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  Internacional  Un intento de decapitación, un sudanés detenido, tensión migratoria… ¿por qué vuelven a arder las calles de Belfast?
Internacional

Un intento de decapitación, un sudanés detenido, tensión migratoria… ¿por qué vuelven a arder las calles de Belfast?

junio 11, 2026
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Las calles de Belfast han vuelto a incendiarse esta semana tras el ataque con cuchillo perpetrado este lunes por un inmigrante sudanés contra un ciudadano británico en plena calle. El incidente ha desatado la reacción de grupos violentos, disturbios y proclamas para participar en cacerías contra la población inmigrante, que han puesto en alerta a las autoridades. Estas son las claves de una tensión racial que ya ha vivido episodios similares recientemente y que también se ha desatado en otros puntos de Europa occidental, incluida España.

La chispa que ha originado los disturbios

El incidente que ha provocado los altercados se remonta a la noche del lunes, cuando alrededor de las 22.30 horas un inmigrante sudanés atacó con un gran cuchillo de cocina a un ciudadano británico en una calle del norte de Belfast, en Kinnaird Avenue. El suceso fue grabado en vídeo y no tardó en viralizarse en las redes sociales.

Las imágenes son durísimas porque se observa al agresor intentando decapitar a la víctima, tendida en el suelo. De hecho, se escucha a algunos testigos gritando frases como «¡le está cortando la cabeza!». La intervención de un grupo de vecinos, armados con palos, evitó que se consumara el asesinato porque consiguieron neutralizar al agresor e inmovilizarlo hasta que fue detenido por la Policía. La víctima se encuentra ingresada en el hospital en estado grave. Se desconoce todavía el móvil de la agresión, aunque los investigadores han descartado la motivación terrorista.

¿Quiénes son el agresor y la víctima?

El agresor es un inmigrante de origen sudanés de unos 30 años, que ingresó en el Reino Unido en 2023 tras cruzar la frontera norirlandesa procedente de Irlanda. Previamente había llegado a Dublín en un vuelo desde París. Al llegar al Reino Unido presentó una solicitud de asilo y el gobierno británico le concedió un permiso de residencia temporal que expiraba en 2028. Es decir, tenía estatus legal como solicitante de asilo con permiso de estancia válido. Actualmente está bajo custodia policial en Belfast.

La identidad de la víctima no ha sido confirmada oficialmente, pero medios locales indican que se trata de Stephen Ogilvie, un ciudadano escocés de 44 años. Según han relatado algunos vecinos en el Daily Mail, Ogilvie era una «persona vulnerable» que vivía en el mismo bloque de apartamentos sociales que el agresor, por lo que es probable que ambos se conocieran previamente. Durante el ataque, Ogilvie sufrió heridas graves en los ojos, el cuello, la cara y la espalda. Se encuentra ingresado en el hospital en estado grave, aunque no crítico.

Vehículos incenciados y familias expulsadas de sus hogares

Grupos antiinmigración ya provocaron disturbios en el norte de Belfast durante la madrugada del lunes, apenas horas después de conocerse el suceso, pero este martes convocaron manifestaciones en diferentes puntos de Irlanda del Norte como protesta contra ese intento de asesinato. Las manifestaciones desembocaron en altercados, si bien los peores disturbios se han vivido en Belfast. Los manifestantes han quemado vehículos en la calle y han llegado a incendiar un autobús urbano.

Además, grupos de encapuchados expulsaron a algunas familias de origen inmigrante de sus hogares bajo amenaza de incendiar sus casas. También se enfrentaron a la Policía lanzando piedras y montando barricadas en las calles. Varios agentes han resultado heridos y más de una decena de personas han sido detenidas. Los bomberos de Irlanda del Norte recibieron durante la noche 256 llamadas y realizaron 62 actuaciones sobre el terreno, la mayoría en Belfast, donde necesitaron 21 unidades adicionales para hacer frente a las emergencias.

Condena unánime de los partidos políticos

Los principales partidos políticos de Irlanda del Norte han condenado la agresión con cuchillo de forma contundente, pero también han condenado la reacción violenta en un inusual comunicado conjunto, firmado por separatistas católicos y unionistas, que incluye a dirigentes del Sinn Féin, Partido Democrático Unionista (DUP), Alianza, Partido Unionista del Ulster (UUP) y Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP).

La ministra norirlandesa de Justicia, Naomi Long, acusó este miércoles a la extrema derecha de alentar la tensión racial en el Ulster y aseguró que su actitud «es la pura definición de racismo».

