Mahmud Ahmadineyad fue presidente de Irán desde 2005 hasta 2013. Fue el político iraní más conocido fuera de las fronteras del país persa (los más ajenos a la actualidad tal vez recuerden la imitación que de él hizo Joaquín Reyes en Muchachada Nui). Fue un presidente nacionalista, populista y en nada moderado, y sobre todo un furibundo antiisraelí y antiamericano. Por eso es tan llamativo que estos días Ahmadineyad se ha encontrado con la acusación de haberse convertido en agente de Israel.
The New York Times ya adelantó en mayo pasado que el que fuera presidente de Irán mantuvo contactos con Israel con el objetivo de convertirle en un posible relevo del actual régimen si este caía. Un colaborador de Ahmadineyad declaró al periódico estadounidense que el plan consistía en liberarlo de la vigilancia del gobierno iraní y proyectarlo como el nuevo líder.
Pero el plan habría fracasado después de que Ahmadineyad resultara herido en los primeros ataques de Estados Unidos, en febrero de este año, y luego desapareciera de la vida pública. Ahora, el NYT cuenta que Ahmadineyad se encuentra bajo arresto domiciliario, precisamente porque la Guardia Revolucionaria iraní acabó descubriendo sus contactos con Israel.
Su papel en la Revolución Islámica
Ahmadineyad nació en 1956 en la aldea de Aradan, cerca de la ciudad de Garmsar, en una familia de profundas convicciones musulmanas. Poco después, se mudaron a Teherán en busca de mejores oportunidades. En la capital su padre trabajó de herrero, pero pudo mandar a Mahmud a la universidad.
El joven Ahmadineyad se doctoró en tráfico y transporte en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán (IUST). Allí, fue uno de los fundadores de la Sociedad Islámica de Estudiantes. Ya entonces ejercía como instructor de la Basij, la organización juvenil voluntaria que defendía la interpretación más extrema de las normas religiosas del Corán.
En 1979, estalló la Revolución Islámica impulsada por los partidarios del ayatolá Jomeini. ¿Qué hizo entonces Ahmadineyad? No está claro. Según la Enciclopedia Britannica, fue uno de los líderes estudiantiles que organizaron manifestaciones contra el régimen del Sha de Persia.
Ese mismo año, un grupo de estudiantes seguidores de Jomeini tomó por asalto la embajada de Estados Unidos en Teherán. Varios de los rehenes han insistido en que Ahmadineyad estaba entre los captores, cosa que él siempre ha negado. Su web oficial dice que después de 1979 se ofreció como voluntario para unirse a la Guardia Revolucionaria. Se dice que participó en operaciones encubiertas durante la guerra Irán-Irak.
Populista, oportunista y nada moderado
En los años 80 inició su carrera política. Fue gobernador de las ciudades de Maku y Khoy, en la provincia noroccidental de Azerbaiyán Occidental. Posteriormente, se convirtió en asesor del gobernador general de la provincia occidental de Kurdistán. En 1993, fue nombrado gobernador de la recién creada provincia iraní de Ardabīl. Ocupó el cargo hasta 1997 y luego regresó a la universidad como profesor.
Ahmadineyad regresó a la gestión de lo público y se convirtió en alcalde de Teherán en 2003. Detalla BBC News que durante su mandato, restringió gran parte de las libertades sociales introducidas por políticos reformistas anteriores. Sin embargo, también solucionó los problemas de tráfico, controló los precios y realizó reparaciones en carreteras y servicios locales.
La alcaldía de la capital fue el trampolín del que se valió para intentar en 2005 ascender a la presidencia de Irán. Pero Ahmadineyad contaba con escaso apoyo popular: era un gran desconocido para la mayoría. No lo tenía fácil, y más si enfrente estaba el entonces presidente en funciones, el moderado Hashemi Rafsanjani.
Pero hubo sorpresa. Apoyándose en los conservadores más radicales, Ahmadineyad se convirtió en un populista de la línea dura. Movilizó a sus seguidores en todo el país y obtuvo el 20% de los votos, lo que le permitió pasar a la segunda vuelta contra Rafsanjani. En la votación definitiva le derrotó claramente (62% frente a un 35,9%).
Primer presidente iraní no clerical en décadas
En agosto de 2005, Ahmadineyad fue nombrado presidente por el entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei. Fue el primer presidente iraní no clerical en más de dos décadas. En el inicio de su mandato, intentó presentarse como un populista centrado en la pobreza y la justicia social, pero sus políticas eran más conservadoras en comparación con Rafsanjani, especialmente en temas sociales.
Si algo hizo popular a Ahmadineyad más allá de las fronteras de Irán fue la vehemencia con la que defendió el programa nuclear iraní. Lo hizo al tiempo que pedía que Estados Unidos e Israel fueran «borrados del mapa». En 2007, anunció que Irán no abandonaría su programa nuclear.
Se presentó a la reelección, en 2009, y derrotó al ex primer ministro Mir Hossein Moussavi, un candidato moderado. Moussavi y sus partidarios denunciaron fraude electoral. Las autoridades reprimieron la represión contra ellos, y entonces el ayatolá Jamenei respaldó a Ahmadineyad como ganador de las elecciones.
