Érase una vez una pareja de políticos que tenían la visión de un mundo en el que su región se convertiría en un país independiente. Su partido organizó un micromecenazgo para financiar una campaña de un eventual referéndum, prometiendo a sus seguidores que las donaciones se mantendrían al margen de la gestión diaria del partido.
Resultó que el hombre de la pareja desvió unos fondos de la causa para gastarlos en sus caprichos domésticos: coches, relojes de lujo, ropa para su mujer y dos molinillos de pimienta y sal por valor de 3.000 euros. Se compró una lujosa autocaravana de 144.000 euros y lo que ha dado material para memes: un mameluco de hombre (75 euros).
Este caso pasó en Escocia. El hombre: el director ejecutivo del Partido Nacional Escocés durante 22 años, Peter Murrell, ya encarcelado después de haberse declarado culpable de haber malversado unos 461.000 euros de su partido entre 2010 y 2022.
La mujer: Nicola Sturgeon, quien se declara «engañada» por los delitos de su entonces marido. Es más conocida en España: la carismática exlíder del partido independentista y la ministra principal de Escocia desde 2014 (después del «no» en el referéndum de separación) hasta febrero de 2023.
Dimitió, citando la presión de la vida pública, siete semanas antes del registro policial de su casa. En enero del año pasado, se separó de Murrell, terminando una relación que empezaron en los años 80 en los campamentos del partido.
Esta semana, Sturgeon reiteró que no sospechó los delitos de su marido y desconocía muchas de sus compras como la autocaravana, que pasó dos años aparcada delante de la casa de la madre de Murrell en Dumfermline, en el este de Escocia, hasta que la policía la incautó en 2023.
«Los dos ganábamos mucho dinero y, debido a las responsabilidades de mi trabajo, casi nunca salíamos con amigos ni nos íbamos de vacaciones», dijo Sturgeon en un comunicado a través del abogado Aamer Anwar (defensor también de Clara Ponsatí).
Hay preguntas pendientes tanto para Sturgeon como para el actual ministro principal de Escocia, John Swinney. Este último fue líder anteriormente y concedió a su amigo Murrell un puesto directivo en los 90. Ahora apela, irónicamente, a un nuevo referéndum de separación para que Escocia se gestione independientemente del gobierno de Londres.
Muchos de los que perdieron sus 10 o 20 libras en el crowdfunding del Partido Nacional Escocés no saben si recibirán alguna devolución. Como siempre en estos casos de corrupción, muchos se preguntan: ¿por qué no se escucharon las voces críticas fuera y dentro del partido?
El director ejecutivo del Partido Nacional Escocés, Peter Murrell, protagonizó un escandaloso caso de corrupción. Nadie hizo caso a las voces críticas de su partido.
Érase una vez una pareja de políticos que tenían la visión de un mundo en el que su región se convertiría en un país independiente. Su partido organizó un micromecenazgo para financiar una campaña de un eventual referéndum, prometiendo a sus seguidores que las donaciones se mantendrían al margen de la gestión diaria del partido.
Resultó que el hombre de la pareja desvió unos fondos de la causa para gastarlos en sus caprichos domésticos: coches, relojes de lujo, ropa para su mujer y dos molinillos de pimienta y sal por valor de 3.000 euros. Se compró una lujosa autocaravana de 144.000 euros y lo que ha dado material para memes: un mameluco de hombre (75 euros).
Este caso pasó en Escocia. El hombre: el director ejecutivo del Partido Nacional Escocés durante 22 años, Peter Murrell, ya encarcelado después de haberse declarado culpable de haber malversado unos 461.000 euros de su partido entre 2010 y 2022.
La mujer: Nicola Sturgeon, quien se declara «engañada» por los delitos de su entonces marido. Es más conocida en España: la carismática exlíder del partido independentista y la ministra principal de Escocia desde 2014 (después del «no» en el referéndum de separación) hasta febrero de 2023.
Dimitió, citando la presión de la vida pública, siete semanas antes del registro policial de su casa. En enero del año pasado, se separó de Murrell, terminando una relación que empezaron en los años 80 en los campamentos del partido.
Esta semana, Sturgeon reiteró que no sospechó los delitos de su marido y desconocía muchas de sus compras como la autocaravana, que pasó dos años aparcada delante de la casa de la madre de Murrell en Dumfermline, en el este de Escocia, hasta que la policía la incautó en 2023.
«Los dos ganábamos mucho dinero y, debido a las responsabilidades de mi trabajo, casi nunca salíamos con amigos ni nos íbamos de vacaciones», dijo Sturgeon en un comunicado a través del abogado Aamer Anwar (defensor también de Clara Ponsatí).
Hay preguntas pendientes tanto para Sturgeon como para el actual ministro principal de Escocia, John Swinney. Este último fue líder anteriormente y concedió a su amigo Murrell un puesto directivo en los 90. Ahora apela, irónicamente, a un nuevo referéndum de separación para que Escocia se gestione independientemente del gobierno de Londres.
Muchos de los que perdieron sus 10 o 20 libras en el crowdfunding del Partido Nacional Escocés no saben si recibirán alguna devolución. Como siempre en estos casos de corrupción, muchos se preguntan: ¿por qué no se escucharon las voces críticas fuera y dentro del partido?
20MINUTOS.ES – Internacional
