El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, informó el pasado jueves de que el Ejecutivo había convocado a la embajadora marroquí en España tras declaraciones de dos ministros del país vecino sobre la «liberación» de Ceuta y Melilla. El encuentro, al final, tuvo lugar con el segundo al mando de la misión diplomática, ya que la representante de Rabat se encontraba fuera de España. La oposición, por su parte, ha solicitado una nueva convocatoria «no de forma clandestina, sino de forma oficial».
Y es que la actual embajadora, Karima Benyaich, no deja de estar en el centro de la crisis migratoria que se está viviendo en Ceuta, sobre todo porque forma parte del círculo más cercano de la monarquía marroquí. Banyaich nació en Tetuán (Marruecos), y es la hija de Fadel Benyaich, el médico personal y confidente del antiguo rey Hassan II; de hecho, pertenecía al «Majzén», es decir, la camarilla del monarca con inmenso poder incluso sobre el Estado.
En 1971, Fadel Banyaich fue asesinado durante un golpe de Estado donde cadetes de la escuela militar Ahermumu asaltaron el palacio real de Sjirat. Pero su familia no quedó desamparada; el rey Hassan II acogió a Karima y a sus hermanos en el seno de la Casa Real; fueron educados en el palacio junto a los príncipes, y luego enviados a estudiar al extranjero y, finalmente, asignados en diferentes misiones diplomáticas.
La vida profesional de Karima Benyaich
Benyaich estudió Derecho y Económicas en la Universidad de Montreal, Canadá, y habla árabe, español (pues su madre era oriunda de Granada), inglés y portugués a la perfección. Su primer puesto como relacionista en el exterior lo obtuvo en 2007. El rey Mohamed VI había heredado el trono ya hace unos ocho años y decidió compensar la «fidelidad» de quien se crió como su hermana, otorgándole la embajada de Marruecos en Portugal.
Diez años después, Karima Benyaich llegó a Madrid como la primera mujer en ocupar el cargo de embajadora marroquí. Curiosamente, le hizo el relevo a su propio hermano, Fadel Mohamed Benyaich. Ya asentada en la capital española, Benyaich se ha convertido en la principal interlocutora entre Rabat y España. Su trabajo incluye mantener contacto permanente con el Ministerio de Exteriores, políticos, empresarios y representantes de instituciones españolas, además de coordinar la actividad de la Embajada de Marruecos.
Su agenda también incluye actos culturales y encuentros con la comunidad marroquí. Vive en la residencia oficial de Marruecos en Puerta de Hierro y participa habitualmente en presentaciones, homenajes y otros actos de la vida pública madrileña. Eso sí, también se da la buena vida; ha sido fotografiada realizando compras en la llamada Milla de Oro y mantiene relaciones con figuras conocidas como Isabel Preysler (su vecina), entre otros.
Karima Benyaich creció en el seno de la Casa Real de Marruecos tras el asesinato de su padre, el médico personal del antiguo rey Hassan II, a manos de un golpista.
El presidente de Gobierno, Pedro Sánchez, informó el pasado jueves de que el Ejecutivo había convocado a la embajadora marroquí en España tras declaraciones de dos ministros del país vecino sobre la «liberación» de Ceuta y Melilla. El encuentro, al final, tuvo lugar con el segundo al mando de la misión diplomática, ya que la representante de Rabat se encontraba fuera de España. La oposición, por su parte, ha solicitado una nueva convocatoria «no de forma clandestina, sino de forma oficial».
Y es que la actual embajadora, Karima Benyaich, no deja de estar en el centro de la crisis migratoria que se está viviendo en Ceuta, sobre todo porque forma parte del círculo más cercano de la monarquía marroquí. Banyaich nació en Tetuán (Marruecos), y es la hija de Fadel Benyaich, el médico personal y confidente del antiguo rey Hassan II; de hecho, pertenecía al «Majzén», es decir,la camarilla del monarca con inmenso poder incluso sobre el Estado.
En 1971, Fadel Banyaich fue asesinado durante un golpe de Estado donde cadetes de la escuela militar Ahermumu asaltaron el palacio real de Sjirat. Pero su familia no quedó desamparada; el rey Hassan II acogió a Karima y a sus hermanos en el seno de la Casa Real; fueron educados en el palacio junto a los príncipes, y luego enviados a estudiar al extranjero y, finalmente, asignados en diferentes misiones diplomáticas.
Benyaich estudió Derecho y Económicas en la Universidad de Montreal, Canadá, y habla árabe, español (pues su madre era oriunda de Granada), inglés y portugués a la perfección. Su primer puesto como relacionista en el exterior lo obtuvo en 2007. El rey Mohamed VI había heredado el trono ya hace unos ocho años y decidió compensar la «fidelidad» de quien se crió como su hermana, otorgándole la embajada de Marruecos en Portugal.
Diez años después, Karima Benyaich llegó a Madrid como la primera mujer en ocupar el cargo de embajadora marroquí. Curiosamente, le hizo el relevo a su propio hermano, Fadel Mohamed Benyaich. Ya asentada en la capital española, Benyaich se ha convertido en la principal interlocutora entre Rabat y España. Su trabajo incluye mantener contacto permanente con el Ministerio de Exteriores, políticos, empresarios y representantes de instituciones españolas, además de coordinar la actividad de la Embajada de Marruecos.
Su agenda también incluye actos culturales y encuentros con la comunidad marroquí. Vive en la residencia oficial de Marruecos en Puerta de Hierro y participa habitualmente en presentaciones, homenajes y otros actos de la vida pública madrileña. Eso sí, también se da la buena vida; ha sido fotografiada realizando compras en la llamada Milla de Oro y mantiene relaciones con figuras conocidas como Isabel Preysler (su vecina), entre otros.
20MINUTOS.ES – Internacional
