Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que mencionan algún color.
Ser un viejo verde
La expresión nació cuando el término ‘verde’ no aludía a obscenidad, sino a lozanía, juventud y vigor. Del latín viridis, se aplicaba a quien, pese a tener una edad adulta y avanzada, conservaba la energía de un hombre joven. Ya Virgilio describió a Caronte como un «anciano de vejez briosa y verde». Por eso, al principio, ‘viejo verde’ nombraba a un mayor saludable y vital. Fue a partir del siglo XVIII cuando cambió de sentido y empezó a usarse despectivamente para referirse el anciano lascivo o libidinoso.
Pasar la noche en blanco
La expresión surgió en la Edad Media entre quienes aspiraban a ingresar en ciertas órdenes de caballería. La noche previa a ser armados caballeros hacían la «velada de las armas», permaneciendo despiertos hasta el amanecer junto a las armas que iban a honrarlos. Durante ese ritual vestían túnicas blancas, símbolo de pureza espiritual. La combinación de pasar toda la noche sin dormir y llevar aquellas vestiduras blancas acabó dando origen a ‘pasar la noche en blanco’, tal como hoy decimos.
Ser la oveja negra
La expresión procede del mundo pastoril. Durante siglos, la lana blanca se valoraba más porque admitía mejor los tintes, mientras que la lana negra se consideraba menos útil y abarataba el lote. Cuando nacía una oveja de vellón oscuro, el criador la veía como un problema. A esa desventaja se sumó la carga negativa del color negro en la tradición cristiana y popular. Por eso ‘ser la oveja negra’ acabó aplicándose a quien desentona o causa conflictos en un grupo.
Ser un Príncipe Azul
‘Ser un príncipe azul’ se ha aplicado durante mucho tiempo al hombre idealizado, perfecto y salvador. Esa imagen nació al asociar la realeza con la ‘sangre azul’, creencia difundida tras una mala interpretación de textos de Tácito. Algunos historiadores sitúan la expresión en una leyenda rumana del siglo XIX, El Príncipe Azul de la lágrima. En otros idiomas se refieren a este personaje como el ‘príncipe encantador’.
Prensa amarilla
La expresión surgió en Nueva York a finales del siglo XIX, en plena rivalidad entre dos grandes diarios, el New York World, de Joseph Pulitzer, y el New York Journal, de William Randolph Hearst. Entre 1895 y 1898 ambos compitieron por atraer lectores con titulares llamativos, noticias exageradas y un fuerte gusto por el escándalo. En aquella batalla tuvo mucho que ver la popular tira cómica Hogan’s Alley, protagonizada por The Yellow Kid, un niño vestido con una llamativa camisa amarilla. El personaje apareció primero en el diario de Pulitzer, pero Hearst fichó después a su creador, Richard F. Outcault, y durante un tiempo los dos periódicos acabaron publicando versiones del famoso niño amarillo. De ahí que empezaran a ser llamados yellow papers, ‘periódicos amarillos’, una denominación que mezclaba la referencia al personaje con la forma sensacionalista de hacer periodismo. Hoy, cuando hablamos de ‘prensa amarilla’, nos referimos a un tipo de información exagerada, morbosa y centrada en escándalos más que en el rigor informativo.
Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que mencionan algún color.
Usamos estas expresiones a diario y casi nunca pensamos de dónde salen. En este post voy a explicarte el origen de cinco famosas frases que mencionan algún color.
Ser un viejo verde
La expresión nació cuando el término ‘verde’ no aludía a obscenidad, sino a lozanía, juventud y vigor. Del latín viridis, se aplicaba a quien, pese a tener una edad adulta y avanzada, conservaba la energía de un hombre joven. Ya Virgilio describió a Caronte como un «anciano de vejez briosa y verde». Por eso, al principio, ‘viejo verde’ nombraba a un mayor saludable y vital. Fue a partir del siglo XVIII cuando cambió de sentido y empezó a usarse despectivamente para referirse el anciano lascivo o libidinoso.
Pasar la noche en blanco
La expresión surgió en la Edad Media entre quienes aspiraban a ingresar en ciertas órdenes de caballería. La noche previa a ser armados caballeros hacían la «velada de las armas», permaneciendo despiertos hasta el amanecer junto a las armas que iban a honrarlos. Durante ese ritual vestían túnicas blancas, símbolo de pureza espiritual. La combinación de pasar toda la noche sin dormir y llevar aquellas vestiduras blancas acabó dando origen a ‘pasar la noche en blanco’, tal como hoy decimos.
Ser la oveja negra
La expresión procede del mundo pastoril. Durante siglos, la lana blanca se valoraba más porque admitía mejor los tintes, mientras que la lana negra se consideraba menos útil y abarataba el lote. Cuando nacía una oveja de vellón oscuro, el criador la veía como un problema. A esa desventaja se sumó la carga negativa del color negro en la tradición cristiana y popular. Por eso ‘ser la oveja negra’ acabó aplicándose a quien desentona o causa conflictos en un grupo.
Ser un Príncipe Azul
‘Ser un príncipe azul’ se ha aplicado durante mucho tiempo al hombre idealizado, perfecto y salvador. Esa imagen nació al asociar la realeza con la ‘sangre azul’, creencia difundida tras una mala interpretación de textos de Tácito. Algunos historiadores sitúan la expresión en una leyenda rumana del siglo XIX, El Príncipe Azul de la lágrima. En otros idiomas se refieren a este personaje como el ‘príncipe encantador’.
Prensa amarilla
La expresión surgió en Nueva York a finales del siglo XIX, en plena rivalidad entre dos grandes diarios, el New York World, de Joseph Pulitzer, y el New York Journal, de William Randolph Hearst. Entre 1895 y 1898 ambos compitieron por atraer lectores con titulares llamativos, noticias exageradas y un fuerte gusto por el escándalo. En aquella batalla tuvo mucho que ver la popular tira cómica Hogan’s Alley, protagonizada por The Yellow Kid, un niño vestido con una llamativa camisa amarilla. El personaje apareció primero en el diario de Pulitzer, pero Hearst fichó después a su creador, Richard F. Outcault, y durante un tiempo los dos periódicos acabaron publicando versiones del famoso niño amarillo. De ahí que empezaran a ser llamados yellow papers, ‘periódicos amarillos’, una denominación que mezclaba la referencia al personaje con la forma sensacionalista de hacer periodismo. Hoy, cuando hablamos de ‘prensa amarilla’, nos referimos a un tipo de información exagerada, morbosa y centrada en escándalos más que en el rigor informativo.
20MINUTOS.ES – Cultura
