«La habitación es grande y hace frío. En el centro hay una máquina enorme con forma de donut gigante. Tienes que desnudarte y ponerte una bata de hospital, dejar fuera pendientes, horquillas y cualquier metal. Te tumbas en una camilla que se mueve hacia el interior del donut y durante 30 o 40 minutos tienes que estar quieto como una estatua mientras escuchas un ruido ensordecedor».
Esta prueba genera miedo, claustrofobia para los menores y a menudo hay que pararla. Un estudio europeo en el que participa el Sant Joan de Déu revela que las herramientas de distracción terapéutica (en este caso con animación) mejora su experiencia y disminuye la ansiedad
«La habitación es grande y hace frío. En el centro hay una máquina enorme con forma de donut gigante. Tienes que desnudarte y ponerte una bata de hospital, dejar fuera pendientes, horquillas y cualquier metal. Te tumbas en una camilla que se mueve hacia el interior del donut y durante 30 o 40 minutos tienes que estar quieto como una estatua mientras escuchas un ruido ensordecedor».
Podría ser la definición que haría cualquier persona de una resonancia magnética (RM), especialmente un niño, para quien esta experiencia puede ser aún más complicada y traumática. Algunos estudios indican que hasta el 66% de los pacientes pediátricos se siente ansioso durante una resonancia. Pero ahora la tecnología, con la ayuda de Disney, ha encontrado una fórmula para aliviar esta experiencia.
En niños de entre 6 y 10 años, el nivel de estrés después de una RM se puede reducir en un 43% gracias a un recurso audiovisual diseñado específicamente para ellos. No solo los tranquiliza, sino que facilita que se queden quietos, sin mover la cabeza. El beneficio también es clínico: las pausas y parones durante la prueba disminuyen drásticamente en un 63%. Así lo demuestra un estudio multicéntrico europeo, con participación de seis centros de agudos y publicado en Pediatric Radiology, presentado en el Hospital Materno-Infantil de Sant Joan de Déu de Barcelona.
El estudio evalúa los resultados en equipos de RM de Philips equipados con Ambient Experience, solución que integra imagen, sonido e iluminación ambiental para crear un entorno más adaptado al paciente pediátrico. El trabajo se basa en la experiencia de 175 niños de entre 6 y 12 años, 50 de ellos del Sant Joan de Déu. Emilio J. Inarejos, del Departamento de Diagnóstico por Imagen y uno de los autores del trabajo, explica que realizar RM a niños es bastante complicado: tienen que estar metidos dentro de un tubo oscuro y con mucho ruido y permanecer inmóviles de 30 a 40 minutos. Por lo que es habitual que durante la prueba haya que pararla varias veces porque el niño no está cómodo en esas condiciones (siente claustrofobia, miedo, etc.).
El estudio incorporó contenidos audiovisuales desarrollados en colaboración con The Walt Disney Company para las condiciones propias de una exploración de RM, con ritmo visual pausado, música calmada y personajes familiares (Mickey y Minnie Mouse, superhéroes de Marvel, personajes de Star Wars, Princesas Disney y otros que pueden elegir los niños y sus familias), con el objetivo de acompañar al niño durante la prueba y hacer el entorno más comprensible y cercano. El niño está recto mirando hacia arriba, a una pantalla bastante grande, en la que los personajes aparecen quietos para que el menor no mueva la cabeza para seguirlos.
«Las historias y los personajes pueden ofrecer a los niños una conexión familiar en momentos que pueden resultarles difíciles o desconocidos», destaca Laura de Gracia, responsable de RSC y Comunicación Interna The Walt Disney Company Spain.
El estudio confirma la importancia de diseñar entornos sanitarios más adaptados a las necesidades emocionales y prácticas de los pacientes pediátricos. «En el Hospital Sant Joan de Déu, la experiencia del paciente es estratégica y, por ello, desde hace casi dos décadas desarrollamos un conjunto de actividades que tienen objetivos de distracción y terapéuticos y que facilitan el proceso de adaptación a la hospitalización y a la enfermedad, y además favorecen la recuperación y el buen desarrollo de nuestros niños y adolescentes», resalta Mercè Jabalera, directora de Calidad y Experiencia del Paciente del hospital. La iniciativa se enmarca en su programa Hospital Amic (Hospital Amigo), que contribuye a mejorar la experiencia de niños y familias en aspectos más allá de los clínicos.
«Este estudio refleja el valor de unir conocimiento clínico, tecnología sanitaria y diseño de experiencia para responder a una necesidad concreta: acompañar mejor a los niños durante una prueba compleja como la RM«, indica Miguel de Foronda, director general de Philips Ibérica & IIG. Experiencias como esta se están incorporando progresivamente en entornos Philips Ambient Experience para RM en 87 países.
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