«He venido a Lampedusa para decir que la inmigración ilegal es un desafío europeo y requiere una respuesta europea». Esas palabras las pronunció la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, hace justo tres años, en septiembre de 2023, en una visita a la isla italiana a la que esos días habían llegado unos 8.000 inmigrantes, es decir, una décima parte de los que llegaron a Ceuta el pasado 31 de julio. Von der Leyen estuvo en Lampedusa, pero no en la ciudad autónoma. ¿Por qué? La externalización de fronteras de la UE y el rol del Gobierno español en el tema migratorio, claves en la gestión de la crisis.
Desde Bruselas precisamente el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, pidió este martes más presencia europea en la frontera, y acogió un compromiso de las instituciones de «blindarla» porque es frontera europea, no solo española, recordó. «Esta es la situación y acudimos a las instituciones europeas porque Europa significa mucho para Ceuta; es una de nuestras principales fortalezas, y venimos a encontrar respaldo por parte de la UE frente a este acontecimiento que ha perturbado la vida de la ciudad de Ceuta», sentenció Vivas.
Como reacción, la Comisión Europea ha confirmado que a finales de esta semana funcionarios del Ejecutivo comunitario viajarán en «misión técnica» a Ceuta para «evaluar la situación» sobre el terreno, según explicó el portavoz Marcus Lammert en rueda de prensa. «Seguimos muy de cerca la situación y seguimos plenamente comprometidos a todos los niveles para garantizar la seguridad de las fronteras de la Unión. La Comisión mantiene un estrecho contacto con las autoridades españolas a todos los niveles», sostuvo.
Pero en Bruselas pulula pregunta de por qué no hay más presencia de alto nivel de la UE en la ciudad autónoma. El Ejecutivo comunitario, de hecho, sigue considerando a Marruecos «un socio clave» en la gestión de la migración y ahí Vivas lanzó otro aviso: Rabat, dijo, «sabe que ha salido ganando porque ha demostrado que tiene el control de la frontera». La realidad es que Marruecos es el principal socio comercial de la Unión en el norte de África, pero no solo eso: es, sobre todo, el encargado de controlar los flujos migratorios.
Y lo hace con fondos europeos. Según los datos de la propia Comisión Europea, entre 2015 y 2021 la UE comprometió 234 millones de euros para Rabat a través del Fondo Fiduciario de Emergencia para África, destinados principalmente a gestión integrada de fronteras, lucha contra el tráfico y la trata, protección de migrantes y retornos voluntarios. Además, en 2022 se asignaron otros 150 millones mediante un programa de apoyo presupuestario centrado en la cooperación migratoria y la estrategia marroquí de inmigración y asilo. Por tanto, solo estos dos instrumentos suman unos 384 millones de euros.
A todo esto hay que añadir los fondos regionales que van a parar a Marruecos y que ver también con la gestión -directa o indirecta- de los temas migratorios. Todo eso alcanzó aproximadamente 360 millones de euros durante 2014-2020, de los cuales 234 millones procedían del Fondo Fiduciario, y que en 2021-2022 se añadió el apoyo del NDICI-Global Europe, tal como se recoge en los datos del Consejo de la UE. Para el periodo 2021-2023, Bruselas contabiliza además unos 193 millones de euros asignados a Marruecos desde la partida regional de migración, para gobernanza migratoria, retornos voluntarios, migración legal, control fronterizo, lucha contra el tráfico y protección.
El mayor ejemplo de esta externalización de fronteras es Turquía, país con el que se llegó a un acuerdo hace 10 años para frenar la crisis migratoria provocada por la guerra civil en Siria. Pero la colaboración venía de antes y el resumen de las ONG siempre ha sido claro en este sentido: la UE paga para que Ankara retenga a los inmigrantes. Con los datos actualizados a 2026, la UE ha destinado 12.400 millones de euros desde 2011 a apoyar a los refugiados y a las comunidades de acogida en Turquía. De ese total, 6.000 millones de euros corresponden al llamado Facility for Refugees in Turkey (FRIT); prácticamente todo ese presupuesto ya ha sido contratado y más de 5.900 millones han sido desembolsados.
Además, Bruselas refleja que para 2020-2027 se movilizaron otros 6.000 millones de euros mediante programas posteriores al FRIT, destinados a mantener el apoyo a los refugiados y comunidades de acogida, incluyendo servicios básicos, educación, sanidad, protección e integración socioeconómica. A esto se suman otras partidas de ayuda humanitaria y cooperación. Esa externalización se ve en acuerdos del mismo tipo con otros países como Túnez, con quien el pacto se firmó en 2023 bajo la misma idea: controlar los flujos migratorios. En este sentido, el desembolso se da en partidas de 100 millones de euros.
Con ese escenario, la cuestión de por qué Von der Leyen no va a Ceuta se responde con la idea de no querer molestar a quienes considera socios de la UE. Vivas desde Bruselas señaló directamente a Marruecos por querer, sostuvo, «la asfixia, el acoso y el derribo» de la ciudad autónoma, pero para el Ejecutivo comunitario sigue siendo un aliado fundamental en la gestión de las fronteras. A todo eso hay que unir que no se ha encontrado con la capacidad del Gobierno de Sánchez de situar la crisis como algo estratégico, algo que sí hizo -y hace- por ejemplo Polonia con la presión migratoria desde Bielorrusia.
La realidad es que el Gobierno de Sánchez no ha querido, no ha podido o no ha sabido encajar la crisis en la escala europea pese a reconocer que se trata de un ataque a la integridad territorial; no ha señalado -o no del todo- a un tercer país como responsable de la situación pese a que, dijo Vivas, «tanto yo como la mayoría de españoles lo tenemos claro». Y de esa forma Moncloa ha reducido el margen de maniobra de Bruselas para entender esto como una amenaza estratégica. Fuentes diplomáticas de otros Estados miembros reconocen a 20minutos que el enfoque del Gobierno central no ha sido ni mucho menos el mismo que se tiene para enfocar las amenazas en la frontera este de la Unión.
La externalización de fronteras de la UE y el rol del Gobierno español en el tema migratorio, claves en la gestión de la crisis.
20MINUTOS.ES – Internacional
