A Domingo lo hemos tenido en Motel Margot hace unos años. Venía con ilustraciones y ciencia ficción y vuelve con un disco de Mediterráneo y luz, Ses dones d’aigua editado por WONDERFULSOUND . Abre con Sentado en el Cielo, con una instrumentación orgánica, de melódica y armónica, de melodía y armonía, más nutricias percusiones y guitarras que te acompañan, con esa burbuja de futurismo, hasta Bajo este Sol donde una caja de ritmos traquetea el inicio del pop más sencillo y delicado del mundo. Voces y coros que recuerdan a otros amanuenses del buen gusto como Kevin Johansen o Devendra Banhart. Empapados de tropicalismo llegamos a Puedo Verte en los Cristales, pajarillos folk, arpegios y pandereta, de nuevo esa armónica folk y los arreglos minimalistas que llenan todo el espacio, violines mediante. Estamos acercándonos a las estrellas, con flautas y cuerdas cósmicas, es Nacimiento de un Alien, un instrumental alejado de los convencionalismos desde su misma estructura hierática, no sé si ukelele o bandurria, pero las cuerdas están muy juntas, casi creando su propio campo magnético.
Robert Wyatt se encuentra con Kiev cuando nieva en En el Amor, recordando los tiempos en los que Sui Generis eran unos desconocidos de siempre. Un fraseo épico, casi medieval, que retumba contra las rocas, esperando que encaje entre la frecuencia de las sirenas… y todo, cuando llega Flutes, es funk asalvajado, más metales que coros, la respiración del mundo, un iceberg, una noche encantada, unas palmas que se mueven buscando el final, casi en un bucle temporal que lleva hasta las noches de los setenta, en los discopubs, en los momentos de Pau y de Jaume, antes de que todos los melenudos escaparan en sus cruceros hacia el final de la tierra, el borde, donde el amor es una jaula con las puertas abiertas, Pensant en la Teva Bellesa, con ese ritmo de máquina blanda, incluso mutante (de OS, claro), que cierra una circunferencia universal, escapando por Gibraltar, buscando el Atlántico. Este será un disco que pase bajo el radar, pero, también, para el que lo escuche, dejará huella. En Motel Margot siempre hay habitación lista para Jose Domingo.
Sonido mediterráno y psicodelia dulce en el nuevo disco de Jose Domingo
A Domingo lo hemos tenido en Motel Margot hace unos años. Venía con ilustraciones y ciencia ficción y vuelve con un disco de Mediterráneo y luz, Ses dones d’aigua editado por WONDERFULSOUND . Abre con Sentado en el Cielo, con una instrumentación orgánica, de melódica y armónica, de melodía y armonía, más nutricias percusiones y guitarras que te acompañan, con esa burbuja de futurismo, hasta Bajo este Sol donde una caja de ritmos traquetea el inicio del pop más sencillo y delicado del mundo. Voces y coros que recuerdan a otros amanuenses del buen gusto como Kevin Johansen o Devendra Banhart. Empapados de tropicalismo llegamos a Puedo Verte en los Cristales, pajarillos folk, arpegios y pandereta, de nuevo esa armónica folk y los arreglos minimalistas que llenan todo el espacio, violines mediante. Estamos acercándonos a las estrellas, con flautas y cuerdas cósmicas, es Nacimiento de un Alien, un instrumental alejado de los convencionalismos desde su misma estructura hierática, no sé si ukelele o bandurria, pero las cuerdas están muy juntas, casi creando su propio campo magnético.
Robert Wyatt se encuentra con Kiev cuando nieva en En el Amor, recordando los tiempos en los que Sui Generis eran unos desconocidos de siempre. Un fraseo épico, casi medieval, que retumba contra las rocas, esperando que encaje entre la frecuencia de las sirenas… y todo, cuando llega Flutes, es funk asalvajado, más metales que coros, la respiración del mundo, un iceberg, una noche encantada, unas palmas que se mueven buscando el final, casi en un bucle temporal que lleva hasta las noches de los setenta, en los discopubs, en los momentos de Pau y de Jaume, antes de que todos los melenudos escaparan en sus cruceros hacia el final de la tierra, el borde, donde el amor es una jaula con las puertas abiertas, Pensant en la Teva Bellesa, con ese ritmo de máquina blanda, incluso mutante (de OS, claro), que cierra una circunferencia universal, escapando por Gibraltar, buscando el Atlántico. Este será un disco que pase bajo el radar, pero, también, para el que lo escuche, dejará huella. En Motel Margot siempre hay habitación lista para Jose Domingo.
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