación sobre su muerte.
Los incidentes se producen en medio del aumento de las operaciones migratorias durante el segundo mandato del presidente Donald Trump. Un análisis publicado en julio por The Washington Post contabilizó al menos 17 conductores baleados durante operativos de agentes federales de inmigración desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, seis de los cuales murieron. El recuento incluye actuaciones de ICE y de otras agencias federales de inmigración.
Wilber Rafael Garcés, de 28 años, está estable y bajo custodia federal a la espera de su deportación; su abogada denuncia que no puede comunicarse con él.
Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha disparado este domingo contra un inmigrante venezolano de 28 años en Austin (Texas), que resultó gravemente herido. El hombre, identificado como Wilber Rafael Garcés, se encuentra ahora estable y bajo custodia federal, a la espera de su deportación, según ha informado a EFE el Departamento de Seguridad Nacional de EEUU (DHS), que ha abierto una investigación sobre lo ocurrido con la ayuda del FBI.
El tiroteo se produjo a mediodía en el norte de la ciudad, cuando un agente de ICE que conducía una camioneta negra sin identificar abordó el automóvil en el que iba Garcés, según relató Mike Siegel, concejal de Austin, quien acudió a la escena del incidente. Según su abogada, Kate Lincoln-Goldfinch, el venezolano se encontraba en su vehículo «en medio de una entrega» de comida a través de la plataforma DoorDash cuando recibió los disparos.
De acuerdo con el concejal, el agente del ICE «chocó» contra el coche de Garcés, se bajó de la camioneta y disparó contra el vehículo de la víctima, un Ford azul que permanecía en medio de la calle, detrás del cordón policial. Siegel aseguró posteriormente a EFE que el automóvil de Garcés se encontraba estacionado cuando el agente bajó de la camioneta sin identificar y disparó hacia él.
Juan, un hombre que escuchó los disparos desde un negocio de la zona y se acercó para ver qué había sucedido, relató que encontró a Garcés en el asiento del conductor. «Le hablé al muchacho, le dije si estaba bien y me dijo: ‘Me tiraron por la espalda’. Se miraba cansado, que estaba sufriendo», relató Juan, quien pidió utilizar un nombre ficticio para proteger su identidad por temor a represalias.
«El oficial no hizo nada, no se acercó a ayudar, aseguró Juan, quien permaneció en el lugar hasta que llegaron la Policía local y una ambulancia. «Lo esposaron, le rompieron la camisa y ahí fue que vi que tenía dos balazos en la espalda». Garcés fue trasladado inicialmente a un hospital, pero más de seis horas después su abogada y su esposa recibieron la confirmación de que ICE lo había llevado a un centro de detención. Según Lincoln-Goldfinch, ninguna de las dos había podido comunicarse todavía con él.
«Ahora mismo, no le están permitiendo hablar ni con su abogada ni con su esposa«, denunció la letrada a EFE. Lincoln-Goldfinch aseguró además haber visto fotografías y un vídeo en los que, según su relato, se aprecia que Garcés recibió disparos «en la espalda y debajo del cuello».
El DHS sostiene que Garcés «entró en el país ilegalmente» durante la Administración de Joe Biden y que estaba sujeto a una orden definitiva de deportación. Su abogada ofrece, sin embargo, una versión diferente: asegura a EFE que tiene entendido que su cliente accedió a EEUU mediante CBP One, la aplicación que durante el Gobierno de Biden permitía a migrantes solicitar una cita para presentarse en un puerto de entrada y pedir protección en el país. La letrada precisó que todavía no ha podido hablar con Garcés para corroborar las circunstancias de su entrada
Las autoridades locales, entre ellas el alcalde de Austin, Kirk Watson, y el concejal Siegel, pidieron una investigación transparente sobre lo ocurrido y expresaron preocupación ante la posibilidad de que el agente federal involucrado, cuya identidad todavía se desconoce, abandone Texas. «Mi principal preocupación es que al sospechoso de este crimen se le impida la salida del estado», indicó Siegel.
Watson y la jefa de la policía de Austin, Lisa Davis, aseguraron que la policía local no tuvo ninguna participación en el operativo de ICE y que sólo estuvo durante un boqueo de calles.
El tiroteo ocurre poco más de dos meses después de que un agente de ICE matara el pasado 7 de julio en Houston a Lorenzo Salgado Araujo, un migrante mexicano de 52 años. El ICE aseguró entonces que Salgado intentó embestir a los agentes con su vehículo, una versión cuestionada por testigos del incidente. Las autoridades locales mantienen abierta una investigación sobre su muerte.
Los incidentes se producen en medio del aumento de las operaciones migratorias durante el segundo mandato del presidente Donald Trump. Un análisis publicado en julio por The Washington Post contabilizó al menos 17 conductores baleados durante operativos de agentes federales de inmigración desde el regreso de Trump a la Casa Blanca, seis de los cuales murieron. El recuento incluye actuaciones de ICE y de otras agencias federales de inmigración.
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