Algunas expresiones se han extendido tanto que ya no nos suenan raras, aunque en realidad estén diciendo lo mismo dos veces. Una de las más frecuentes es ‘bajo mi punto de vista’, que mezcla dos construcciones distintas. Podemos hablar desde mi punto de vista o bajo mi perspectiva, pero ‘bajo mi punto de vista’ junta una preposición que expresa subordinación con una frase que indica opinión, algo que no encaja del todo. Aun así, se oye a diario porque la repetición la ha vuelto familiar.
Lo mismo ocurre con ‘subir arriba’ o ‘bajar abajo’, que siguen apareciendo en conversaciones informales. El verbo ya contiene la dirección del movimiento y el adverbio solo la repite. También abundan frases como ‘entrar dentro’, ‘salir fuera’ o ‘volver a repetir’, todas con ese eco que no aporta información nueva. En la mayoría de los casos basta con elegir una de las dos piezas y la frase queda más limpia.
En el lenguaje administrativo y mediático se ha colado otra favorita, y es ‘planificar por adelantado’, aunque planificar supone justamente anticiparse. Algo parecido pasa con ‘hecho real’, cuando un hecho ya presupone que algo ocurrió, o con ‘premisa previa’, donde el adjetivo previa no añade nada. Son combinaciones que sobreviven porque dan la sensación de reforzar el mensaje, aunque no lo necesiten.
Estas redundancias no suelen considerarse errores graves, pero sí son síntomas de un estilo menos preciso. Cuando se eliminan, el texto gana claridad sin perder cortesía ni énfasis. En la mayoría de situaciones basta con preguntarse si alguna parte de la frase repite lo que ya está dicho. Muchas veces la respuesta es afirmativa y el resultado mejora al instante.
Algunas expresiones se han extendido tanto que ya no nos suenan raras, aunque en realidad estén diciendo lo mismo dos veces. Una de las más frecuentes es «bajo mi punto de vista», que mezcla dos construcciones distintas.
Algunas expresiones se han extendido tanto que ya no nos suenan raras, aunque en realidad estén diciendo lo mismo dos veces. Una de las más frecuentes es ‘bajo mi punto de vista’, que mezcla dos construcciones distintas. Podemos hablar desde mi punto de vista o bajo mi perspectiva, pero ‘bajo mi punto de vista’ junta una preposición que expresa subordinación con una frase que indica opinión, algo que no encaja del todo. Aun así, se oye a diario porque la repetición la ha vuelto familiar.
Lo mismo ocurre con ‘subir arriba’ o ‘bajar abajo’, que siguen apareciendo en conversaciones informales. El verbo ya contiene la dirección del movimiento y el adverbio solo la repite. También abundan frases como ‘entrar dentro’, ‘salir fuera’ o ‘volver a repetir’, todas con ese eco que no aporta información nueva. En la mayoría de los casos basta con elegir una de las dos piezas y la frase queda más limpia.
En el lenguaje administrativo y mediático se ha colado otra favorita, y es ‘planificar por adelantado’, aunque planificar supone justamente anticiparse. Algo parecido pasa con ‘hecho real’, cuando un hecho ya presupone que algo ocurrió, o con ‘premisa previa’, donde el adjetivo previa no añade nada. Son combinaciones que sobreviven porque dan la sensación de reforzar el mensaje, aunque no lo necesiten.
Estas redundancias no suelen considerarse errores graves, pero sí son síntomas de un estilo menos preciso. Cuando se eliminan, el texto gana claridad sin perder cortesía ni énfasis. En la mayoría de situaciones basta con preguntarse si alguna parte de la frase repite lo que ya está dicho. Muchas veces la respuesta es afirmativa y el resultado mejora al instante.
20MINUTOS.ES – Cultura
