El sobrepeso es un factor de riesgo modificable clave para el cáncer de mama. Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) favorecen la pérdida de peso y mejoran la salud metabólica, pero su efecto sobre el riesgo de cáncer de mama sigue sin estar claro. Estos medicamentos pueden reducir en un 30% el riesgo de desarrollar un tumor o de fallecer a causa de esta enfermedad.
Una investigación vincula el uso de fármacos antiobesidad, los GLP, con una menor incidencia de cáncer de mama, abriendo la puerta a usar estos tratamientos como una nueva vía de prevención médica
El sobrepeso es un factor de riesgo modificable clave para el cáncer de mama. Los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) favorecen la pérdida de peso y mejoran la salud metabólica, pero su efecto sobre el riesgo de cáncer de mama sigue sin estar claro. Estos medicamentos pueden reducir en un 30% el riesgo de desarrollar un tumor o de fallecer a causa de esta enfermedad.
Ahora, una investigación presentada en el marco de la cita anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO por sus siglas en inglés) y publicada al mismo tiempo en JCO Oncology Practice, arroja luz sobre el impacto de los llamados fármacos de la familia Ozempic (como la semaglutida o tirzepatida, conocidos comercialmente como Ozempic, Wegovy, Mounjaro, etc.) en Oncología. Para ello, los expertos de la Universidad de Pensilvania, liderados por la radióloga de la Facultad de Medicina Perelman Elizabeth S. McDonald diseñaron un ensayo clínico multicéntrico que busca confirmar si este vínculo es directo.
El equipo de McDonald llevó a cabo un estudio de cohorte retrospectivo entre el 1 de enero de 2022 y el 30 de junio de 2025, utilizando historias clínicas electrónicas. Identificaron a 217.025 pacientes únicas que se sometieron a pruebas de imagen mamaria, limitándose a mujeres de entre 45 y 80 años con un IMC superior a 25 y un resultado de imagen registrado.
«En última instancia, queremos encontrar mejores opciones para prevenir el cáncer de mama», afirmó McDonald. «Ha sido alentador ver cómo han mejorado las tasas de supervivencia al cáncer de mama en las últimas décadas, y nos encantaría ver los mismos avances en la prevención».
«Los medicamentos con GLP-1 resultan interesantes desde el punto de vista de la investigación sobre el cáncer porque, aunque no se diseñaron para el tratamiento oncológico, sí que afectan a muchas dianas y vías diferentes relacionadas con el desarrollo del cáncer, por lo que estamos deseando estudiarlos en este contexto», comenta McDonald, como recoge un comunicado de la universidad.
El uso de GLP-1 se definió como una primera prescripción previa a la fecha de la exploración y se evaluó en relación con la raza, el origen étnico, la edad y la diabetes tipo 2. Para abordar posibles factores de confusión entre estas covariables y el empleo de fármacos de la familia Ozempic, realizaron un emparejamiento de casos y controles uno a uno usando puntuaciones de propensión.
Aunque la pérdida de peso evidente reduce el riesgo oncológico, los investigadores sospechan que hay más mecanismos en juego. Los fármacos GLP-1 tienen potentes efectos antiinflamatorios sistémicos. Dado que la inflamación crónica de bajo grado es un motor clave en el desarrollo de tumores, se plantea la posibilidad o hipótesis de que estos medicamentos actúan por múltiples vías metabólicas y epigenéticas que frenan directamente la aparición del cáncer. El estudio concluye que el tratamiento con GLP-1 está asociado a una reducción muy notable en la incidencia de cáncer de mama.
Más allá de las pruebas de detección del cáncer de mama mediante mamografía o resonancia magnética, las intervenciones médicas o quirúrgicas para reducir el riesgo de padecer esta enfermedad son limitadas y pueden suponer un cambio radical en la vida de las personas. Se recomienda la mastectomía profiláctica a algunas personas con mutaciones genéticas que aumentan significativamente el riesgo de padecer cáncer de mama a lo largo de la vida. Y aunque el tamoxifeno es muy eficaz para reducir la incidencia del cáncer de mama en pacientes de alto riesgo, su uso entre las pacientes que podrían beneficiarse de él es limitado, debido a los conocidos efectos secundarios del fármaco. Por otra parte, los medicamentos con GLP-1 son ampliamente utilizados por millones de estadounidenses.
«Aunque nuestro estudio fue de carácter observacional y no confirma de forma definitiva que exista una relación entre los medicamentos con GLP-1 y una menor incidencia de cáncer de mama, sí que se suma al creciente conjunto de pruebas que sugieren que merece la pena investigar estos fármacos para la pérdida de peso como posibles herramientas de prevención del cáncer», afirma McDonald. Estos esperanzadores hallazgos sirven como base fundamental para justificar el inicio de ensayos clínicos prospectivos diseñados específicamente para evaluar los fármacos GLP-1 como herramientas de prevención médica contra el cáncer de mama.
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