Los pronombres átonos dobles parecen complicados hasta que los vemos en acción. En el día a día usamos me lo dio, te lo dio, nos lo dio u os los dio sin pensar en reglas. También entendemos sin esfuerzo les dio cuando no hay complemento directo expreso. Todo se complica cuando coinciden un complemento indirecto y uno directo y el oído nos obliga a ajustar la frase para que suene natural.
El orden siempre es el mismo, ya que primero va el indirecto (me, te, le, nos, os, les) y después el directo (lo, la, los, las). Por eso decimos me lo contó o te la guardé. El problema aparece con le y les, porque combinaciones como «le lo di» o «les los conté» resultan ásperas y difíciles de pronunciar. La lengua lo resuelve convirtiendo le y les en se. Así, «le lo di» pasa a se lo di, igual que «le la envié» se convierte en se la envié, «les los conté» en se los conté o «les las devolví» en se las devolví.
Este reajuste se mantiene en todas las personas y tiempos verbales. Decimos se lo estoy diciendo, se lo diré mañana o se lo habría explicado, del mismo modo que alternamos se lo di, se lo doy, se lo daré o se lo daría según la situación. En todos los casos el pronombre se sigue señalando al destinatario, exactamente igual que lo haría le o les, solo que con una forma más cómoda para el oído.
Una vez entendido el sistema, se lo di ya no sorprende porque responde exactamente a la lógica de la lengua. Siempre que le o les vayan acompañados de un directo, adoptan la forma se y la frase se acomoda sola.
Los pronombres átonos dobles parecen complicados hasta que los vemos en acción. En el día a día usamos me lo dio, te lo dio, nos lo dio u os los dio sin pensar en reglas.
Los pronombres átonos dobles parecen complicados hasta que los vemos en acción. En el día a día usamos me lo dio, te lo dio, nos lo dio u os los dio sin pensar en reglas. También entendemos sin esfuerzo les dio cuando no hay complemento directo expreso. Todo se complica cuando coinciden un complemento indirecto y uno directo y el oído nos obliga a ajustar la frase para que suene natural.
El orden siempre es el mismo, ya que primero va el indirecto (me, te, le, nos, os, les) y después el directo (lo, la, los, las). Por eso decimos me lo contó o te la guardé. El problema aparece con le y les, porque combinaciones como «le lo di» o «les los conté» resultan ásperas y difíciles de pronunciar. La lengua lo resuelve convirtiendo le y les en se. Así, «le lo di» pasa a se lo di, igual que «le la envié» se convierte en se la envié, «les los conté» en se los conté o «les las devolví» en se las devolví.
Este reajuste se mantiene en todas las personas y tiempos verbales. Decimos se lo estoy diciendo, se lo diré mañana o se lo habría explicado, del mismo modo que alternamos se lo di, se lo doy, se lo daré o se lo daría según la situación. En todos los casos el pronombre se sigue señalando al destinatario, exactamente igual que lo haría le o les, solo que con una forma más cómoda para el oído.
Una vez entendido el sistema, se lo di ya no sorprende porque responde exactamente a la lógica de la lengua. Siempre que le o les vayan acompañados de un directo, adoptan la forma se y la frase se acomoda sola.
20MINUTOS.ES – Cultura
