«Dos semanas antes de saber que Comerás flores se publicaría, escribí en mi diario: ‘Escribo porque es el único lugar en el que soy feliz’. Reconozco que alguna vez lo olvidé. No siempre hay tiempo, no siempre hay palabras y no siempre fui capaz de recordarlo, a veces tuvo que morderme la tristeza para escarbar hasta encontrar otra vez ese lugar feliz».
Este emotivo texto lo firma en su cuenta de Instagram Lucía Solla Sobral, una escritora gallega que en agosto de 2025 era un nombre más del abultado universo de las letras. Pero su opera prima, Comerás flores, se ha convertido en un fenómeno, en un boom, en un capítulo literario comparable, si acaso, con David Uclés e Irene Vallejo, y que estos días cumple felizmente un año en las listas de los más vendidos… todavía.
Lucía Solla nació en Marín (Pontevedra) hace 37 años. Estudió Filosofía en la universidad, mientras sus devaneos con la poesía y los relatos cortos se iban haciendo hueco y un amor sincero.
Libros del Asteroide, la joven editorial fundada en 2005 con el propósito de recuperar títulos «buenos» de los últimos 75 años, abrió las puertas a este texto silencioso en su violencia, pero tan doloroso que casi parece físicamente tangible: Marina, joven, vive una relación inesperada con Jaime, un hombre maduro cuya hija tiene la edad de su novia.
Todo sucede en una ciudad de provincias, en una familia que contempla primero la felicidad y luego el desconcierto. Y lo que resulta invisible, sin golpes ni lesiones, se torna presente por el ejercicio narrativo de Solla, he ahí su virtud. Hay tintes biográficos en la trama, pero no los que el lector quiere ver, aunque para detectarlos, hay que leerla.
Un año después de este debut, los datos sobre el éxito de esta inesperada novela avalan su autenticidad, su calidad y su continuidad. Fuentes de la editorial confirman a 20minutos que Comerás flores ha vendido 300.000 ejemplares, una cantidad reservada a pocos autores y a algunos títulos nacidos en similares circunstancias. Por ejemplo, Irene Vallejo, con El infinito en un junco, y David Uclés, con La península de las casas vacías (ambas de Siruela), fueron, en su momento, ejemplo de que el talento no está solo en los ilustres y consagrados autores, también en las apuestas por lo diferente y en la rentabilidad de lo novedoso.
Comerás Flores lleva 25 ediciones, un récord absoluto en el mundo del que hablamos. Prácticamente desde su aparición, no ha dejado de aparecer en ninguna lista de los títulos más vendidos. Su pujanza es incontestable, como lo es su historia. Y todo ello, gracias al ‘boca a boca’: mujeres, sobre todo, que hablan de ella a otras mujeres, entre ellas la reina Letizia (así lo contó ella misma en la Feria del Libro de Madrid).
Igualmente, las redes sociales han hecho su bondad entre los más jóvenes y, en particular, aparecer sistemáticamente en los ránkings de más vendidos ha sido un acicate soberbio para su promoción.
Aunque esa fuerza, la escritora, generosa, la cede a sus lectores: «Y con este libro mío en vuestras manos, en vuestras bocas, en vuestras propias historias, he descubierto que estamos menos solas de lo que pensábamos, que estamos tejiendo una red enorme y fuerte para sostenernos. Que nos contamos, nos advertimos, nos respetamos. Escribir esta novela no fue terapéutico, vuestra lectura sí lo está siendo».
Las optimistas estadísticas no terminan aquí: el libro ha sido traducido a más de 20 lenguas. La editorial lo considera, sin paliativos, su mayor éxito junto con la celebrada Hamnet, de la escritora Maggie O’Farrell. Hay que matizar que la irlandesa suma una considerable cantidad de ejemplares vendidos (la mayor del catálogo de la editorial), debido a que la integridad de su demandada y considerada obra está editada en España en Libros del Asteroide.
En su merecido camino a la fama, Comerás Flores ha obtenido ya premios relevantes, como El Ojo Crítico de Narrativa, el Cálamo y el Dulce Chacón.
Y lo mejor. Fuentes de Libros del Asteroide ‘anuncia’ que habrá nuevo libro de Lucía Solla, aunque no precisan cuándo. Mientras, la estela de Comerás flores seguirá intacta e ‘in crecendo’.