Los disturbios antiinmigración no son nuevos en el Reino Unido

Irlanda del Norte ya vivió episodios similares de disturbios provocados por grupos antiinmigración. Hace un año el detonante fue la detención de dos jóvenes rumanos como sospechosos de una agresión sexual a una adolescente en Ballymena, al noroeste de Belfast, y aquella ola de altercados duró una semana y se extendió a varias ciudades de la provincia autónoma.

También se han repetido en otros puntos del Reino Unido o de Irlanda. Especialmente graves fueron los ocurridos en julio de 2024 tras el asesinato de tres niñas en un apuñalamiento masivo en Southport, perpetrado por un joven británico, de padres ruandeses, que padecía trastorno del espectro autista. Aquella ola de disturbios afectó a más de una veintena de ciudades británicas durante seis días y más de 400 personas fueron arrestadas.

«El Reino Unido tiene la particularidad de que la extrema derecha está muy bien organizada»

«Aunque Irlanda del Norte haya sido un territorio afectado por la violencia étnica en el pasado, no me parece un factor determinante que explique estos episodios violentos contra la población inmigrante. Puede ser que algunos partidos u organizaciones que antes se movilizaban en torno a la división entre protestantes y católicos, hayan reconducido ese odio hacia el inmigrante o el extranjero, pero no creo que sea un factor clave», afirma Elisa Brey, profesora de sociología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo de Estudios sobre Migraciones Internacionales (GEMI).

Brey apunta a otros factores como el brexit o el altavoz de la ultraderecha como causas latentes: «El brexit y toda la campaña que conllevó a su alrededor ha generado cierto aislamiento entre algunas capas de la población británica, donde ha ido calando el mensaje contra el extranjero. Además, el Reino Unido tiene la particularidad de que la extrema derecha está muy bien organizada, con movimientos como Alternativa Patriótica o la English Defence League, que difunden mensajes islamófobos y son capaces de movilizar a sus seguidores».

Torre Pacheco y El Ejido, los paralelismos en España

Aunque Irlanda y el Reino Unido han sido el epicentro en Europa de este tipo de disturbios antiinmigración, otros países como Alemania, Francia, Holanda, Suecia o, incluso, España también los han vivido. En nuestro país ya los hubo hace 26 años en El Ejido, municipio almeriense con una elevada población inmigrante. El origen fue el asesinato de tres españoles a manos de inmigrantes marroquíes, lo que desencadenó el episodio de violencia racial más grave en nuestro país porque hubo agresiones e incendio de viviendas y negocios de población magrebí durante tres días, obligando a un fuerte despliegue policial para frenarlos. Más recientes son los ocurridos el año pasado en el municipio murciano de Torre Pacheco después de que un vecino de 68 años fuera agredido por un joven magrebí.

«El odio hacia el extranjero, el inmigrante o el diverso es un fenómeno creciente que está observándose a nivel internacional», subraya la profesora Brey, quien advierte que va parejo al crecimiento de los partidos de ultraderecha, quienes aprovechan sucesos como el de Belfast para fomentar ese odio: «No digo que no haya personas de origen extranjero o inmigrante que puedan cometer delitos, no se trata de negar el detonante inicial, pero la ultraderecha alienta reacciones desproporcionadas. Hay otros delitos graves cometidos por personas que no son de origen inmigrante y que no provocan ese tipo de reacciones».

Las clases bajas, más propensas a participar en los disturbios de carácter racial

Brey explica que una amplia mayoría de personas que participan en esas reacciones violentas contra los inmigrantes son de clases bajas o populares, muchas veces en situaciones económicas precarias o, incluso, marginales: «Estamos en un contexto donde el Estado de bienestar y el contrato social se están desmoronando poco a poco. Están fallando las políticas de igualdad y de distribución de la riqueza y existe una pérdida de confianza en los servicios públicos. Todo ello refuerza que el extranjero o el inmigrante sean vistos como chivos expiatorios, como los responsables de todos los males».

Recalca que en el caso del Reino Unido ese fenómeno es aún más evidente porque «las políticas neoliberales» llevadas a cabo desde los tiempos de Margaret Thatcher y la desindustrialización han creado bolsas de marginación entre población autóctona: «El desmantelamiento de los servicios públicos ha dejado a una parte de la población en situaciones de extrema vulnerabilidad, que siente que sus necesidades básicas no se están atendiendo. Son los llamados left behind places, donde es fácil que calen mensajes que asocian inmigración con delincuencia y que legitiman disturbios como los ocurridos».

