Cristiana Valentini (Italia, 1970) es escritora, ilustradora y diseñadora gráfica. Desde sus inicios en 1990, ha colaborado con numerosas editoriales, revistas y cadenas de televisión italianas y extranjeras y ha dado clases especializadas en la ilustración en el IED y en el Mimaster de Milán. En 2012, con motivo de los Juegos Olímpicos de Londres, fue uno de los doce animadores seleccionados para crear las biografías de los campeones estadounidenses presentes en el evento. Este año publica bajo la editorial Siruela Rojo y Azul, dos libros que simulan un viaje por la historia y el arte para descubrir los colores a través de los siglos.
La escritora e ilustradora italiana publica ‘Rojo’ y ‘Azul’, dos libros que simulan un viaje por la historia y el arte para descubrir los colores a través de los siglos.
Entrevista

La escritora e ilustradora italiana publica ‘Rojo’ y ‘Azul’, dos libros que simulan un viaje por la historia y el arte para descubrir los colores a través de los siglos.
Cristiana Valentini (Italia, 1970) es escritora, ilustradora y diseñadora gráfica. Desde sus inicios en 1990, ha colaborado con numerosas editoriales, revistas y cadenas de televisión italianas y extranjeras y ha dado clases especializadas en la ilustración en el IED y en el Mimaster de Milán. En 2012, con motivo de los Juegos Olímpicos de Londres, fue uno de los doce animadores seleccionados para crear las biografías de los campeones estadounidenses presentes en el evento. Este año publica bajo la editorial Siruela Rojo y Azul,dos libros que simulan un viaje por la historia y el arte para descubrir los colores a través de los siglos.
¿Qué es para usted el color?
Es, sobre todo, una forma de comunicar, casi un lenguaje aparte. Antes incluso que las palabras, logra contar una emoción, un estado de ánimo, un mensaje que todos entienden, en cualquier parte del mundo.
¿Hay miles de colores o solo cuatro?
Hay miles, o mejor dicho, existen miles de formas maravillosas de nombrar los colores. Cada lengua, cada cultura, cada época los ha llamado a su manera, y precisamente en esa variedad infinita se esconde toda su riqueza.
¿Cuáles le quedan por ilustrar?
En este momento me estoy divirtiendo con el amarillo: un volumen que estará dedicado por completo al oro y a la luz. Pero el sueño pendiente es otro, y confesarlo ya me hace sonreír: me encantaría ilustrar un «no color», el negro. Ya tengo todo el proyecto listo, no veo la hora de darle vida.

¿Cuál es su favorito y por qué?
Hace un tiempo habría dicho enseguida el rojo, sin pensarlo: siempre he tenido coches rojos, y además es el color de Oriente, un mundo que me fascina desde niña, cuando quedé literalmente cautivada por el arte chino y japonés. Pero luego llegó el azul, y para mí ya no existió otra cosa que el azul eléctrico, vibrante, el más intenso. En general, los colores neutros simplemente no son para mí: de cada color amo el tono más atrevido, el que no teme llamar la atención. El verde, en cambio, nunca lo he amado especialmente, y sin embargo el volumen que le dediqué —el último publicado en Italia— me regaló una gran sorpresa: su historia me conquistó, un recorrido que va del veneno hasta el color de la naturaleza. Durante todo el tiempo en que trabajé en el libro, busqué obsesivamente joyas de jade, no podía parar.
¿Es el color el antídoto contra la infelicidad?
El color antídoto es el que te pones en un momento determinado de la vida. Al fin y al cabo, nunca se es realmente infeliz todo el tiempo: más a menudo se está triste, nostálgico. ¿Y sabe qué? A veces hasta el negro puede hacerte feliz, porque te permite pasar desapercibida. En esta época, por ejemplo, mi pequeña felicidad está ligada a un detalle: llevo puestas unas zapatillas grises que no eran mías, y de alguna manera curan mi nostalgia.
¿Por qué esta serie?
Porque me encanta contar historias: la historia del vestuario, la historia del arte, la historia de la moda. Y el color es el hilo perfecto para atravesarlas todas juntas.

Nuestra selección acaba de ganar el Mundial; la llamamos La Roja. ¿Qué le sugiere?
Enseguida me viene a la mente una página completamente roja de mi libro, dedicada a la revolución.
¿Le falla algo a la selección en su comunicación?
.Absolutamente nada, al contrario: la encuentro popular, regia y enérgica al mismo tiempo, perfectamente en sintonía con sus colores.
Es diseñadora. ¿Qué marca le gustaría cambiar?
A lo largo de mi carrera he tenido la suerte de trabajar con muchas marcas distintas, y siempre he abordado la identidad del color como clave principal para comunicar: forma, color y contenido juntos, nunca uno sin el otro. En realidad, nunca hablaría de «cambiar» una marca: para mí una marca es siempre un pequeño y delicado equilibrio entre pasado y futuro. Se apoya en su propia historia, pero al mismo tiempo promete algo que todavía está por llegar. Por eso, más que cambiar algo que ya existe, me gustaría acompañar marcas nuevas, que apenas están dando sus primeros pasos: ahí la identidad cromática se puede construir desde cero, con total libertad.
¿Es España competitiva en materia de diseño con Italia?
España es un país dinámico, joven, lleno de talento y capaz de unir la fuerza de la tradición con un lenguaje verdaderamente moderno. Siempre la he considerado un ejemplo de modernidad, y en muchos momentos de mi vida seguir a los diseñadores españoles ha sido para mí como tener una guía preciosa. Isidro Ferrer, en particular, me parece genial: adoro su forma de moverse entre el diseño gráfico, la escultura y la ilustración, hasta el punto de que compro prácticamente todo lo que crea. Sobre Italia, en cambio, soy un poco más indulgente en mi juicio: creo que hoy no está viviendo su mejor momento; me recuerda a un hombre que espera el autobús que nunca llega, pero que se queda ahí, confiado, porque incluso cuando las cosas van mal, una pequeña ilusión de felicidad ayuda a seguir adelante. Y honestamente, hoy por hoy, ni siquiera me atrevería a comparar dos visiones tan distintas como la italiana y la española en este momento histórico.
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