Esta novela debutante sobre la violencia machista silenciosa se ha convertido en un fenómeno gracias al ‘boca a boca’, similar al éxito de David Uclés e Irene Vallejo.
«Dos semanas antes de saber que Comerás flores se publicaría, escribí en mi diario: ‘Escribo porque es el único lugar en el que soy feliz’. Reconozco que alguna vez lo olvidé. No siempre hay tiempo, no siempre hay palabras y no siempre fui capaz de recordarlo, a veces tuvo que morderme la tristeza para escarbar hasta encontrar otra vez ese lugar feliz».
Este emotivo texto lo firma en su cuenta de Instagram Lucía Solla Sobral, una escritora gallega que en agosto de 2025 era un nombre más del abultado universo de las letras. Pero su opera prima, Comerás flores, se ha convertido en un fenómeno, en un boom, en un capítulo literario comparable, si acaso, con David Uclés e Irene Vallejo, y que estos días cumple felizmente un año en las listas de los más vendidos… todavía.
Lucía Solla nació en Marín (Pontevedra) hace 37 años. Estudió Filosofía en la universidad, mientras sus devaneos con la poesía y los relatos cortos se iban haciendo hueco y un amor sincero.
Libros del Asteroide, la joven editorial fundada en 2005 con el propósito de recuperar títulos «buenos» de los últimos 75 años, abrió las puertas a este texto silencioso en su violencia, pero tan doloroso que casi parece físicamente tangible: Marina, joven, vive una relación inesperada con Jaime, un hombre maduro cuya hija tiene la edad de su novia.

Todo sucede en una ciudad de provincias, en una familia que contempla primero la felicidad y luego el desconcierto. Y lo que resulta invisible, sin golpes ni lesiones, se torna presente por el ejercicio narrativo de Solla, he ahí su virtud. Hay tintes biográficos en la trama, pero no los que el lector quiere ver, aunque para detectarlos, hay que leerla.
Un año después de este debut, los datos sobre el éxito de esta inesperada novela avalan su autenticidad, su calidad y su continuidad. Fuentes de la editorial confirman a 20minutos que Comerás flores ha vendido 300.000 ejemplares, una cantidad reservada a pocos autores y a algunos títulos nacidos en similares circunstancias. Por ejemplo, Irene Vallejo, con El infinito en un junco, y David Uclés, con La península de las casas vacías (ambas de Siruela), fueron, en su momento, ejemplo de que el talento no está solo en los ilustres y consagrados autores, también en las apuestas por lo diferente y en la rentabilidad de lo novedoso.

Comerás Flores lleva 25 ediciones, un récord absoluto en el mundo del que hablamos. Prácticamente desde su aparición, no ha dejado de aparecer en ninguna lista de los títulos más vendidos. Su pujanza es incontestable, como lo es su historia. Y todo ello, gracias al ‘boca a boca’: mujeres, sobre todo, que hablan de ella a otras mujeres, entre ellas la reina Letizia (así lo contó ella misma en la Feria del Libro de Madrid).
Aunque esa fuerza, la escritora, generosa, la cede a sus lectores: «Y con este libro mío en vuestras manos, en vuestras bocas, en vuestras propias historias, he descubierto que estamos menos solas de lo que pensábamos, que estamos tejiendo una red enorme y fuerte para sostenernos. Que nos contamos, nos advertimos, nos respetamos. Escribir esta novela no fue terapéutico, vuestra lectura sí lo está siendo».
Las optimistas estadísticas no terminan aquí: el libro ha sido traducido a más de 20 lenguas. La editorial lo considera, sin paliativos, su mayor éxito junto con la celebrada Hamnet, de la escritora Maggie O’Farrell.Hay que matizar que la irlandesa suma una considerable cantidad de ejemplares vendidos (la mayor del catálogo de la editorial), debido a que la integridad de su demandada y considerada obra está editada en España en Libros del Asteroide.
En su merecido camino a la fama, Comerás Flores ha obtenido ya premios relevantes, como El Ojo Crítico de Narrativa, el Cálamo y el Dulce Chacón.
Y lo mejor. Fuentes de Libros del Asteroide ‘anuncia’ que habrá nuevo libro de Lucía Solla, aunque no precisan cuándo. Mientras, la estela de Comerás flores seguirá intacta e ‘in crecendo’.
20MINUTOS.ES – Cultura
