Volodimir Zelenski está pasando por su peor momento a nivel interno, y también por su mayor crisis de Gobierno no solo desde el inicio de la guerra sino también desde que asumió el poder, en 2010. ¿Por qué? Por el cese de Mykhailo Fedorov, que hasta ahora era ministro de Defensa y que había logrado, desde ese cargo, grandes avances sobre el terreno frente a Rusia. Es el hombre «favorito» de la gente, y su salida ha desatado protestas por todo el país; los manifestantes consideran injusta la decisión y la ven como una muestra del afán de control que tiene ahora mismo el presidente ucraniano.
De hecho, Zelenski quiso aplacar las protestas nombrando como su reemplazo a Yevheni Jmara, hasta ahora jefe del Servicio de Seguridad (SBU), pero no lo ha conseguido. La decisión de destituir a Fedorov se produjo tras una reunión entre Zelenski, Fedorov y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Sirski, en la que debían discutir los principales desafíos que enfrenta el ejército ucraniano. Preguntado por los periodistas, el presidente no quiso dar detalles. «La prioridad es el diálogo entre el ejército y el Ministerio de Defensa, la solución de los problemas de reclutamiento y el cierre del espacio aéreo», afirmó Zelenski. Sirski de hecho ha sido el gran beneficiado por este cambio… y eso también desata la ira de los ciudadanos.
¿Qué cúmulo de situaciones en Ucrania han llevado a la gente a la calle?
Yulian Bardas, director de la ONG Spalah, con sede en Kiev, y uno de los organizadores de las protestas, además de analista del Centro de Investigación Resurgam, explica a 20minutos que en un principio las manifestaciones fueron «una respuesta al injusto despido» de Fedorov, al que consideran «el ministro más eficaz», sobre todo en el contexto de la lucha contra la invasión rusa. Según Bardas, Fedorov «implementó reformas y aportó un nuevo enfoque al Ministerio de Defensa, a las Fuerzas Armadas y a la conducción de la guerra. Tenía una visión clara de cómo Ucrania podía ganar».
Hasta que se encontró, dice el analista, con problemas internos: «Ese enfoque encontró resistencia por parte del Estado Mayor y de Oleksandr Sirskyi, quien se había acostumbrado a librar la guerra según sus propias reglas y dentro de su propio sistema, y se opuso a los cambios propuestos. Por eso se involucró en maniobras políticas contra Fedorov». Es más, los ciudadanos ven a Sirski como una de las figuras que más influyó en la decisión del presidente de cesar al ministro, y el propio Sirski se ha convertido en otro foco de las protestas: «Comenzó a adoptar medidas punitivas contra el personal militar y creó batallones de asalto que utilizaban sus recursos -y especialmente a su personal- de manera ineficiente».
Todo esto ha llevado a que Zelenski esté en su peor momento: «Sin duda, sí», reconoce Bardas. «Una de las explicaciones que se han ofrecido para la destitución de Fedorov es que Zelenski estaba intentando apartar a un posible rival político en el futuro. Sin embargo, Fedorov nunca dijo que tuviera intención de continuar su carrera política, presentarse a unas elecciones presidenciales o hacer algo por el estilo», comenta, y ahí entra una de las grandes críticas que se le hacen al presidente ucraniano. «A menudo ocurre que, incluso cuando alguien trabaja dentro del equipo de Zelenski, en el momento en que este empieza a percibir a esa persona como un adversario político, aunque solo sea en su propia imaginación, esa persona pasa por lo que podría describirse como la guillotina«, sentencia.
Zelenski está minando su propia legitimidad
En este caso, los expertos ven un caso de «mal cálculo político» porque el presidente asumió que Fedorov aceptaría el cese sin más y no habría reacciones ciudadanas; pero ha pasado lo contrario Bardas cree que Zelenski, al negarse a la vuelta del ahora exministro, «está minando su propia legitimidad» y decidiendo solamente «en función de su ego». Bardas, además, considera que Zelenski no está analizando bien la situación: «La situación es profundamente problemática, pero los manifestantes no están exigiendo elecciones. Todo el mundo entiende que el presidente debe permanecer en el cargo porque tiene el derecho legal de ejercer la presidencia durante la guerra. No obstante, sus índices de aprobación son actualmente muy bajos y la población está extremadamente indignada por sus acciones».
La conclusión que se saca desde las protestas es que la solución es una y solo una: «Fedorov tiene que volver a su cargo». Porque esto, matiza Bardas, no va de su figura en sí, sino de lo que genera en los ciudadanos. «El problema es que Ucrania ha permanecido atrapada durante mucho tiempo en una fase de guerra de trincheras prácticamente estática. La línea del frente apenas se ha movido y, cuando lo ha hecho, por lo general ha sido para que Rusia ocupara territorio ucraniano. La sociedad había perdido en gran medida la esperanza de lograr la victoria», reconoce el experto.
De hecho, pocas personas seguían hablando de ella; había ya cierta sensación de cansancio, pese a que las cosas en el frente no van mal. «Muchos simplemente esperaban algún tipo de paz. Sin embargo, cuando Fedorov asumió el cargo, esos seis meses devolvieron a la población la esperanza de vencer. La gente empezó a creer de nuevo que podíamos derrotar a Rusia«, sentencia Bardas a este medio.
Y por eso termina con un mensaje para Volodimir Zelenski: «Cuando Fedorov fue destituido, la gente sintió que le estaban arrebatando esa esperanza. Esa es una de las razones más importantes de las protestas: cuando se priva a la población de esperanza y esta no está dispuesta a aceptarlo, sale a las calles para exigir que se la devuelvan«.
La gente pide la vuelta al Gobierno de Mykhailo Fedorov, hasta ahora titular de Defensa, y desde las propias potestas ciudadanas confirman a 20minutos que Zelenski veía a Fedorov como un rival por el poder.