Pero ese apoyo duró poco. En 2011, Ahmadineyad destituyó al entonces ministro de Inteligencia, aliado de Jamenei. El líder supremo anuló la decisión, lo que provocó que el entonces presidente se negara a asistir a las reuniones del gabinete y a trabajar desde el palacio presidencial durante casi dos semanas. Después, Jamenei le impidió autoproclamarse ministro del Petróleo.
Una vez que el líder supremo dejó de confiar en él, llegaron los problemas para Ahmadineyad. En 2012, fue citado ante el Majlis, el órgano legislativo de Irán, para ser interrogado. Fue algo inédito y evidenció su pérdida de influencia. En 2013, dejó la presidencia del país (le sucedió Hassan Rouhani) y como a los enemigos es mejor tenerlos cerca, Jamenei le colocó en el Comité para Determinar la Conveniencia del Orden Islámico.
Fuera del poder: vigilado y activo en redes
Pero Ahmadineyad aspiraba a volver. Pese a que el líder supremo le aconsejó no hacerlo, en 2017, se registró como candidato a las elecciones presidenciales iraníes. Finalmente, el Consejo de Guardianes lo inhabilitó. Es lo mismo que volvió a pasar en 2021 y 2024. Para el poder iraní, Ahmadineyad ya no era de fiar.
En estos últimos años, ha permanecido bajo la atenta vigilancia del régimen iraní, rodeado de guardaespaldas. Un artículo de The Atlantic citaba al exministro de Defensa iraní, Hussein Dehghan, quien instó a Ahmadineyad a «la puerta de la mezquita, que no se puede quemar ni desechar» sin incendiar la mezquita misma. «Arrestarle podría desestabilizar al régimen», añadió Javedanfar.
Populista y oportunista, Ahmadineyad ha usado las redes sociales estos años para cambiar su imagen internacional. Ha tuiteado en inglés, felicitado al equipo de fútbol americano de la Universidad de Míchigan y citado al legendario rapero estadounidense Tupac Shakur. Incluso ha elogiado al presidente Donald Trump por «luchar contra la corrupción política en EEUU».
Desde que abandonó la presidencia del país en 2013 dejó de ser de fiar: ha intentado postularse pero el mismo régimen se lo ha impedido.
Mahmud Ahmadineyad fue presidente de Irán desde 2005 hasta 2013. Fue el político iraní más conocido fuera de las fronteras del país persa (los más ajenos a la actualidad tal vez recuerden la imitación que de él hizo Joaquín Reyes en Muchachada Nui). Fue un presidente nacionalista, populista y en nada moderado, y sobre todo un furibundo antiisraelí y antiamericano. Por eso es tan llamativo que estos días Ahmadineyad se ha encontrado con la acusación de haberse convertido en agente de Israel.
The New York Times ya adelantó en mayo pasado que el que fuera presidente de Irán mantuvo contactos con Israel con el objetivo de convertirle en un posible relevo del actual régimen si este caía. Un colaborador de Ahmadineyad declaró al periódico estadounidense que el plan consistía en liberarlo de la vigilancia del gobierno iraní y proyectarlo como el nuevo líder.
Pero el plan habría fracasado después de que Ahmadineyad resultara herido en los primeros ataques de Estados Unidos, en febrero de este año, y luego desapareciera de la vida pública. Ahora, el NYT cuenta que Ahmadineyad se encuentra bajo arresto domiciliario, precisamente porque la Guardia Revolucionaria iraní acabó descubriendo sus contactos con Israel.
Su papel en la Revolución Islámica
Ahmadineyad nació en 1956 en la aldea de Aradan, cerca de la ciudad de Garmsar, en una familia de profundas convicciones musulmanas. Poco después, se mudaron a Teherán en busca de mejores oportunidades. En la capital su padre trabajó de herrero, pero pudo mandar a Mahmud a la universidad.
El joven Ahmadineyad se doctoró en tráfico y transporte en la Universidad de Ciencia y Tecnología de Irán (IUST). Allí, fue uno de los fundadores de la Sociedad Islámica de Estudiantes. Ya entonces ejercía como instructor de la Basij, la organización juvenil voluntaria que defendía la interpretación más extrema de las normas religiosas del Corán.
En 1979, estalló la Revolución Islámica impulsada por los partidarios del ayatolá Jomeini. ¿Qué hizo entonces Ahmadineyad? No está claro. Según la Enciclopedia Britannica, fue uno de los líderes estudiantiles que organizaron manifestaciones contra el régimen del Sha de Persia.
Ese mismo año, un grupo de estudiantes seguidores de Jomeini tomó por asalto la embajada de Estados Unidos en Teherán. Varios de los rehenes han insistido en que Ahmadineyad estaba entre los captores, cosa que él siempre ha negado. Su web oficial dice que después de 1979 se ofreció como voluntario para unirse a la Guardia Revolucionaria. Se dice que participó en operaciones encubiertas durante la guerra Irán-Irak.
