Picor de ojos, lagrimeo, secreciones… cuando hablamos de la inflamación de esa membrana transparente que recubre el ojo llamada conjuntiva podemos pensar que todas son iguales, pero nada más lejos de la realidad.
Lagrimeo y picor son las señales de alerta principales. Si se debe a una reacción alérgica, se dará en ambos la vez; si es por un patógeno, primero en uno y luego en otro, con secreciones densas y pegajosas
Picor de ojos, lagrimeo, secreciones… cuando hablamos de la inflamación de esa membrana transparente que recubre el ojo llamada conjuntiva podemos pensar que todas son iguales, pero nada más lejos de la realidad.
Y es que aunque en primavera aumenta su incidencia, no todas son consecuencia de reacciones alérgicas y muchas de ellas son muy contagiosas.
Si nos fijamos en las causas que producen esa molesta inflamación de la conjuntiva, vemos que pueden ser infecciosas o no infecciosas.
- Conjuntivitis vírica. Es la más frecuente dentro de las infecciosas, y el virus causante más habitual es el adenovirus. Los síntomas pueden llegar a durar hasta dos semanas.
- Conjuntivitis bacteriana. Pertenece al grupo de las infecciosas, y la bacteria causante más habitual es el estafilococo. Produce abundantes secreciones densas y amarillentas.
- Conjuntivitis alérgica. No se considera infecciosa, ya que se produce como reacción a la presencia de un alergeno en nuestro entorno.
Depende. La conjuntivitis de causa alérgica no lo es en absoluto, ya que se produce como reacción a un elemento que nos produce alergia y no todas las personas lo padecen. Pero las conjuntivitis de origen infeccioso, tanto víricas como bacterianas, requieren medidas estrictas de higiene para evitar su contagio al resto de personas que conviven con nosotros.
Los síntomas que sufrimos nos van a dar una idea de qué tipo de conjuntivitis estamos teniendo, aunque para saberlo con total certeza tendríamos que tomar una muestra y analizarla en laboratorio, algo que no suele ser necesario.
La conjuntivitis alérgica suele empezar en ambos ojos al mismo tiempo, y los síntomas suelen ser enrojecimiento, picor intenso, sensación de arenilla dentro del ojo y sensibilidad a la luz.
Por su parte, víricas y bacterianas suelen comenzar por un ojo y al cabo de unos días pueden saltar al otro si no extremamos las precauciones. En lo que respecta a los síntomas tendremos los mismos que en la alérgica, pero añadiremos lagrimeo abundante y secreción transparente en el caso de las víricas, y secreción amarillenta, densa y pegajosa en el caso de las bacterianas.
El lavado frecuente de manos es fundamental, además de evitar compartir toalla en el cuarto de baño y no utilizar lentillas ni maquillaje mientras tengamos síntomas. Además, deberíamos tirar el lentillero y las lentillas ya que es bastante probable que estén contaminados.
En el caso de las de causa alérgica lo recomendable es aplicar colirios que ayuden a lubricar el ojo y a reducir esa sensación de arenilla, a calmar el picor y a reducir la inflamación. Estos colirios podemos encontrarlos de venta libre en farmacias.
En el caso de las conjuntivitis infecciosas, será esencial además del uso de colirios mantener el ojo limpio de secreciones. Para ello podemos utilizar toallitas de higiene ocular que suelen venir impregnadas además con soluciones calmantes y antiinflamatorias que nos ayudarán a aliviar los molestos síntomas. Pocas veces se llega a necesitar la aplicación de colirios antibióticos, normalmente solo en casos en los que no se ve mejoría con el paso de los días.
Los remedios populares suelen recomendar hacer una infusión de manzanilla, dejarla enfriar y aplicarla sobre los ojos con conjuntivitis. Incluso hay quien recomienda colocar directamente sobre el ojo afectado la bolsita de infusión. Pero en realidad no es un remedio oftalmológico recomendado ya que puede contener residuos de la flor o causar irritaciones, además de que no se trata de una solución estéril a diferencia de los colirios.
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