Las redes sociales, clave para difundir el mensaje de odio

Internet y las redes sociales juegan un papel fundamental en la difusión del mensaje de odio hacia el inmigrante, según indica la profesora de la Complutense: «Vídeos como el de Belfast rápidamente son difundidos en internet y se viralizan junto a mensajes de odio. Las redes sociales y los canales cifrados actúan luego como una cámara de eco porque, si tú has visto ese vídeo, el algoritmo te posiciona de una determinada manera y te seguirá mostrando mensajes de ese tipo».

«La viralidad es uno de los mecanismos utilizados por la extrema derecha para canalizar ese sentimiento creciente de recelo hacia el extranjero. Si a eso le añadimos un contexto de desmantelamiento del Estado de bienestar, tenemos la ecuación perfecta para que esos mensajes vayan calando entre segmentos de la población», apunta.

También incide en los bulos que muchas veces circulan contra los inmigrantes cuando se producen crímenes mediáticos y pone como ejemplo el de Mocejón (Toledo), ocurrido en 2024, en el que un joven español con discapacidad psíquica apuñaló mortalmente a un niño de 11 años. «No llegó a haber disturbios graves, pero se difundieron muchos bulos en las redes sociales en los que se afirmaba que el autor era un inmigrante y se generó mucha desinformación», dice.

El ‘boom’ migratorio coincide con el aumento de las tensiones

El aumento de la tensión racial también ha ido acompañado del boom migratorio registrado en Europa en las últimas décadas. Los datos muestran que en muchos países de Europa occidental, la población de origen extranjero ha pasado de representar en torno al 8% en el año 2000, a representar alrededor del 20% actualmente. En Belfast, por ejemplo, escenario de los disturbios que se están produciendo estos días, la población nacida fuera del Reino Unido o Irlanda se estimaba en el 2-3% en 2001, mientras que ahora ha superado el 10%.

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España es uno de los países en los que mayor impacto ha tenido la ola migratoria. En el año 2000 también se estimaba que la población nacida en el extranjero suponía en torno al 2-3% del total y este año alcanzó un récord de 10 millones, lo que supone el 20% del total.

 Los disturbios antiinmigración de Belfast son un fenómeno creciente en Europa: «La ultraderecha alienta reacciones desproporcionadas».  

Las calles de Belfast han vuelto a incendiarse esta semana tras el ataque con cuchillo perpetrado este lunes por un inmigrante sudanés contra un ciudadano británico en plena calle. El incidente ha desatado la reacción de grupos violentos, disturbios y proclamas para participar en cacerías contra la población inmigrante, que han puesto en alerta a las autoridades. Estas son las claves de una tensión racial que ya ha vivido episodios similares recientemente y que también se ha desatado en otros puntos de Europa occidental, incluida España.

La chispa que ha originado los disturbios

El incidente que ha provocado los altercados se remonta a la noche del lunes, cuando alrededor de las 22.30 horas un inmigrante sudanés atacó con un gran cuchillo de cocina a un ciudadano británico en una calle del norte de Belfast, en Kinnaird Avenue. El suceso fue grabado en vídeo y no tardó en viralizarse en las redes sociales.

Las imágenes son durísimas porque se observa al agresor intentando decapitar a la víctima, tendida en el suelo. De hecho, se escucha a algunos testigos gritando frases como «¡le está cortando la cabeza!». La intervención de un grupo de vecinos, armados con palos, evitó que se consumara el asesinato porque consiguieron neutralizar al agresor e inmovilizarlo hasta que fue detenido por la Policía. La víctima se encuentra ingresada en el hospital en estado grave. Se desconoce todavía el móvil de la agresión, aunque los investigadores han descartado la motivación terrorista.

¿Quiénes son el agresor y la víctima?

El agresor es un inmigrante de origen sudanés de unos 30 años, que ingresó en el Reino Unido en 2023 tras cruzar la frontera norirlandesa procedente de Irlanda. Previamente había llegado a Dublín en un vuelo desde París. Al llegar al Reino Unido presentó una solicitud de asilo y el gobierno británico le concedió un permiso de residencia temporal que expiraba en 2028. Es decir, tenía estatus legal como solicitante de asilo con permiso de estancia válido. Actualmente está bajo custodia policial en Belfast.