Volodimir Zelenski está pasando por su peor momento a nivel interno, y también por su mayor crisis de Gobierno no solo desde el inicio de la guerra sino también desde que asumió el poder, en 2010. ¿Por qué? Por el cese de Mykhailo Fedorov, que hasta ahora era ministro de Defensa y que había logrado, desde ese cargo, grandes avances sobre el terreno frente a Rusia. Es el hombre «favorito» de la gente, y su salida ha desatado protestas por todo el país; los manifestantes consideran injusta la decisión y la ven como una muestra del afán de control que tiene ahora mismo el presidente ucraniano.
De hecho, Zelenski quiso aplacar las protestas nombrando como su reemplazo a Yevheni Jmara, hasta ahora jefe del Servicio de Seguridad (SBU), pero no lo ha conseguido. La decisión de destituir a Fedorov se produjo tras una reunión entre Zelenski, Fedorov y el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, Oleksandr Sirski, en la que debían discutir los principales desafíos que enfrenta el ejército ucraniano. Preguntado por los periodistas, el presidente no quiso dar detalles. «La prioridad es el diálogo entre el ejército y el Ministerio de Defensa, la solución de los problemas de reclutamiento y el cierre del espacio aéreo», afirmó Zelenski. Sirski de hecho ha sido el gran beneficiado por este cambio… y eso también desata la ira de los ciudadanos.
¿Qué cúmulo de situaciones en Ucrania han llevado a la gente a la calle?
Yulian Bardas, director de la ONG Spalah, con sede en Kiev, y uno de los organizadores de las protestas, además de analista del Centro de Investigación Resurgam, explica a 20minutos que en un principio las manifestaciones fueron «una respuesta al injusto despido» de Fedorov, al que consideran «el ministro más eficaz», sobre todo en el contexto de la lucha contra la invasión rusa. Según Bardas, Fedorov «implementó reformas y aportó un nuevo enfoque al Ministerio de Defensa, a las Fuerzas Armadas y a la conducción de la guerra. Tenía una visión clara de cómo Ucrania podía ganar».
Hasta que se encontró, dice el analista, con problemas internos: «Ese enfoque encontró resistencia por parte del Estado Mayor y de Oleksandr Sirskyi, quien se había acostumbrado a librar la guerra según sus propias reglas y dentro de su propio sistema, y se opuso a los cambios propuestos. Por eso se involucró en maniobras políticas contra Fedorov». Es más, los ciudadanos ven a Sirski como una de las figuras que más influyó en la decisión del presidente de cesar al ministro, y el propio Sirski se ha convertido en otro foco de las protestas: «Comenzó a adoptar medidas punitivas contra el personal militar y creó batallones de asalto que utilizaban sus recursos -y especialmente a su personal- de manera ineficiente».
Todo esto ha llevado a que Zelenski esté en su peor momento: «Sin duda, sí», reconoce Bardas. «Una de las explicaciones que se han ofrecido para la destitución de Fedorov es que Zelenski estaba intentando apartar a un posible rival político en el futuro. Sin embargo, Fedorov nunca dijo que tuviera intención de continuar su carrera política, presentarse a unas elecciones presidenciales o hacer algo por el estilo», comenta, y ahí entra una de las grandes críticas que se le hacen al presidente ucraniano. «A menudo ocurre que, incluso cuando alguien trabaja dentro del equipo de Zelenski, en el momento en que este empieza a percibir a esa persona como un adversario político, aunque solo sea en su propia imaginación, esa persona pasa por lo que podría describirse como la guillotina«, sentencia.
Zelenski está minando su propia legitimidad
En este caso, los expertos ven un caso de «mal cálculo político» porque el presidente asumió que Fedorov aceptaría el cese sin más y no habría reacciones ciudadanas; pero ha pasado lo contrario Bardas cree que Zelenski, al negarse a la vuelta del ahora exministro, «está minando su propia legitimidad» y decidiendo solamente «en función de su ego». Bardas, además, considera que Zelenski no está analizando bien la situación: «La situación es profundamente problemática, pero los manifestantes no están exigiendo elecciones. Todo el mundo entiende que el presidente debe permanecer en el cargo porque tiene el derecho legal de ejercer la presidencia durante la guerra. No obstante, sus índices de aprobación son actualmente muy bajos y la población está extremadamente indignada por sus acciones».
La conclusión que se saca desde las protestas es que la solución es una y solo una: «Fedorov tiene que volver a su cargo». Porque esto, matiza Bardas, no va de su figura en sí, sino de lo que genera en los ciudadanos. «El problema es que Ucrania ha permanecido atrapada durante mucho tiempo en una fase de guerra de trincheras prácticamente estática. La línea del frente apenas se ha movido y, cuando lo ha hecho, por lo general ha sido para que Rusia ocupara territorio ucraniano. La sociedad había perdido en gran medida la esperanza de lograr la victoria», reconoce el experto.
De hecho, pocas personas seguían hablando de ella; había ya cierta sensación de cansancio, pese a que las cosas en el frente no van mal. «Muchos simplemente esperaban algún tipo de paz. Sin embargo, cuando Fedorov asumió el cargo, esos seis meses devolvieron a la población la esperanza de vencer. La gente empezó a creer de nuevo que podíamos derrotar a Rusia«, sentencia Bardas a este medio.
Y por eso termina con un mensaje para Volodimir Zelenski: «Cuando Fedorov fue destituido, la gente sintió que le estaban arrebatando esa esperanza. Esa es una de las razones más importantes de las protestas: cuando se priva a la población de esperanza y esta no está dispuesta a aceptarlo, sale a las calles para exigir que se la devuelvan«.
20MINUTOS.ES – Internacional
