El estrecho de Ormuz se mantiene en el centro de la confrontación entre Estados Unidos e Irán. Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este martes que Washington tiene el «control total» de la estratégica vía marítima, el nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, advirtió de que el paso «permanecerá cerrado» hasta que se cumplan una serie de exigencias dirigidas a Estados Unidos que pasan por el «fin a la guerra y el bloqueo» del enclave.
«Ahora mismo tenemos el control total del estrecho de Ormuz. Ellos no lo controlan. Nosotros tenemos el control total. Es nuestro«, afirmó Trump ante los medios desde la Casa Blanca. El mandatario republicano sostuvo además que no confía en la República Islámica: «Me han mentido constantemente», dijo, antes de añadir que Irán «ya no es el matón de Oriente Próximo».
Las declaraciones de Trump llegaron pocas horas después de que Rezaei publicara uno de sus primeros mensajes tras asumir el cargo el pasado domingo. «El estrecho de Ormuz no se reabrirá hasta que Estados Unidos ponga fin a la guerra y al bloqueo, desbloquee los activos iraníes congelados y acepte un alto el fuego en toda la región, incluidos el Líbano y Gaza”, escribió en la red social X. «Hasta que se cumplan todas las condiciones, el estrecho permanecerá cerrado», añadió.
La respuesta del alto cargo iraní marca una continuidad de la línea marcada por su antecesor, Mohamad Baqer Zolgadr, quien exigió estas condiciones para una posible reapertura de Ormuz. Las autoridades iraníes también han reclamado compensaciones económicas por los daños sufridos durante el conflicto y han vinculado cualquier reapertura de Ormuz a un acuerdo regional más amplio que incluya Gaza y Líbano.
La tensión aumentó todavía más después de que el Ejército estadounidense informara de operaciones directas contra embarcaciones que, según Washington, trataban de vulnerar el bloqueo impuesto a Irán. En un comunicado difundido en redes sociales, las fuerzas estadounidenses aseguraron haber disparado «dos misiles» contra el buque Vela Nova, con bandera de Panamá, cuando intentaba dirigirse a un puerto iraní.
El mismo comunicado añadió que las fuerzas estadounidenses habían «desviado 55 buques mercantes que intentaban burlar el bloqueo, inutilizado tres que no cumplían con las normas y abordado dos«. Washington presentó la operación como una acción de control marítimo, pero Teherán considera estas medidas una prueba de que Estados Unidos está utilizando su superioridad naval para imponer un bloqueo económico y militar sobre la República Islámica.
Reconfiguración de la cúpula en Teherán
El endurecimiento del discurso iraní coincide con cambios relevantes en la cúpula de poder del país. Rezaei, considerado un dirigente ultraconservador, fue comandante de la Guardia Revolucionaria durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y ahora dirige el órgano encargado de marcar las políticas de defensa, nucleares y de política exterior de la República Islámica.
Su nombramiento fue decidido el pasado domingo por el líder supremo, Mojtaba Jameneí, quien un día después renovó a su vez parte del alto mando militar. Teherán justificó los nombramientos afirmando que buscan preparar «respuestas oportunas, revolucionarias y eficaces» frente a amenazas militares, cognitivas e híbridas, en un contexto de fuerte escalada del conflicto con Estados Unidos e Israel.
En paralelo, Pakistán ha intensificado sus contactos diplomáticos con Teherán. El ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, llegó el martes a la capital iraní para mantener conversaciones con las autoridades del país en un momento en el que Islamabad trata de ejercer de mediador entre Irán y Estados Unidos.
Las declaraciones de Trump llegaron pocas horas después de que Mohsen Rezaei publicara uno de sus primeros mensajes tras asumir el cargo de nuevo secretario del Consejo de Seguridad Iraní.
El estrecho de Ormuz se mantiene en el centro de la confrontación entre Estados Unidos e Irán. Mientras el presidente estadounidense, Donald Trump, aseguró este martes que Washington tiene el «control total» de la estratégica vía marítima, el nuevo secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní, Mohsen Rezaei, advirtió de que el paso «permanecerá cerrado» hasta que se cumplan una serie de exigencias dirigidas a Estados Unidos que pasan por el «fin a la guerra y el bloqueo» del enclave.
«Ahora mismo tenemos el control total del estrecho de Ormuz. Ellos no lo controlan. Nosotros tenemos el control total. Es nuestro«, afirmó Trump ante los medios desde la Casa Blanca. El mandatario republicano sostuvo además que no confía en la República Islámica: «Me han mentido constantemente», dijo, antes de añadir que Irán «ya no es el matón de Oriente Próximo».
Las declaraciones de Trump llegaron pocas horas después de que Rezaei publicara uno de sus primeros mensajes tras asumir el cargo el pasado domingo. «El estrecho de Ormuz no se reabrirá hasta que Estados Unidos ponga fin a la guerra y al bloqueo, desbloquee los activos iraníes congelados y acepte un alto el fuego en toda la región, incluidos el Líbano y Gaza”, escribió en la red social X. «Hasta que se cumplan todas las condiciones, el estrecho permanecerá cerrado», añadió.
La respuesta del alto cargo iraní marca una continuidad de la línea marcada por su antecesor, Mohamad Baqer Zolgadr, quien exigió estas condiciones para una posible reapertura de Ormuz. Las autoridades iraníes también han reclamado compensaciones económicas por los daños sufridos durante el conflicto y han vinculado cualquier reapertura de Ormuz a un acuerdo regional más amplio que incluya Gaza y Líbano.
La tensión aumentó todavía más después de que el Ejército estadounidense informara de operaciones directas contra embarcaciones que, según Washington, trataban de vulnerar el bloqueo impuesto a Irán. En un comunicado difundido en redes sociales, las fuerzas estadounidenses aseguraron haber disparado «dos misiles» contra el buque Vela Nova, con bandera de Panamá, cuando intentaba dirigirse a un puerto iraní.
El mismo comunicado añadió que las fuerzas estadounidenses habían «desviado 55 buques mercantes que intentaban burlar el bloqueo, inutilizado tres que no cumplían con las normas y abordado dos«. Washington presentó la operación como una acción de control marítimo, pero Teherán considera estas medidas una prueba de que Estados Unidos está utilizando su superioridad naval para imponer un bloqueo económico y militar sobre la República Islámica.
El endurecimiento del discurso iraní coincide con cambios relevantes en la cúpula de poder del país. Rezaei, considerado un dirigente ultraconservador, fue comandante de la Guardia Revolucionaria durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980 y ahora dirige el órgano encargado de marcar las políticas de defensa, nucleares y de política exterior de la República Islámica.
Su nombramiento fue decidido el pasado domingo por el líder supremo, Mojtaba Jameneí, quien un día después renovó a su vez parte del alto mando militar. Teherán justificó los nombramientos afirmando que buscan preparar «respuestas oportunas, revolucionarias y eficaces» frente a amenazas militares, cognitivas e híbridas, en un contexto de fuerte escalada del conflicto con Estados Unidos e Israel.
En paralelo, Pakistán ha intensificado sus contactos diplomáticos con Teherán. El ministro del Interior paquistaní, Mohsin Naqvi, llegó el martes a la capital iraní para mantener conversaciones con las autoridades del país en un momento en el que Islamabad trata de ejercer de mediador entre Irán y Estados Unidos.
20MINUTOS.ES – Internacional