Populista, oportunista y nada moderado
En los años 80 inició su carrera política. Fue gobernador de las ciudades de Maku y Khoy, en la provincia noroccidental de Azerbaiyán Occidental. Posteriormente, se convirtió en asesor del gobernador general de la provincia occidental de Kurdistán. En 1993, fue nombrado gobernador de la recién creada provincia iraní de Ardabīl. Ocupó el cargo hasta 1997 y luego regresó a la universidad como profesor.
Ahmadineyad regresó a la gestión de lo público y se convirtió en alcalde de Teherán en 2003. Detalla BBC News que durante su mandato, restringió gran parte de las libertades sociales introducidas por políticos reformistas anteriores. Sin embargo, también solucionó los problemas de tráfico, controló los precios y realizó reparaciones en carreteras y servicios locales.
La alcaldía de la capital fue el trampolín del que se valió para intentar en 2005 ascender a la presidencia de Irán. Pero Ahmadineyad contaba con escaso apoyo popular: era un gran desconocido para la mayoría. No lo tenía fácil, y más si enfrente estaba el entonces presidente en funciones, el moderado Hashemi Rafsanjani.
Pero hubo sorpresa. Apoyándose en los conservadores más radicales, Ahmadineyad se convirtió en un populista de la línea dura. Movilizó a sus seguidores en todo el país y obtuvo el 20% de los votos, lo que le permitió pasar a la segunda vuelta contra Rafsanjani. En la votación definitiva le derrotó claramente (62% frente a un 35,9%).
Primer presidente iraní no clerical en décadas
En agosto de 2005, Ahmadineyad fue nombrado presidente por el entonces líder supremo de Irán, el ayatolá Ali Jamenei. Fue el primer presidente iraní no clerical en más de dos décadas. En el inicio de su mandato, intentó presentarse como un populista centrado en la pobreza y la justicia social, pero sus políticas eran más conservadoras en comparación con Rafsanjani, especialmente en temas sociales.
Si algo hizo popular a Ahmadineyad más allá de las fronteras de Irán fue la vehemencia con la que defendió el programa nuclear iraní. Lo hizo al tiempo que pedía que Estados Unidos e Israel fueran «borrados del mapa». En 2007, anunció que Irán no abandonaría su programa nuclear.
Se presentó a la reelección, en 2009, y derrotó al ex primer ministro Mir Hossein Moussavi, un candidato moderado. Moussavi y sus partidarios denunciaron fraude electoral. Las autoridades reprimieron la represión contra ellos, y entonces el ayatolá Jamenei respaldó a Ahmadineyad como ganador de las elecciones.
Pero ese apoyo duró poco. En 2011, Ahmadineyad destituyó al entonces ministro de Inteligencia, aliado de Jamenei. El líder supremo anuló la decisión, lo que provocó que el entonces presidente se negara a asistir a las reuniones del gabinete y a trabajar desde el palacio presidencial durante casi dos semanas. Después, Jamenei le impidió autoproclamarse ministro del Petróleo.
Sus discursos más polémicos
- Ahmadineyad nunca ha sido diplomático. En octubre de 2005, en la conferencia ‘Un mundo sin sionismo’ dijo: «Un mundo sin Estados Unidos y sin sionismo es posible». Un año después, negó la existencia del Holocausto judío. También causó un serio revuelo cuando, ante la ONU, negó la existencia de personas LGBTQ+ en Irán. En marzo de 2020, ya como expresidente, defendió que la Covid-19 era un «arma biológica».
Una vez que el líder supremo dejó de confiar en él, llegaron los problemas para Ahmadineyad. En 2012, fue citado ante el Majlis, el órgano legislativo de Irán, para ser interrogado. Fue algo inédito y evidenció su pérdida de influencia. En 2013, dejó la presidencia del país (le sucedió Hassan Rouhani) y como a los enemigos es mejor tenerlos cerca, Jamenei le colocó en el Comité para Determinar la Conveniencia del Orden Islámico.
Fuera del poder: vigilado y activo en redes
Pero Ahmadineyad aspiraba a volver. Pese a que el líder supremo le aconsejó no hacerlo, en 2017, se registró como candidato a las elecciones presidenciales iraníes. Finalmente, el Consejo de Guardianes lo inhabilitó. Es lo mismo que volvió a pasar en 2021 y 2024. Para el poder iraní, Ahmadineyad ya no era de fiar.
En estos últimos años, ha permanecido bajo la atenta vigilancia del régimen iraní, rodeado de guardaespaldas. Un artículo de The Atlantic citaba al exministro de Defensa iraní, Hussein Dehghan, quien instó a Ahmadineyad a «la puerta de la mezquita, que no se puede quemar ni desechar» sin incendiar la mezquita misma. «Arrestarle podría desestabilizar al régimen», añadió Javedanfar.
Populista y oportunista, Ahmadineyad ha usado las redes sociales estos años para cambiar su imagen internacional. Ha tuiteado en inglés, felicitado al equipo de fútbol americano de la Universidad de Míchigan y citado al legendario rapero estadounidense Tupac Shakur. Incluso ha elogiado al presidente Donald Trump por «luchar contra la corrupción política en EEUU».
20MINUTOS.ES – Internacional
