Soñar despierto es algo completamente normal y hasta saludable para cualquier ser humano (todos nosotros lo hemos hecho alguna vez), pero el problema aparece cuando sumergirse en esos mundos imaginarios se vuelve adictivo e impide llevar una vida y rutina normal. Esta situación puede llevar a algunas personas a padecer un fenómeno psicológico denominado por los especialistas como ‘ensoñación desadaptativa’.
Cuando esto ocurre la mente empieza a construir historias larguísimas y llenas de detalles provocando que la persona se aísle poco a poco de su entorno para quedarse a solas con sus pensamientos. Para alimentar todas estas ilusiones resulta muy habitual utilizar canciones o recordar ciertas películas sintiendo incluso la necesidad física de caminar por la habitación o hacer gestos continuos mientras la imaginación sigue volando.
Resulta muy fácil buscar un refugio seguro dentro de nuestra mente cuando la realidad se vuelve demasiado dura o aburrida. Sin embargo esta tremenda y continua necesidad de escape genera muchísimo malestar a quienes la padecen dificultando enormemente sus relaciones sociales y personales junto a su entorno laboral y familiar en su día a día.
Todos soñamos despiertos alguna vez pero a veces esto se vuelve una adicción. Conoce qué es la ensoñación desadaptativa y cómo afecta a quienes necesitan escapar de la realidad.
Soñar despierto es algo completamente normal y hasta saludable para cualquier ser humano (todos nosotros lo hemos hecho alguna vez), pero el problema aparece cuando sumergirse en esos mundos imaginarios se vuelve adictivo e impide llevar una vida y rutina normal. Esta situación puede llevar a algunas personas a padecer un fenómeno psicológico denominado por los especialistas como ‘ensoñación desadaptativa’.
Cuando esto ocurre la mente empieza a construir historias larguísimas y llenas de detalles provocando que la persona se aísle poco a poco de su entorno para quedarse a solas con sus pensamientos. Para alimentar todas estas ilusiones resulta muy habitual utilizar canciones o recordar ciertas películas sintiendo incluso la necesidad física de caminar por la habitación o hacer gestos continuos mientras la imaginación sigue volando.
Resulta muy fácil buscar un refugio seguro dentro de nuestra mente cuando la realidad se vuelve demasiado dura o aburrida. Sin embargo esta tremenda y continua necesidad de escape genera muchísimo malestar a quienes la padecen dificultando enormemente sus relaciones sociales y personales junto a su entorno laboral y familiar en su día a día.
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