La identidad de la víctima no ha sido confirmada oficialmente, pero medios locales indican que se trata de Stephen Ogilvie, un ciudadano escocés de 44 años. Según han relatado algunos vecinos en el Daily Mail, Ogilvie era una «persona vulnerable» que vivía en el mismo bloque de apartamentos sociales que el agresor, por lo que es probable que ambos se conocieran previamente. Durante el ataque, Ogilvie sufrió heridas graves en los ojos, el cuello, la cara y la espalda. Se encuentra ingresado en el hospital en estado grave, aunque no crítico.

Vehículos incenciados y familias expulsadas de sus hogares

Grupos antiinmigración ya provocaron disturbios en el norte de Belfast durante la madrugada del lunes, apenas horas después de conocerse el suceso, pero este martes convocaron manifestaciones en diferentes puntos de Irlanda del Norte como protesta contra ese intento de asesinato. Las manifestaciones desembocaron en altercados, si bien los peores disturbios se han vivido en Belfast. Los manifestantes han quemado vehículos en la calle y han llegado a incendiar un autobús urbano.

Además, grupos de encapuchados expulsaron a algunas familias de origen inmigrante de sus hogares bajo amenaza de incendiar sus casas. También se enfrentaron a la Policía lanzando piedras y montando barricadas en las calles. Varios agentes han resultado heridos y más de una decena de personas han sido detenidas. Los bomberos de Irlanda del Norte recibieron durante la noche 256 llamadas y realizaron 62 actuaciones sobre el terreno, la mayoría en Belfast, donde necesitaron 21 unidades adicionales para hacer frente a las emergencias.

Condena unánime de los partidos políticos

Los principales partidos políticos de Irlanda del Norte han condenado la agresión con cuchillo de forma contundente, pero también han condenado la reacción violenta en un inusual comunicado conjunto, firmado por separatistas católicos y unionistas, que incluye a dirigentes del Sinn Féin, Partido Democrático Unionista (DUP), Alianza, Partido Unionista del Ulster (UUP) y Partido Socialdemócrata y Laborista (SDLP).

La ministra norirlandesa de Justicia, Naomi Long, acusó este miércoles a la extrema derecha de alentar la tensión racial en el Ulster y aseguró que su actitud «es la pura definición de racismo».

Los disturbios antiinmigración no son nuevos en el Reino Unido

Irlanda del Norte ya vivió episodios similares de disturbios provocados por grupos antiinmigración. Hace un año el detonante fue la detención de dos jóvenes rumanos como sospechosos de una agresión sexual a una adolescente en Ballymena, al noroeste de Belfast, y aquella ola de altercados duró una semana y se extendió a varias ciudades de la provincia autónoma.

También se han repetido en otros puntos del Reino Unido o de Irlanda. Especialmente graves fueron los ocurridos en julio de 2024 tras el asesinato de tres niñas en un apuñalamiento masivo en Southport, perpetrado por un joven británico, de padres ruandeses, que padecía trastorno del espectro autista. Aquella ola de disturbios afectó a más de una veintena de ciudades británicas durante seis días y más de 400 personas fueron arrestadas.

«El Reino Unido tiene la particularidad de que la extrema derecha está muy bien organizada»

«Aunque Irlanda del Norte haya sido un territorio afectado por la violencia étnica en el pasado, no me parece un factor determinante que explique estos episodios violentos contra la población inmigrante. Puede ser que algunos partidos u organizaciones que antes se movilizaban en torno a la división entre protestantes y católicos, hayan reconducido ese odio hacia el inmigrante o el extranjero, pero no creo que sea un factor clave», afirma Elisa Brey, profesora de sociología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Grupo de Estudios sobre Migraciones Internacionales (GEMI).

Brey apunta a otros factores como el brexit o el altavoz de la ultraderecha como causas latentes: «El brexit y toda la campaña que conllevó a su alrededor ha generado cierto aislamiento entre algunas capas de la población británica, donde ha ido calando el mensaje contra el extranjero. Además, el Reino Unido tiene la particularidad de que la extrema derecha está muy bien organizada, con movimientos como Alternativa Patriótica o la English Defence League, que difunden mensajes islamófobos y son capaces de movilizar a sus seguidores».

Torre Pacheco y El Ejido, los paralelismos en España

Aunque Irlanda y el Reino Unido han sido el epicentro en Europa de este tipo de disturbios antiinmigración, otros países como Alemania, Francia, Holanda, Suecia o, incluso, España también los han vivido. En nuestro país ya los hubo hace 26 años en El Ejido, municipio almeriense con una elevada población inmigrante. El origen fue el asesinato de tres españoles a manos de inmigrantes marroquíes, lo que desencadenó el episodio de violencia racial más grave en nuestro país porque hubo agresiones e incendio de viviendas y negocios de población magrebí durante tres días, obligando a un fuerte despliegue policial para frenarlos. Más recientes son los ocurridos el año pasado en el municipio murciano de Torre Pacheco después de que un vecino de 68 años fuera agredido por un joven magrebí.

«El odio hacia el extranjero, el inmigrante o el diverso es un fenómeno creciente que está observándose a nivel internacional», subraya la profesora Brey, quien advierte que va parejo al crecimiento de los partidos de ultraderecha, quienes aprovechan sucesos como el de Belfast para fomentar ese odio: «No digo que no haya personas de origen extranjero o inmigrante que puedan cometer delitos, no se trata de negar el detonante inicial, pero la ultraderecha alienta reacciones desproporcionadas. Hay otros delitos graves cometidos por personas que no son de origen inmigrante y que no provocan ese tipo de reacciones».

Las clases bajas, más propensas a participar en los disturbios de carácter racial

Brey explica que una amplia mayoría de personas que participan en esas reacciones violentas contra los inmigrantes son de clases bajas o populares, muchas veces en situaciones económicas precarias o, incluso, marginales: «Estamos en un contexto donde el Estado de bienestar y el contrato social se están desmoronando poco a poco. Están fallando las políticas de igualdad y de distribución de la riqueza y existe una pérdida de confianza en los servicios públicos. Todo ello refuerza que el extranjero o el inmigrante sean vistos como chivos expiatorios, como los responsables de todos los males».

Recalca que en el caso del Reino Unido ese fenómeno es aún más evidente porque «las políticas neoliberales» llevadas a cabo desde los tiempos de Margaret Thatcher y la desindustrialización han creado bolsas de marginación entre población autóctona: «El desmantelamiento de los servicios públicos ha dejado a una parte de la población en situaciones de extrema vulnerabilidad, que siente que sus necesidades básicas no se están atendiendo. Son los llamados left behind places, donde es fácil que calen mensajes que asocian inmigración con delincuencia y que legitiman disturbios como los ocurridos».

Las redes sociales, clave para difundir el mensaje de odio

Internet y las redes sociales juegan un papel fundamental en la difusión del mensaje de odio hacia el inmigrante, según indica la profesora de la Complutense: «Vídeos como el de Belfast rápidamente son difundidos en internet y se viralizan junto a mensajes de odio. Las redes sociales y los canales cifrados actúan luego como una cámara de eco porque, si tú has visto ese vídeo, el algoritmo te posiciona de una determinada manera y te seguirá mostrando mensajes de ese tipo».

«La viralidad es uno de los mecanismos utilizados por la extrema derecha para canalizar ese sentimiento creciente de recelo hacia el extranjero. Si a eso le añadimos un contexto de desmantelamiento del Estado de bienestar, tenemos la ecuación perfecta para que esos mensajes vayan calando entre segmentos de la población», apunta.

También incide en los bulos que muchas veces circulan contra los inmigrantes cuando se producen crímenes mediáticos y pone como ejemplo el de Mocejón (Toledo), ocurrido en 2024, en el que un joven español con discapacidad psíquica apuñaló mortalmente a un niño de 11 años. «No llegó a haber disturbios graves, pero se difundieron muchos bulos en las redes sociales en los que se afirmaba que el autor era un inmigrante y se generó mucha desinformación», dice.

El ‘boom’ migratorio coincide con el aumento de las tensiones

El aumento de la tensión racial también ha ido acompañado del boom migratorio registrado en Europa en las últimas décadas. Los datos muestran que en muchos países de Europa occidental, la población de origen extranjero ha pasado de representar en torno al 8% en el año 2000, a representar alrededor del 20% actualmente. En Belfast, por ejemplo, escenario de los disturbios que se están produciendo estos días, la población nacida fuera del Reino Unido o Irlanda se estimaba en el 2-3% en 2001, mientras que ahora ha superado el 10%.

España es uno de los países en los que mayor impacto ha tenido la ola migratoria. En el año 2000 también se estimaba que la población nacida en el extranjero suponía en torno al 2-3% del total y este año alcanzó un récord de 10 millones, lo que supone el 20% del total.

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